La clarividencia es un tema que ha generado curiosidad y debate a lo largo de la historia, especialmente en el ámbito religioso. La Biblia, como texto fundamental para muchas creencias, ofrece una perspectiva particular sobre este fenómeno. Este artículo explora qué dice la Biblia sobre la clarividencia, diferenciando entre el don espiritual genuino y las prácticas adivinatorias condenadas.
Clarividencia como don del alma
La clarividencia, entendida como un don del alma, se considera una gracia divina que permite a ciertas personas percibir la realidad espiritual con mayor claridad. Sin embargo, es crucial distinguir este don de otras habilidades o talentos que puedan ser explotados con fines lucrativos.
Talento vs. Don
Henry Nouwen distingue entre talento y don, señalando que los dones son más importantes que los talentos. Un talento es una capacidad para hacer cosas, mientras que un don es una gracia especial otorgada por Dios. La clarividencia, en su sentido espiritual, es un don que se manifiesta en la capacidad de comprender y discernir las cosas con claridad, especialmente aquellas relacionadas con lo divino.
El don de entendimiento
El teólogo dominico Royo Marín integra el don de clarividencia dentro del don de entendimiento, que perfecciona la virtud teologal de la fe. Este don permite al alma ver con mayor claridad, gracias a la luz divina que penetra con mayor intensidad en sus ojos espirituales. El alma que posee este don desarrolla su capacidad espiritual, limpiando las impurezas que oscurecen su visión.
La luz divina y los misterios divinos
Mientras que la luz natural permite a los ojos físicos ver la materia, la luz divina capacita a los ojos del alma para vislumbrar los misterios divinos. Cuanto más se concentra uno en su interior y más simple es su alma, mayor será su entendimiento, ya que recibirá la luz de la inteligencia desde lo alto.
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Captar el sentido de la Sagrada Escritura
Un alma con un mayor don de clarividencia puede captar el sentido más profundo de la Sagrada Escritura, la vida de la gracia y la presencia de Cristo en los sacramentos, especialmente en la Sagrada Eucaristía. Este don permite una comprensión más profunda de los misterios sobrenaturales, brindando una seguridad firme en la fe.
Condena de la adivinación y otras prácticas
La Biblia condena enérgicamente la adivinación, la astrología, la hechicería y otras prácticas similares. Estas actividades se consideran abominaciones a los ojos de Dios, ya que implican buscar conocimiento fuera de Él y recurrir a fuentes ocultas y engañosas.
Deuteronomio
En el Deuteronomio, se prohíbe participar en cualquier forma de adivinación, astrología, hechicería o magia. Estas prácticas se consideran abominaciones que contaminan la tierra y alejan a las personas de Dios.
Engaño y superchería
Muchas personas recurren a médiums espiritistas para comunicarse con sus seres queridos fallecidos, pero esto se considera una superchería. En realidad, pueden estar hablando con demonios que fingen ser los muertos, ya que los muertos no tienen conciencia de nada.
Eclesiastés
El libro de Eclesiastés afirma que los muertos no saben nada y no tienen retribución. Sus amores, odios y rivalidades se han esfumado, y no pueden compartir nada de lo que se hace bajo el sol.
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Videntes en el Antiguo Testamento
A pesar de la condena de la adivinación, la Biblia también presenta figuras que recibieron visiones y revelaciones de Dios, como los profetas.
Jeremías
Jeremías fue un profeta cuya historia está marcada por experiencias turbulentas y dolorosas al servicio del mensaje de Dios.
Moisés
Moisés es un ejemplo de profeta que recibió la Palabra de Dios y se convirtió en vidente. Dios le reveló sus secretos, en sintonía con los planes de salvación, para transmitirlos al pueblo.
Apocalipsis de Juan
El Apocalipsis de Juan presenta visiones que revelan el estado de las siete Iglesias de Asia Menor y el combate final entre Dios y Satanás por el hombre.
Mensajeros de Dios en el Nuevo Testamento
En el Nuevo Testamento, la economía de la salvación se sirve de mensajeros de Dios como ángeles, profetas y apóstoles.
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Juan el Bautista
La misión de Juan el Bautista puede ayudar a definir el rol del vidente: indicar al Salvador, enviar a sus discípulos con Él y disminuir para que el Sol de Dios surja.
Santa Margarita María Alacoque y los videntes de Fátima
Santa Margarita María Alacoque, Bernardita de Lourdes y los videntes de Fátima son ejemplos de personas que recibieron mensajes divinos. Las revelaciones a Santa Margarita María subrayaron el amor de Dios revelado en el Corazón Divino de Jesús, mientras que las de Fátima propusieron la devoción al Corazón Inmaculado de María.
Discernimiento de espíritus
La Iglesia siempre se ha relacionado con las manifestaciones con cautela, teniendo en mente la advertencia del Nuevo Testamento acerca del "discernimiento de espíritus". Es importante evaluar si las manifestaciones corresponden a los cauces normales de la salvación y si encaminan hacia una sana devoción a Jesucristo.
Visiones místicas y proféticas
La teología divide las visiones entre místicas y proféticas. Las visiones místicas se refieren exclusivamente a una persona y a su crecimiento espiritual, mientras que las visiones proféticas tienen un carácter público y son un don para beneficio de la Iglesia entera.
La libertad de Dios y la naturaleza humana
Dios puede utilizar las posibilidades innatas de la naturaleza humana para la realización de metas extraordinarias con relación a la salvación humana. No hay razón teológica para negar la posibilidad de que una visión, incluso sin un signo milagroso, pueda ser originada por Dios.
Indulgencia y errores individuales
Muchos teólogos piden una "indulgencia" particular hacia las experiencias de visiones y son de la opinión de que éstas pueden ser aceptadas como "inspiradas por Dios", incluso cuando no podamos aceptar cada uno de los detalles de ellas. Es posible que una revelación real haya sido mal interpretada o que los videntes conecten inconscientemente sus opiniones y deseos con el mensaje recibido.
El rol del vidente
El rol del vidente es estar al servicio gratuito del Evangelio y contribuir a la edificación del Cuerpo de Cristo, la Iglesia. Deben transmitir los dones recibidos y convertirse ellos mismos en dones.
Autenticidad y servicio
Un criterio de autenticidad del vidente es el servicio gratuito que ofrece al Evangelio. Deben estar en la sombra, permitiendo que el Sol de Dios surja en el horizonte.
La Virgen María como arquetipo
La Santísima Virgen María es el arquetipo de los mediadores, transmitiendo silenciosamente el MENSAJE ENCARNADO, LA PALABRA.
Tipos de clarividencia
Existen dos tipos de clarividencia: la positiva o voluntaria, y la negativa o involuntaria.
Clarividencia positiva o voluntaria
En la clarividencia positiva, el individuo es capaz de ver e investigar en los mundos internos, siendo dueño de sí mismo y consciente de lo que está haciendo. Este tipo de clarividencia se desarrolla a través de la disciplina y el convencimiento de ayudar a la humanidad.
Clarividencia negativa o involuntaria
En la clarividencia negativa, la exploración de los mundos internos se presenta a una persona independientemente de su voluntad. Esta persona puede ver lo que le es permitido ver, pero no puede controlar esa visión. Este tipo de clarividencia es peligroso, ya que la persona corre el riesgo de ser poseída por entidades demoníacas o espíritus burlones.
Videntes y médiums en la historia
A lo largo de la historia, ha habido videntes y médiums famosos, como Nostradamus, que se dedicaron a las ciencias ocultas.
Confianza y experiencia
Para consultar a un vidente, se necesita tener una gran confianza en él y en uno mismo. Los mejores clarividentes son aquellos que han acumulado mucha experiencia, tanto en vivencias como en lecturas, meditación y trabajos de perfeccionamiento.
El tercer ojo
Algunas filosofías espirituales mantienen que el tercer ojo, el chakra ajna, es el que se despierta místicamente a la iluminación y a la percepción de los estados superiores de consciencia.
Diferencias entre médiums y videntes
Existen diferencias entre un médium y un vidente. El médium tiene la habilidad de comunicarse con los fallecidos y abarcar tanto el mundo físico como el espiritual, mientras que los videntes necesitan herramientas para canalizar su energía y concentrarse.
Sensibilidad y vibraciones
Los médiums captan las vibraciones del Astral Superior, transmitiendo la información correspondiente. Su sensibilidad y experiencia les permiten comunicar el plano inferior con el Superior.
Trance y desdoblamiento
Cuando entra en trance, el médium puede desdoblarse y alejar su espíritu del cuerpo físico, quedando conectado con el espíritu astral Superior.
Tipos de médiums
Hay dos tipos de médiums: los físicos y los mentales. Los médiums físicos producen la materialización de los espíritus y el movimiento de objetos, mientras que los médiums mentales utilizan los cinco sentidos y la telepatía para transmitir información.
Sensaciones en las sesiones de espiritismo
En las sesiones de espiritismo, se pueden experimentar sensaciones como hormigueo, escalofríos, brisa de aire fresco y cambios de temperatura.
El carisma de visiones en la Sagrada Escritura
En la Sagrada Escritura, aparecen con relativa frecuencia los carismas de visiones, como en los libros de Ezequiel, Isaías y Daniel en el Antiguo Testamento, y en los Hechos de los Apóstoles y el Apocalipsis de Juan en el Nuevo Testamento.
Visión intelectual e imaginativa
Más allá de la visión física, se puede hablar de una visión intelectual y de una visión imaginativa. La visión intelectual es una visión intuitiva, sin imágenes concretas, mientras que la visión imaginativa se vale de las facultades del vidente y no se trata de "fotografías" del más allá.
Vigilancia interior y traducción
La visión interior exige una vigilancia interior del corazón y conlleva limitaciones, ya que el vidente traduce la realidad sobrenatural según sus propios esquemas y categorías.
Revelación privada y ayuda para la fe
Las revelaciones privadas no pertenecen al depósito de la fe, pero pueden ayudar a vivirla más plenamente en una cierta época de la historia. No pueden superar o corregir la Revelación de Cristo, sino que son una ayuda para comprender y vivir mejor el Evangelio.
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