Los mantras son una combinación poderosa de palabras y música que se cantan a ritmo melódico y secuencial. La palabra mantra es una palabra de origen sánscrito que se traduce como “instrumento de la mente”. Los mantras se utilizan en muchas culturas y religiones desde la antigüedad, sobre todo en el hinduismo o el budismo, pero también en el cristianismo.
Origen e Historia de los Mantras
Las raíces de los mantras se remontan a la antigua India, donde surgieron como una herramienta para la práctica espiritual en varias tradiciones, incluido el budismo. El término "mala" proviene del sánscrito y significa guirnalda. Hay diferentes tipos de malas, como los pushpamalas (compuestos por flores) o los japamalas (que consisten en cuentas unidas por un hilo). Un mala budista típico está formado por 108 cuentas unidas por un hilo robusto de, al menos, tres hebras para potenciar su resistencia.
En el siglo V antes de Cristo, el asceta Siddharta Gautama fundó el budismo al noreste de la India. Quería compartir su sabiduría y logros por medio de una religión sin un dios del más allá. Actualmente, la cuarta religión más importante del mundo, ha derivado en varias ramas, cada una con sus propias prácticas e idiosincrasia. En el caso del budismo tibetano, el uso de los mantras es una de sus principales características. Utilizados a modo de instrumento mental, son un conjunto de palabras en sánscrito, la lengua sagrada del budismo, que se recitan varias veces con la intención de conseguir un logro espiritual y liberar la mente.
El Significado Profundo de los Mantras
Dentro de la tradición esotérica el mantra se considera como un sonido cargado de “poder” y “potencial de acción”. Una vibración que representa la esencia de la deidad que nombra y una resonancia capaz de afectar a la conciencia o los centros energéticos del que lo recita. Sin embargo, no hay que olvidar que el mantra también es una fórmula sonora usada con fines de protección, de curación e incluso para influir sobre la realidad y alcanzar “deseos” mundanos.
El mantra es un lenguaje “extraordinario” que se sale del concepto tradicional de lenguaje con carácter proposicional, es decir, de tener que transmitir una información racional, explicar algo, afirmar algo, preguntar algo, etc. El mantra debe investigarse desde el contexto oriental que siempre ha considerado que el lenguaje es un recurso limitado y un obstáculo para la “verdadera comprensión” y que, por tanto, debe ser trascendido y superado.
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En el budismo, los mantras significan "iluminación" referida al encuentro con el "yo" interior. En esta religión, los mantras también se entienden como la capacidad para elevarse por encima de la consciencia a una forma de pensamiento más divino.
La Función de los Mantras en la Práctica Budista
Los mantras son palabras o frases que buscan generar impacto espiritual y psicológico en la persona que los canta. El propósito principal de los mantras es alterar la conciencia, centrando los pensamientos y emociones para mejorar el autocontrol del "yo" interno. Estos sonidos pueden ser entendibles o no, pero siempre se basan en la creencia de que ciertas ondas sonoras universales pueden afectar de manera positiva o negativa al ser humano y a su entorno.
Los mantras buscan la conexión con un ser o un "algo" superior en el interior de los humanos. En el yoga, los mantras son utilizados para canalizar las energías espirituales a través de posturas e himnos originarios de las religiones budistas, principalmente. El objetivo principal de los mantras, como hemos visto, es relajar el cuerpo y la mente e inducir a la meditación a través de un cántico. Se cree que a través de la repetición de los mantras se pueden desechar los malos pensamientos y elevarse a un estado de meditación absoluto para alcanzar la madurez espiritual.
Además, los mantras tienen diversas funciones dentro de la práctica budista:
- Facilitar la concentración de la mente durante la meditación al contar las respiraciones.
- Llevar la cuenta del número de veces que recitamos un mantra (sílabas o fórmulas sagradas que protegen la mente). Japa o japam (de japamala) en sánscrito significa “susurrar” o “murmurar”.
- Contar la acumulación de prácticas específicas como las postraciones o ciclos de respiración.
Mantras Budistas Populares y su Significado
Como hemos visto, cada mantra tiene un significado diferente dependiendo de la religión de la cual provenga. Sin embargo, a continuación te mostramos qué significan los mantras más populares del mundo, aquellos que sirven para casi cualquier propósito que ataña a lo espiritual y a la sanación interna:
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- Om: Para los creyentes, significa el sonido natural del universo y sirve para unirse profundamente con este.
- Om Mani Padme Hum: Uno de los más conocidos del budismo, significa "la joya del loto" y funciona para ser más compasivo, sanar heridas emocionales y limpiar el alma de energías negativas. Om Mani Padme Hum, que viene a traducirse como ¡oh, la joya del loto!, es uno de los mantras fundamentales y más populares por aunar todas las enseñanzas de Buda. Es conocido como el mantra de Chenrezig, el Buda de la Compasión. Cada sílaba purifica el cuerpo, el habla y la mente al mismo tiempo que limpia el ego, la envidia, los prejuicios, el egoísmo y el odio. Según las creencias budistas, al repetirlo, conecta con el amor universal y es posible alcanzar el nirvana al desarrollar las seis perfecciones:
- Om: Generosidad
- Ma: Disciplina o práctica ética
- Ni: Paciencia y tolerancia
- Pad: Perseverancia
- Me: Concentración
- Hum: Sabiduría
- Om Tare Tuttare Ture Soha: Actúa como un liberador de miedos e inseguridades. En este caso, "tare" significa la liberación de los sufrimientos, "tuttare" hace referencia al escape de los temores, "ture" significa liberarse de las enfermedades físicas y psicológicas y "Soha" es un vocablo que se usa para que las bendiciones sean duraderas.
- Om Shanti Shanti Shanti: Le da a la persona que lo recita paz y libertad.
Cómo Incorporar los Mantras en tu Práctica Diaria
Podemos incluir la escucha de un mantra en nuestra rutina de práctica meditativa semanal. Por ejemplo, en mi caso, suelo escuchar los chantings de mi maestro S.N. Goenka en las meditaciones de la noche, antes de acostarme. Si los recitas, al principio de la práctica debes prestar atención a tu patrón respiratorio, de manera que consigas que la respiración no se bloquee. También puedes escuchar grabaciones de mantras mientras trabajas o mientras haces otra tarea como sonido de fondo.
Según la antigua tradición, para que un mantra surja efecto es necesario repetirlo 108 veces al día durante 21 días, pues así la energía puede penetrar por completo en el universo. Además, el mantra debe pronunciarse en voz alta y con ritmo, con absoluta concentración en lo que se quiere obtener y en un lugar libre de perturbaciones sonoras que puedan disuadir las ondas emitidas por el mantra.
A medida que vamos profundizando en la práctica, nuestro mala se va llenando de significado. Cada día se impregna con la energía que, verbal y mentalmente, creamos a través de nuestras recitaciones. Con él desarrollamos acción positiva y generamos mérito acumulando mantras, y esto en sí lo va cargando de bendiciones.
El Mala: Un Compañero en la Recitación de Mantras
Aunque a primera vista el mala pueda parecer simplemente un collar o una pulsera de varias vueltas, nada más lejos de la realidad, su historia y su simbología son tremendamente profundas. Sus raíces se remontan a la antigua India, donde surgió originalmente como una herramienta para la práctica espiritual en varias tradiciones, incluido el budismo.
Un mala budista típico está formado por 108 cuentas unidas por un hilo robusto de, al menos, tres hebras para potenciar su resistencia. Existen diferentes accesorios de plata y otros materiales que se colocan a las 10 o 21 cuentas para ayudarnos en el conteo de nuestra práctica. Se añade para este menester, a las 21 cuentas que van desde la bola líder hacia cada lado, una borla con diez pequeñas anillas, habitualmente de metal, llamadas contadores. Las anillas de un lado están selladas con un pequeño vajra ―que significa medios hábiles―, y las del otro con una campana ―que significa sabiduría―.
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Habitualmente, se sostiene el mala frente al corazón, entre el pulgar y el índice de la mano izquierda. Sin embargo, también se puede sostener con la mano derecha o combinar el pulgar con otros dedos, dependiendo del mantra o de la práctica específica. Empezamos delante de la bola líder. Con cada recitación del mantra avanzamos una cuenta. Es aconsejable llevarlo de forma discreta, no tan visible. Los grandes maestros recomiendan tener un mala público y otro privado que nadie ve, aparte del propio practicante y su gurú; al fin y al cabo, es un reflejo muy íntimo de nuestra práctica. Debemos tratarlos como los objetos sagrados que son, ya que sirven como soporte para nuestra práctica. Es importante protegerlos del agua para evitar que se mojen.
¿Qué Hacer si tu Mala se Rompe?
¿Alguna vez se te ha roto un mala? Después, existen varias opciones para considerar qué hacer con él:
- Reparación
- Reciclaje o reutilización
- Entierro o quema
Dónde Adquirir un Mala
Se puede adquirir un mala:
- En un viaje espiritual
- En un monasterio o centro budista
- De un artesano local
Considera la opción de adquirirlo de alguien local que vende sus creaciones en tiendas especializadas, festivales o eventos espirituales o en línea.
La Bendición de un Mala
Durante estos rituales se recitan oraciones, se realizan actos simbólicos y se presentan ofrendas para invocar la gracia divina sobre los objetos que ―después de ello― se convierten en sagrados. Se recoge en las manos y se frota entre ambas palmas mientras se recita el mantra. Además de esas prácticas formales, la intención y la devoción personal del practicante también pueden bendecir un mala.
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