José Antonio Fortea Cucurull, conocido popularmente como el Padre Fortea, es una figura polifacética dentro de la Iglesia Católica. Nacido en Barbastro, España, en 1968, ha destacado como sacerdote, doctor en Teología y escritor, abordando temas que van desde la demonología y el exorcismo hasta la arquitectura religiosa y la ciencia ficción.
Primeros Años y Vocación
Aunque su destino inicial parecía ser continuar con el negocio familiar, Fortea sintió una fuerte llamada vocacional a los 15 años que lo condujo al sacerdocio. En 1991, culminó sus estudios de Teología para el sacerdocio en la Universidad de Navarra. Posteriormente, en 1998, se licenció en Historia de la Iglesia en la Facultad de Teología de Comillas, defendiendo su tesis sobre "El exorcismo en la época actual". En 2015, obtuvo un doctorado en el Ateneo Regina Apostolorum de Roma con una tesis sobre los "Problemas teológicos de la práctica del exorcismo".
El Exorcista
El Padre Fortea es uno de los pocos sacerdotes en España autorizados por la Iglesia Católica para practicar exorcismos. Durante 16 años, se dedicó a esta labor, combinándola con su vida parroquial. Asegura haber tratado entre cinco y seis casos reales de posesión demoníaca al año, además de atender a muchas personas que, creyendo estar poseídas, en realidad sufrían problemas mentales y eran derivadas a psiquiatras.
Fortea ha insistido en que nunca ha presenciado posesiones como las representadas en películas, como cabezas girando completamente. En cambio, describe la posesión como un estado de gran sufrimiento y perturbación espiritual. El sacerdote analiza cada caso, y si determina que la persona necesita tratamiento psiquiátrico en lugar de un exorcismo, la deriva a un especialista.
En su experiencia como exorcista, Fortea ha experimentado lo que él describe como presencias malignas, aunque nunca ha visto un demonio directamente. "Creer en Dios supone creer en lo que Él ha dicho," afirma. "Nunca he visto a ningún demonio. Ni me han tocado ni me hacen cosas. En eso he actuado como un científico; así lleve hábito, no estoy desprovisto de la razón."
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El proceso de exorcismo, según Fortea, se basa en oraciones constantes y prolongadas. Recuerda un caso particularmente difícil que duró nueve años y requirió la dedicación de tres sacerdotes durante más de cinco horas semanales. Finalmente, la persona se liberó de la posesión, lo que confirmó la validez del proceso.
Fortea también ha realizado exorcismos a nivel nacional, con el objetivo de alejar las fuerzas demoníacas de un país y mitigar males como el narcotráfico y la corrupción. Aunque reconoce que estos exorcismos no garantizan una solución inmediata a los problemas, los considera beneficiosos para pedir la ayuda divina contra las fuerzas de la oscuridad.
Escritor y Teólogo
Además de su labor como exorcista, el Padre Fortea es un prolífico escritor. Ha publicado numerosos libros, incluyendo cinco sobre el exorcismo, así como obras sobre ángeles, demonios, el infierno y otros temas teológicos. Uno de sus libros más vendidos es "Memorias de un Exorcista", donde relata sus experiencias y reflexiones sobre el tema.
En "Memorias de un Exorcista", Fortea describe su vida como un sacerdote que ha vivido entre libros y demonios, experimentando tanto el misticismo como el pecado. Afirma ser un hombre común que ha aprendido la magnitud de la condenación eterna a través de sus interacciones con el demonio, motivado por el amor al prójimo. El libro ofrece una visión de sus casos de exorcismo, cómo los ha vivido paso a paso, y cómo ha liberado a personas del demonio, además de plantear pautas para identificar una posible posesión.
Fortea también aborda temas teológicos complejos, como la naturaleza del Infierno. Distingue entre lo que la Iglesia establece por fe y las interpretaciones teológicas. Mientras que la fe obliga a creer en la existencia de un estado eterno de condenación y alejamiento de Dios, la Teología ofrece diferentes concepciones sobre cómo entenderlo. Fortea no lo concibe como un lugar físico en la Tierra, sino como un estado de reprobación y separación de Dios.
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Su Visión sobre la Arquitectura Religiosa
Un aspecto menos conocido de la obra de Fortea es su interés por la arquitectura religiosa. Ha escrito libros como "Neovaticano: una fantasía arquitectónico-teológica", "La catedral de San Abán" y "La catedral de San Agustín", donde la arquitectura es protagonista. Su amor por la arquitectura comenzó a los catorce años, dibujando diseños arquitectónicos en los márgenes de sus apuntes de química.
En "La catedral de San Abán", Fortea propone un nuevo tipo de catedral para el siglo XXI, buscando crear un concepto de edificio religioso completamente diferente. Aunque admira catedrales como la de Los Ángeles, la de Westminster y la Catedral Nacional de Washington D.C., su objetivo es romper con los esquemas tradicionales.
Frente a la tendencia de la arquitectura católica contemporánea hacia espacios austeros y sin ornamentación, Fortea aboga por la coexistencia de diferentes estilos. Cree que puede haber templos cubiertos de pinturas como las iglesias medievales y otros que muestren la desnudez de la fábrica. Según Fortea, el futuro de la arquitectura religiosa reside en la diversidad.
Para Fortea, un edificio religioso debe buscar la belleza en sus volúmenes y espacios. Si bien valora el diálogo entre arquitectos y liturgistas para adaptar los espacios a las necesidades litúrgicas, considera que la belleza debe ser la prioridad.
Postura Política y Social
El Padre Fortea también se ha expresado sobre temas políticos y sociales en su blog, criticando a líderes como Nicolás Maduro y Daniel Ortega. Considera que la Iglesia, además de predicar el Evangelio, debe abogar por la justicia social, defendiendo la libertad y oponiéndose a las dictaduras de cualquier signo.
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Fortea se muestra preocupado por el auge del populismo y teme que la Iglesia Católica pueda convertirse en un chivo expiatorio para grupos de izquierda radicalizados. Sin embargo, aclara que no busca privilegios para la Iglesia, sino igualdad de derechos para todas las religiones y creencias.
Consejos para Aspirantes a Exorcistas
A aquellos que sienten la vocación de ser exorcistas, Fortea les aconseja dedicarse mejor a la filatelia. Enfatiza que no todos los sacerdotes pueden ejercer este ministerio, sino solo aquellos designados por el obispo. Asimismo, aclara que el curso sobre exorcismo que se ofrece en algunas facultades de Teología no está organizado por el Vaticano, como a veces se informa erróneamente.
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