Laura Ponte (Vigo, 1973), modelo y diseñadora, es una figura icónica en el mundo de la moda española. Su trayectoria, marcada por la autenticidad y la libertad, la ha llevado a reinventarse constantemente, explorando nuevas facetas creativas sin renunciar a su esencia. Recientemente, Ponte ha puesto a prueba su propio legado al desprenderse de una parte significativa de su extenso guardarropa, ofreciendo a otros la oportunidad de disfrutar de piezas únicas que han marcado su estilo personal.
Mudanza y renovación: Un nuevo capítulo en Madrid
Tras una etapa en la urbanización de Puerta de Hierro, Laura Ponte ha trasladado su residencia al centro de Madrid, a un piso con terraza que alberga también su taller de moda nupcial. Este cambio de ubicación ha impulsado a la modelo a realizar una limpieza exhaustiva de su armario, deshaciéndose de prendas que ya no utiliza o que no se ajustan a su estilo actual.
"Yo ya no consumo prácticamente ropa. Siempre me pongo las mismas tres camisas. Hoy, por ejemplo, me he vestido con cosas de mis hijos porque mis cajas no están ni abiertas. Llevo un par de vaqueros de mi hijo Luis, que es más alto que yo y me quedan un poco baggy, pero monísimos”, asegura Ponte.
Venta de armario en Best for Less: Un tesoro para los amantes de la moda vintage
Con el objetivo de dar una nueva vida a esas prendas que languidecían en su armario, Laura Ponte ha puesto a la venta una selección de su ropa en la plataforma Best for Less. Esta iniciativa ofrece a los amantes de la moda vintage la oportunidad de adquirir piezas únicas que reflejan el estilo ecléctico y personal de la modelo.
"Hay para todos los gustos, porque yo he pasado por todos los estilos", afirma Ponte, quien ha acumulado a lo largo de los años un guardarropa diverso que abarca desde diseños de alta costura hasta prendas más informales y cotidianas.
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La venta incluye prendas de diseñadores de renombre como Miguel Palacio, autor del vestido de novia que lució Ponte en su boda con Beltrán Gómez-Acebo en 2004, así como diseños de Yves Saint Laurent, Loewe, Dolce & Gabbana y Etro.
"Hay muchos trajes de la época en la que iba todo el rato de compras con mi madre, algunos de Yves Saint Laurent -una de las estrellas del catálogo es de hecho el trench de la casa francesa que escogió para la boda de Delphine Arnault-. Y varios pantalones estampados de Etro. Se trata de ropa muy atemporal. Yo tengo un punto más extravagante, y ahora voy todo el día con un pantalón y una chaqueta llena de bolsillos, porque llevo poco bolso", insiste sobre su necesidad de desprenderse de unos artículos que, en algunos casos, solo ha usado una vez.
La selección de prendas incluye también accesorios, abrigos de piel, vestidos de cóctel y faldas antiguas procedentes de la India, reflejo de los numerosos viajes de Ponte y de su gusto por las piezas únicas y con historia.
Laura explica que la venta, organizada por la plataforma de compraventa de moda vintage impulsada por la ejecutiva del sector del lujo Carmen Sáenz Varona, incluye prendas para todos los gustos, pero también para todos los bolsillos. Hay un par de sandalias de Azzaro a estrenar por 90 euros, una camisa de Alberta Ferretti en perfecto estado por 120 -su precio original ascendía a los 495 euros-, una chaqueta de Balmain, de la etapa de Christophe Decarnin, que llegó a costar 1.890 euros, y que puede ser suya por apenas 750…
El valor sentimental de las prendas: Un legado familiar
A pesar de desprenderse de una parte importante de su guardarropa, Laura Ponte ha conservado aquellas prendas que tienen un valor sentimental especial, como la ropa que le regaló su exsuegra, la infanta doña Pilar.
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“La ropa de mi exsuegra, la mía, la que me dio, me la he quedado toda. Porque me hace mucha ilusión. Eso es muy emocional", reconoce Ponte.
Esta decisión refleja la importancia que Ponte otorga a los lazos familiares y a los recuerdos que se transmiten a través de los objetos.
Un estilo personal y auténtico: Rompiendo moldes en la moda
Laura Ponte se ha caracterizado siempre por su estilo personal y auténtico, alejado de las tendencias convencionales. Su imagen, poco convencional y llena de carisma, la ha convertido en un icono de la moda, admirada por su capacidad para desafiar los estereotipos y defender la belleza real.
“Mucha gente me ha dicho que no es mi mejor foto, y lo cierto es que en este mundo en el que vivimos de los filtros y los retoques choca ver una imagen con una luz poco favorecedora y sin tratar. Pero yo voy por esa onda: jamás me maquillo; me hago una limpieza de cutis al año, y porque me obligan mis amigas”, dice nada más llegar puntual a nuestra cita. Va con la cara lavada y viste una blusa morada, pantalones de leopardo y sandalias planas.
Ponte se muestra orgullosa de sus arrugas y de las huellas que el tiempo ha dejado en su rostro, rechazando los retoques estéticos y defendiendo la naturalidad como un valor fundamental.
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-¿Nunca se ha planteado recurrir a la medicina estética?-Ni de coña. Jamás me pincharía bótox. No me hago ni el Indiba.Cada arruga de mi cara es parte de mi ser, la huella de una historia. Me ha costado tanto superar mis complejos, que no eran tanto estéticos como físicos, que doy un salto de alegría cuando me miro al espejo. Veo lo que hay detrás, no lo que tengo delante.
La moda como herramienta de expresión y liberación
Para Laura Ponte, la moda es mucho más que una simple cuestión estética. Es una herramienta de expresión y liberación que le ha permitido descubrir su propia identidad y conectar con el mundo de una manera más auténtica.
“Precisamente ahí encontré mi sitio. La moda me ayudó a descubrir que una persona como yo merecía un espacio. Me hizo contemplar el mundo de otra manera. Convivía con gente de mi edad y más mayor, y la palabra libertad existía de una manera más amable: podías ser distinto, y no pasaba nada. Así conecté con algo que tenía dentro, que era una persona muy libre. Yo soy como cualquier ser humano, único e irrepetible, pero sin una belleza clásica, convencional. También tuve mucha suerte. A la moda se le achacan demasiadas cosas malas, pero yo me he sentido cuidada, apoyada, respetada. Me dio la oportunidad de desmitificarla, de ver que un mundo que en teoría no cuenta la realidad es muy real. Y el hecho de vivir al día, porque hay rachas de mucho trabajo y otras en las que estás parada, te ayuda a enraizar, a no temer a los cambios”, sostiene.
A lo largo de su carrera, Ponte ha sabido aprovechar las oportunidades que le ha brindado la moda para crecer como persona y desarrollar su creatividad, sin dejarse influir por las presiones externas y manteniendo siempre su propio criterio.
La boda con Beltrán Gómez-Acebo: Un cuento de hadas con final inesperado
En 2004, Laura Ponte saltó a la crónica social por su boda con Beltrán Gómez-Acebo, hijo de la infanta Pilar y sobrino del rey Juan Carlos. La ceremonia, celebrada en La Granja de San Ildefonso, fue un evento de gran magnitud que reunió a miembros de la realeza y a personalidades del mundo de la moda y la cultura.
La novia sorprendió con un vestido estilo años veinte diseñado por su amigo Miguel Palacio y la tiara de diamantes y zafiros de la duquesa de Badajoz colocada del revés, a lo flapper. Ponte siempre tuvo una conexión muy especial con su suegra. “Era muy cariñosa, muy sabia, muy inteligente. Sabía escuchar. Bruta, en el sentido de que decía las cosas tal y como las pensaba, algo que por otro lado me parece sanísimo. Era una mujer muy sabia. Tenía mucho sentido del humor, y muchas ganas de vivir. Y era una supermadre. De todos. Incluso de los que no eran sus hijos. Protectora, pero no esa protección que te inmoviliza sino de: ‘Yo estoy aquí, detrás’. Sabía latín. Era una gran señora”, dice emocionada.
Sin embargo, el matrimonio llegó a su fin en 2009, tras cinco años de relación y dos hijos en común. A pesar de la separación, Ponte mantiene una buena relación con su exmarido y con la familia real.
“Yo no he tenido una relación horrible con Beltrán, cada uno tiró por un camino. No es que no quiera volver a verlo y nada de lo que haga me interese, al revés, porque es una persona a la que he querido y quiero desde la distancia. Es el padre de mis hijos, yo lo elegí a él. Nos conocimos con 22 años. A veces lo quiero matar y otras me río muchísimo. La vida es así. Tengo respeto máximo hacia él, hacia su nueva familia, hacia su hijo”.
Nuevos proyectos: Diseñadora de trajes de novia y musa de la moda
En la actualidad, Laura Ponte continúa activa en el mundo de la moda, posando para editoriales y protagonizando campañas publicitarias. Sin embargo, su principal ocupación es su faceta de diseñadora de trajes de novia, una actividad que le permite expresar su creatividad y conectar con las mujeres de una manera especial.
El taller está en su nueva casa en Madrid, "entre el Estadio Santiago Bernabéu y El Viso", una residencia en la que se siente "feliz, feliz, feliz" y que me describe como "más bonita" si cabe que su famoso chalé en Puerta de Hierro decorado con la ayuda de su amigo Jorge Varela y que ha aparecido en varias revistas de interiorismo.
Además de su trabajo como diseñadora, Ponte ha vuelto a ser noticia recientemente por su participación en campañas de marcas de renombre como Phoebe Philo y Christophe Lemaire, consolidando su estatus como musa de la moda y referente de estilo.
"Ponte a Prueba": Un programa de radio que desafía los límites
El nombre "Laura Ponte" también está asociado con el programa de radio "Ponte a Prueba", conocido por su formato innovador y su capacidad para abordar temas controvertidos. En este contexto, "Ponte a Prueba" se refiere a un espacio radiofónico que explora los límites de la comunicación y desafía las convenciones sociales.
La participación de Laura Ponte en este programa, aunque no directamente relacionada con su carrera en la moda, refleja su espíritu inquieto y su disposición a explorar nuevas formas de expresión.
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