¿Quién no ha soñado alguna vez con ser Indiana Jones buscando un tesoro en la selva de Perú? ¿O Julia Roberts paseando en bicicleta a través de los verdes paisajes de Bali? La industria del cine está repleta de películas que invitan a soñar despierto, a viajar en el tiempo y en el espacio hacia lugares realmente increíbles, a salir de nuestra zona de confort para vivir mil aventuras. Este artículo es una recopilación de películas que inspiran a viajar, un recorrido cinematográfico que despierta el deseo de explorar el mundo.
"Come, Reza, Ama": Un Viaje Espiritual y Personal
"Come, reza, ama" es una película inspirada en el bestseller literario de Elisabeth Gilbert. Protagonizada por Julia Roberts, narra la vida de una escritora acomodada de Nueva York que descubre que su vida está transcurriendo sin rumbo y que apenas sabe ya ni quién es. La película invita a fantasear con los maravillosos lugares que ella visita. Seas del bando de los detractores o de los que adoran esta película, si eres un viajero empedernido seguro que en algún momento te entra el gusanillo de pisar todos los escenarios por los que se pasea Julia.
"La Vida Secreta de Walter Mitty": Despertando del Sueño para Vivir la Aventura
Una caótica, divertida y envolvente película protagonizada por Ben Stiller, quien interpreta a Walter Mitty: un editor fotográfico de la revista Life que se pasa el día soñando despierto hasta que un día decide tomar las riendas de su vida e irse a Groenlandia. Su vida se convertirá en una aventura constante que le llevará por algunos de los lugares más increíbles del planeta, entre ellos Islandia o el Tibet. Este film te invita a dejarlo todo y seguir tu propio camino.
"Amélie": La Magia de París en Cada Rincón
Amélie (Le fabuleux destin d’Amélie Poulain en francés) es una de las películas favoritas del mundo mundial, una obra maestra del cine francés dirigida por Jean-Pierre Jeunet y protagonizada por la exquisita Audrey Tautou. Esta comedia romántica narra las aventuras de Amélie Poulain, una camarera parisina que tras encontrar un tesoro infantil con más de 40 años decide dedicar su vida a hacer feliz los demás arreglando sus vidas. De esta película gusta todo: su ambientación, sus colores, sus actores, su música…pero sobre todo los maravillosos escenarios con ese toque romántico que te hacen teletransportarte hasta el París más mágico. Amélie es una de esas películas diferentes, deliciosas, cautivadoras, tan extrañamente exquisitas y perturbadoras que te envuelven en su historia, te hechizan y alborotan tus 5 sentidos.
"Vacaciones en Roma": Un Clásico en la Ciudad Eterna
Vacaciones en Roma (Roman Holiday en inglés) es uno de los clásicos del cine del que todo el mundo ha escuchado hablar alguna vez. Protagonizada por Audrey Hepburn y Gregory Peck esta película de 1953 está rodada como su propio nombre indica en la ciudad eterna: Roma, y narra las aventuras de Ana, una princesa de un país europeo que eludiendo sus responsabilidades decide adentrarse de incógnito en el corazón de la ciudad.
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"Vacaciones": Intercambio de Vidas y Escenarios Navideños
Vacaciones (The Holiday en inglés) es una comedia romántica estadounidense protagonizada por Cameron Diaz y Kate Winslet. La película narra la historia de dos mujeres de éxito en el trabajo pero con problemas en sus respectivas vidas amorosas, que deciden intercambiarse sus casas en Navidad. Por un lado está Amanda, que vive en una lujosa casa al sur de California y por otra Iris, que tiene una encantadora casita de campo en Inglaterra.
"Memorias de África": Un Safari Cinematográfico al Corazón de Kenia
Peliculón de los grandes, Memorias de África (Out of Africa, en inglés) es una de las obras cinematográficas más increíbles que nos ha regalado el cine. Protagonizada por 2 gigantes del cine, Meryl Streep y Robert Redford, la película narra la historia de una baronesa llamada Karen Blixen que junto a su marido (por conveniencia) decide irse a vivir a Kenia, en aquel entonces colonia británica, para dirigir una plantación de café. Esta película de 1985 es una delicia para todos los sentidos: no sólo las imágenes que se muestran sobre África son extraordinarias sino que el sentimiento que la protagonista desarrolla hacia esa tierra atraviesa la pantalla haciéndote sentir una empatía indescriptible mientras sueñas algún día con recorrer ese maravilloso continente en un safari.
"Benvenuti al Sud": Descubriendo la Italia Menos Conocida
Benvenuti al sud es una comedia italiana ambientada prácticamente en Castellabate, que narra las aventuras de un italiano del norte destinado a trabajar en el sur del país. La película está llena de tópicos y tradiciones, y muestra de manera exagerada cómo viven en esta parte de Italia pero sobre todo te enseñará que los prejuicios y los miedos con respecto a otras culturas (e incluso con respecto a gente del mismo país) son unos compañeros de viaje y de vida muy malos.
"Tenías que ser tú": Un Romance Irlandés Inesperado
Tenías que ser tú comedia romántica norteamericana cuenta la historia de Anna Brady, una decoradora de Boston que cansada de que su novio no le proponga matrimonio, decide aprovechar el viaje de este a Irlanda para darle una sorpresa y proponerle casamiento basándose en una antigua tradición irlandesa que dice que el 29 de febrero de un año bisiesto, la mujer pude pedirle matrimonio al hombre. Irlanda es uno de esos países que tienen algo especial, no sé si porque tengo una conexión especial con la naturaleza o porque me recuerda mucho a mi tierra, Galicia, pero lo cierto es que es de esos países que se sitúan en mi top 10.
"Chocolat": El Encanto de un Pueblo Francés
Chocolat es una de esas películas deliciosas y misteriosas que te enamoran con el primer fotograma. Rodada en el año 2000, está basada en la novela homónima de Joanne Harris y cuenta la historia de una madre y una hija que llegan al pequeño pueblo francés de Lansquenet en el invierno de 1959 con la intención de abrir su propia tienda de chocolates. Quizás no se vean muchos lugares de la campiña francesa en esta película pero la delicadeza con la que está realizada así como el coqueto y adorable pueblecito francés en el que está ambientada, hacen de ella un sueño para todo aquel viajero que ame los pueblecitos de piedra del país vecino.
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"Midnight in Paris": Un Viaje en el Tiempo a la Ciudad de la Luz
La hermosa y glamurosa París… No importa la época, la estación del año o el momento del día, París siempre luce como una elegante mujer vestida de gala y en esta película no iba a ser para menos. Midnight in Paris narra de manera original y exquisita las aventuras de un bohemio escritor norteamericano que durante un viaje con su pareja (y la familia de esta) a la ciudad parisina, cae bajo una especie de hechizo durante sus paseos nocturnos. Si la ciudad en la actualidad enamora al más exigente de los viajeros ¿qué no iba a hacer el París de los años 20?
"Hacia Rutas Salvajes": Un Viaje al Interior a Través de la Naturaleza
Hacia rutas salvajes (Into the wild, en inglés) es una película estadounidense basada en el libro homónimo de Jon Krakauer, en el que se narra la historia real de un chico llamado Christopher Johnson McCandless que decide abandonar todo lo que tiene en su vida para adentase en la naturaleza salvaje y vivir con ella. La película es mucho más que un viaje a Alaska: es una reflexión sobre nuestras vidas, un contacto piel con piel con la naturaleza más salvaje, un descubrimiento del verdadero sentido de la vida… El protagonista se mete en tu cabeza para que te hagas algunas preguntas ¿cómo de intoxicada está tu vida por la sociedad? ¿cuántas cosas necesitas para ser feliz?¿estás viviendo tu vida realmente como te gustaría?
"El Cartero de Neruda": Descubriendo Procida, la Joya del Golfo de Nápoles
Esta película italiana de 1994 se desarrolla en una de las islas más bonitas de Italia (y me atrevería a decir del mundo): Procida. La historia cuenta como Mario, un hombre sencillo que no quiere dedicarse a la pesca acepta un trabajo como cartero de un único destinatario: Pablo Neruda. Todo aquel que haya estado en Procida jamás la podrá olvidar… Esta diminuta isla del golfo de Nápoles se ve ensombrecida y la vez protegida por sus hermanas mayores Ischia y Capri. Uno de los secretos mejor guardados de los italianos, principales visitantes de esta isla, que esconden recelosamente este lugar de las masas de turistas.
"The Way": El Camino de Santiago en la Gran Pantalla
No podía faltar en la lista una de las películas que ha inspirado a muchas personas de otros países a realizar el Camino de Santiago (sobre todo norteamericanas): The Way. Esta película a pesar de lo que pueda parecer, es española, aunque está rodada en inglés. Su director Emilio Estévez es nieto de un gallego que emigró a los EEUU y el actor no es otro que su padre en la vida real (Martin Sheen, el hijo del gallego que en realidad se llama Ramón Antonio Gerardo Estévez) colaboración que pretende rendir homenaje al Camino de Santiago y a Galicia, sus raíces. La película narra la historia de Tom Avery, un oftalmólogo californiano que un día recibe una llamada informándole de la muerte de su hijo en los Pirineos. En esta película se puede ver un poquito de lo que se vive durante el Camino.
"Wild": Un Viaje de Autodescubrimiento en la Naturaleza Salvaje
Wild (Alma Salvaje, en español) es una película estadounidense basada en la autobiografía de Cheryl Strayed, quien decidió con unos 26 años caminar sola durante más de 1600 km del Sendero Macizo del Pacífico (SMP). Para mí Wild es una verdadera lección de vida ¿cuántas veces no nos hemos sentido solos estando rodeados de gente? A veces, la soledad es el mejor camino para encontrarse a uno mismo, para mirar hacia dentro y recapacitar sobre el punto en el que te encuentras y al que quieres llegar. En esta película la protagonista pasa por muchos sentimientos y emociones que no son tan diferentes a los que nosotros mismos sentimos en nuestra vida diaria: los fracasos sentimentales, la muerte de un familiar indispensable en tu vida, perderse una y otra vez durante el camino para preguntarse ¿y si pudiera volver atrás, lo haría de otra manera?
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"Diarios de Motocicleta": Un Viaje Transformador por Latinoamérica
Esta película está basada en los diarios de viaje del Che Guevara y Alberto Granado que relatan su viaje a través de Latinoamérica en el que recorrieron más de 14000 km en motocicleta desde Argentina a Venezuela, atravesando Chile, Perú y Colombia. Todo comienza cuando en 1952, Ernesto (a pocos meses de terminar sus estudios de medicina) y su amigo Alberto (bioquímico) deciden dejar Buenos Aires y embarcarse en esta aventura que les llevaría a recorrer miles de km a través de América del Sur con el mero propósito de divertirse.
"Lost in Translation": Encuentros en el Exótico Tokio
Lost in traslación es una película escrita y dirigida por la neoyorquina Soffia Coppola, y protagonizada por Bill Murray y Scarlett Johansson. Él pro…
Reflexiones Adicionales Sobre el Arte, la Literatura y la Vida
Años 1998-2000. Parece como si la poesía hubiera tenido que pasar por todos los infiernos del arte por el arte, antes de acometer la suprema tarea de someter todo esteticismo a la primacía de lo ético. De El Idiota, de Dostoievski: pudiera ser que tampoco la inteligencia fuera lo principal. No te rías, Aglaya, que no me contradigo: el burro con corazón y sin inteligencia es un burro tan desdichado como el burro con inteligencia y sin corazón. Es una gran verdad. El dolor se expresa mediante símbolos, no se expresa directamente, no vemos, tocamos o sentimos el dolor ajeno. Lo realmente desconocido no atrae, lo que atrae es lo intuido. Se siente atraído por algo quien intuye una nueva parcela de realidad y tiene que darle expresión para que salga a la luz. Tanto en el arte como en la ciencia, el problema se reduce a crear nuevos vocablos que nos adentren en el bosque de la realidad.
El artista medieval servía a Dios si hacía un buen trabajo; su problema, al pintar un retablo, al tallarlo, al ajustar las piezas, no era Dios: era distribuir los colores, los espacios, las figuras humanas, los animales, los paisajes del cuadro o las figuras del retablo; que se sostuviera bien el andamiaje, que estuvieran bien encajadas predelas o polseras. Incluso la Iglesia desconfiaba de un artista que ligara de manera excesivamente directa su arte a Dios. Se refiere al Hume del Tratado de la Naturaleza Humana: Las discusiones se multiplican con el mismo ardor que si todo fuera cierto. En medio de esa furia, no es la razón la que obtiene la victoria, sino la elocuencia. Triunfan las hipótesis más audaces, con tal de que el orador posea la habilidad suficiente para presentarlas bajo una luz favorable.
El Decamerón: Un Refugio ante la Desolación
Vuelta al Decamerón. Nunca me había animado a leerlo en italiano. Al empezar a leer el libro, me sorprende, sobre todo, la potencia con la que Boccaccio describe los efectos de la terrible peste negra de 1348, tan cercana mientras escribía el libro. En mis lecturas anteriores nunca había introducido más que como rumor de fondo esa circunstancia que, en realidad, está en el cogollo del libro: la desolación de Boccaccio por los sufrimientos, por el horror de que ha sido testigo, es la espoleta que pone en marcha la gozosa narración. El texto surge de un impulso que hoy nos parece tremendamente moderno: la escritura combate el miedo y la angustia por sus pérdidas irreparables. Hay una sensación de inminencia en el libro, una proximidad casi escandalosa entre el mal y su curación: escrito por alguien que ha sobrevivido, su humor tiene algo de pascua gozosa; de resurrección. Una escritura desde el más allá, la mirada de alguien que, por mero azar, se ha salvado y se siente con fuerzas para levantarse sobre tanto cadáver, para entender que vivir es seguir contándole la vida a alguien, transmitir, y sobreponerse a esa deformación que han dejado en la mirada la acumulación de horror y dolor, y tantas cosas indeseables como se han visto y sufrido. Ajustar de nuevo la lente y ponerla en el tiempo anterior, en la edad dorada en la que se recogían los frutos de los árboles y la carne era lugar de acogida, refugio cálido (no podredumbre que se arroja a las fosas), y por encima de la tapia se escuchaban las risas en el huerto de los vecinos. Pero escribo estas líneas con rabia, porque el libro tiene una llaneza y una agilidad para captar la vida de las que carecen las palabras que voy escribiendo. Y es que -ya lo he dicho- la escritura, en Boccaccio, es consuelo, medicina, resurrección (todo se hundía mientras él estaba escribiendo: la palabra como esos flotadores de corcho que nos ponían a los niños en torno al pecho para que aprendiéramos a nadar). El Decamerón es de esos libros que te hacen pensar en ciertas figuritas chinas desteñidas, o ciertas verduras secas, que, en contacto con el agua, recuperan su color y su volumen. Cuando el mundo parece abandonado por los dioses, cuando el hombre parece a punto de desaparecer del reino de los seres vivos, Boccaccio nos abre su libro para que la fiesta continúe, para que no se pierda la alegría acumulada durante tantos milenios, belleza que estalla entre lo más sórdido, flor de estiércol.
Lenguaje Visual vs. Lenguaje Escrito: Una Perspectiva Ideológica
La mera elección entre lenguaje visual y lenguaje escrito implica ya una pertinencia ideológica. Y nos lo parece especialmente hoy, porque el lenguaje televisivo ha adquirido una forma sintética, cortante, que no soporta la digresión, y cuyo modelo más perfecto sería el videoclip, triunfo de la ilusión óptica frente a la reflexión. Es la diferencia que existe entre labrar un terreno o bombardearlo. En ambos casos se remueve la tierra, pero de manera distinta. Confieso que tengo dificultades para ver muchos de los reportajes actuales: la cámara corretea, salta, las imágenes se entrecortan. Si es un reportaje de viajes, tengo la impresión de que no alcanzo a ver lo que me interesaría, los paisajes, los monumentos, los espacios urbanos; mostrar todo eso, hoy día, resulta reaccionario, anticuado, así que uno acaba viendo pedazos de muro, caras a las que ni siquiera se deja pronunciar dos frases seguidas, luces, semáforos y pasos de peatones, palmeras desenfocadas si es algo tropical… un guirigay. Echo de menos los viejos reportajes con planos largos y personajes que describen pausadamente las cosas o cuentan la historia de lo que estás viendo.
Reflexiones Literarias y Paralelismos con la Vida Real
Beniarbeig. Leo a Chateaubriand: Memoires d’outre-tombe y, a continuación, Dostoievski: Los Hermanos Karamazov. En la primera salida de Don Quijote, Cervantes no tiene piedad ninguna con su personaje: lo desprecia, casi diría que lo odia, un tipo estúpido que no se entera de nada de cuanto ocurre a su alrededor; a quien sólo la mezcla de humor y prudencia del ventero salva de un linchamiento, y cuyas únicas acciones son descalabrar a dos pobres arrieros y conseguirle una paliza suplementaria a un muchacho. El desprecio de Cervantes se resume en la frase con la que cierra la escena entre joven gañán golpeado y labrador rico, y que yo creo que resume qué es lo que Don Quijote ha conseguido con su acción: “él (el muchacho) se quedó llorando y su amo se partió riendo”. Nunca, en anteriores ocasiones en que lo había leído, me había dado tanta sensación de desprecio del autor hacia su personaje: un narrador agrio, malhumorado con su protagonista al que considera peligroso payaso, un ser inútil y dañino para su entorno, y, además, un engreído. La literatura (las novelas de caballería cuyos párrafos imagina en las descripciones) sale tremendamente mal parada, y frente a ella, el autor finge contar al margen, en una rara oralidad que rebaja las cosas de nivel, las pone a ras de suelo, las despoja de cualquier fascinación, las descarga, les quita los coturnos. Otra cosa es que luego, en las siguientes excursiones, se enamore cada vez más de don Quijote, y el personaje se le vaya escapando, tomando vida propia. En la primera salida, lo que viene a contar la novela es la sucesión de desastres que puede llegar a cometer quien mira el mundo a través de los libros fantásticos. Más bien parece una venganza contra la literatura y contra quienes la sacralizan. Y claro que es una venganza contra la literatura, como cualquier buena novela que se precie.
Esta mañana, mientras me duchaba, he escuchado por la radio que el actual Conseller de Interior de la Generalitat catalana estuvo acusado de poner dos bombas, o más bien dos petardos, hace unos años. La vida se empeña en repetir los esquemas que le regala la literatura: el exagitador de La educación sentimental convertido en ministro del interior; el ministro del interior que fue poeta frecuentador de la bohemia en Luces de bohemia; Vautrin, el gran criminal de las novelas de Balzac, convertido en jefe de la policía. En la charla de hoy, les hablaba a los alumnos de la Autónoma de la permanente disyuntiva de la literatura: ayudar a levantar el retablo de las maravillas, que encandila; o intentar echarlo abajo: la disyuntiva de toda la cultura. Nos bastaría De rerum natura como instrumento para trabajar en la tarea de demolición, claro que también nos basta un taparrabos para cubrirnos. Hay que ponerse al día, seguir las modas. El retablo renueva sus muñecos. Ahora es otra cosa, nos dice el titeretero. Voy a contaros otra historia, pero seguid atentos. La literatura, tela de Penélope, fer i desfer treball de dimonis: hacer y deshacer trabajo de diablos, dicen en valenciano.
Hace algunos años, en un encuentro con un anarquista con quien mucho tiempo antes había compartido celda en la cárcel de Carabanchel, se me ocurrió hacer un chiste sobre el vicepresidente del gobierno (Alfonso Guerra). En vez de reírse como yo esperaba, se levantó de un salto (charlábamos en un café), y se alejó precipitadamente. Movía los brazos, hacía aspavientos, daba voces. Un tercero que nos acompañaba a la mesa me explicó que aquel anarquista rebelde que yo había conocido ahora era un alto cargo de prisiones y admirador entregado del vicepresidente de quien yo me había permitido hacer un chiste; años más tarde, volví a encontrármelo y durante todo el tiempo estuvo explicándome su segura posición, su garantía hasta la hora final, gracias a que se había convertido en funcionario del grado superior (no sé si el treinta, el cuarenta y tres o el cincuenta y ocho, de eso no entiendo) en el Ministerio de Agricultura, una plaza conseguida por influencias políticas y no por oposición o por méritos profesionales. Me hablaba con orgullo, marcando la distancia que nos separaba (yo era un modestísimo periodista). La vida sigue sin apartarse ni un ápice del guión marcado hace muchos siglos. La literatura nos lo ha ido contando en cada época.
Por cierto, el adulterio dannunziano en Il piazzere, su primera novela, es la comunicación secreta entre dos seres privilegiados que participan de la energía del espíritu, la gran cultura (dos cacharrerías de libros y objetos unidas). En estas novelas de adulterio, el marido es, la mayor parte de las veces, sólo pesado cuerpo, materia: cuerpo y dinero (lo indeseable), y el dinero es una pesada emanación corporal (una especie de sudor), que (en la dicotomía que propone esa estética), aleja del espíritu y condena al disfrute de placeres groseros. El marido grosero, monetario, del que hay que liberar a la mujer sensible es un tópico que recorre la literatura fin de siglo, la italiana, pero también la francesa y la española, el adulterio como forma de refinamiento lo encontramos mucho en nuestro Blasco Ibáñez (ya, pero el refinado en el fondo pide carne: muchos velos, malvas y rosas, pero, al final, su ración de carne). Andrea, el protagonista de la novela de D’Annunzio, tras su primer encuentro con la deseada Elena, descubre que se esfuma el velo del misterio, y, por lo tanto, que lo suyo non aveva piu nulla di comune con l’Amore. El motivo de ese desprecio es que ha descubierto que, si ella lo abandonó tras el primer encuentro, fue porque sufría apuros económicos, y se vio obligada -o eligió- a casarse con un hombre rico. Andrea no puede soportar eso, lo más degradante, un matrimonio utile. El súmmum de la vulgaridad. Él, que -como dice el narrador- tanto ha engañado, no soporta el engaño de ella porque lo hace por mezquindad, por cálculo. Maldito dinero. Elena ya no forma parte del modelo, puede ser tratada de cualquier manera: a él ya no le importa que ella sea impura, sólo carnalidad una lascivia interamente carnale comme una libidine bassa.
Mientras leo la novela de D’Annunzio me acuerdo de las palabras de Eça de Queiroz en la introducción que puso a sus divertidísimas Farpas (banderillas) recopiladas bajo el título Una campaña alegre. Caricaturiza así la novela portuguesa de su época empeñada en mostrar perversos adulterios: Julia, pálida, casada con Antonio, gordo, tira las cadenas conyugales a la cabeza del marido y se desmaya líricamente en brazos de Arturo, desgreñado y macilento. Para mayor emoción del lector sensible y para disculpa de la esposa infiel, Antonio trabaja, lo cual es una vergüenza burguesa, y Arturo es un vago, lo cual representa una gloria romántica. Es el modelo al que se acoge D’Annunzio -mujer delicada, casada con robusto e insensible burgués-, una plaga que minará la narrativa europea de fines del XIX (las Farpas son de los noventa, y las escribe a partir del 70; la novela de D’Annunzio aparece en el 89). En la narrativa española abundan los ejemplos. A Galdós, en cambio, le gustan esos burgueses sanguíneos y los pone a luchar contra la palidez cerúlea del viejo régimen y su ñoñería de culo apretado. Agustín Caballero, el personaje de Tormento, es buena muestra de esos personajes positivos.
Pan, de Knut Hamsun: la leí de joven, cuando tenía quince o dieciséis años. Recordaba un ambiente asfixiante, extraño, la presencia del bosque y un tono panteísta que la unió en el almacén de mis imaginarios a los poemas de Whitman que conocí algún tiempo después. Vuelta a leer hoy, pasados casi cincuenta años, me la encuentro rejuvenecida. Hamsun, que fue muy popular, tuvo escaso prestigio entre los jóvenes universitarios de mi generación, seguramente porque habíamos leído en alguna parte que fue colaboracionista, o directamente nazi. Asociamos su militancia con una literatura desfasada, vieja. Ahora descubro a un escritor en línea con las tendencias nihilistas de su tiempo y que conecta muy bien con ciertos rasgos actuales: novela de un yo sufriente, de un héroe torturado, incapaz de contactar con el mundo que lo rodea y destruye sus posibilidades. En realidad -según descubrimos en la carta final que escribe alguien que lo conoció- fue un hombre dotado de cualidades, seductor. El propio yo se encarga de distorsionar la imagen de sí mismo: el demonio de dentro lo arrastra a destruirse al tiempo que destruye su entorno. Incapaz de amar, pero furioso buscador del amor, ni siquiera la comunión con la naturaleza -a la que dice aspirar- le proporciona un bálsamo a su intimidad herida. Su desazón nos lleva a pensar en Dostoievski, en Kafka, en Drieu, en Camus y tutti quanti. Creo que alguien como Vila Matas se sentirá fascinado por un libro tan rabiosamente moderno como éste. A mí me toca constatar una vez más la capacidad que tienen las novelas para remozarse: a Hamsun lo abandonamos hace medio siglo por viejo, y hoy nos fastidia por demasiado moderno. Como el personaje que la protagoniza, la novela de Hamsun parece no encontrar su sitio: es un libro incómodo, esquinado, precursor de un malestar que, cuando fue escrito, aún se anunciaba como una sombra en el horizonte. Nos fascina la cualidad del clima que construye, peculiar textura que parece traernos el alma nórdica, espacio entre psicológico y geográfico o meteorológico, que se resuelve en sensibilidad herida a su (peculiar) manera. Se me viene a la cabeza una reflexión de Jünger que he leído días atrás en sus memorias, y en la que viene a decir algo así como que el sur (el mundo solar) facilita la relación del hombre con el tiempo. Hay una radical soledad en los seres…
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