La alquimia, a menudo malinterpretada como la búsqueda de la transmutación de metales comunes en oro, es en realidad un camino de transformación interior. El oro que se busca no es material, sino la esencia divina que reside en cada uno de nosotros, esa "chispa dorada" que guarda la esencia de la creación. Este artículo explora los pasos para practicar la alquimia, entendida como un proceso de desarrollo psicológico y espiritual.
Introducción a la Alquimia Psicológica
Desde la perspectiva de la psicología junguiana, la alquimia no se centra en la transmutación literal de metales. En cambio, se enfoca en revertir simbólicamente lo material, terrenal e inconsciente en espíritu, consciencia y sentido. Este proceso busca corporeizar el espíritu y espiritualizar el cuerpo, un viaje bajo la guía de Hermes-Mercurio, el mediador de los contrarios. La transmutación de piedras y metales simboliza la transformación de la psique proyectada en la materia.
La alquimia se transforma en el mundo simbólico, como en el caso del Santo Grial, donde la materia toma forma, el sinsentido se convierte en sentido y el inconsciente se hace consciente, una transustanciación de la materia en espíritu.
Los Pasos Fundamentales del Proceso Alquímico
El proceso alquímico se basa en la sublimación, destilación y condensación o coagulación, con dos movimientos centrales: uno regresivo (disolución) y otro progresivo (condensación). Estos pasos se pueden resumir en tres momentos clave: Nigredo, Albedo y Rubedo.
1º Momentum: Nigredo (Ennegrecimiento)
Nigredo, que significa negrura o negro, es el proceso de disolución caracterizado por la regresión, el descenso al infierno o inconsciente. Este momento se asocia con la melancolía y la confrontación con la sombra, representando la destrucción y putrefacción de los elementos materiales. En esta fase, se extrae la conciencia de los sentidos, abandonando todo lo corruptible, incluso el alma inmersa en el mundo sensorial. Está regido por el planeta Saturno.
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2º Momentum: Albedo (Blanqueamiento)
Albedo se refiere al color blanco, a la purificación y a la catarsis. En este momento, es crucial la confrontación con la sombra y el apoyo del ánima o ánimus. Implica reconocer, incorporar y dominar todos aquellos contenidos "negros" del inconsciente. En estas fases se ponen las primeras piedras para la iluminación. El alma es elevada de las escorias materiales y aparece pura. Es una resurrección con la aparición de ciertos estados de conciencia. La fuerza espiritual ha salido del cuerpo, de la tierra, pasando a los elementos agua y aire. Rige el planeta Júpiter.
3º Momentum: Rubedo (Enrojecimiento)
Rubedo, o rojo-dorado fulgurante, hace referencia a la irisación o complexión mística que se da en pleno Coniunctio, o matrimonio alquímico. En este momento trascendente, se produce la encarnación del sentido como oro simbólico o Sol renacido del seno de la Madre Tierra y sus tinieblas. Es el esplendor del Espíritu simbolizado por un Rey que surge del huevo filosófico rodeado de rayos luminosos, coronado y con un manto rojo (el manto de los Reyes). Se rompe el huevo filosófico y se recoge la materia roja, obteniéndose la piedra filosofal, roja y perfecta, condensación del principio y fin de todas las cosas (azoth).
El Secreto de la Alquimia Psicológica
El camino iniciático de la alquimia psicológica busca la completitud del ser, la individuación. Este camino puede representarse como la construcción de un octógono mágico, donde el primer círculo es el inconsciente personal.
La Alquimia y la Energía Femenina
Las mujeres poseen una fuente de energía innata en la creación de vida. Recuperar el poder sobre el cuerpo y la vida es esencial. La energía sexual, generada en las gónadas, órganos sexuales, riñones y médula espinal (elemento agua), debe equilibrarse con el elemento fuego del corazón.
El concepto taoísta de salud femenina sugiere que las menstruaciones se nutren de las secreciones de los pechos, por lo que se recomienda estimularlos con masajes. Luego, mediante la intención y la visualización, se baja ese aliento al dan tien inferior, situado en el útero, para generar jing o esencia sexual en los ovarios (elemento agua). Finalmente, se busca juntar el agua y el fuego en el dan tien y repartirlo por todo el cuerpo.
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La Gran Obra Alquímica
El proceso alquímico se califica de magna obra, donde una materia inicial misteriosa, la materia prima, contiene partes contrarias que se oponen violentamente, pero que poco a poco alcanzan un estado de perfecta armonía bajo la forma de la piedra filosofal. Este proceso implica unir, corromper, disolver lo corrompido, purificar lo disuelto, reunir lo purificado y solidificarlo, hasta que el hombre y la mujer devienen uno.
La ley del 7 del eneagrama sufí describe el desarrollo de lo creado, donde todo fluye hasta que aparece una fuerza contraria (ego, miedo, límites) antes de la tercera y séptima etapa. Superar esta resistencia requiere una energía mayor.
La Alquimia Espiritual: Transformar el Plomo en Oro
La alquimia espiritual busca transformar las dificultades y carencias en aportes constructivos. A veces, se cae en la fantasía de buscar una vida sin problemas, contradicciones ni hechos dolorosos. La alquimia espiritual propone, en cambio, convertir "plomo" en "oro", es decir, transformar los problemas, las dificultades y el dolor en un aporte positivo a nuestras vidas.
Lo que hace que algunas vivencias sean insoportables no son las realidades en sí, sino la perspectiva que adoptamos frente a ellas. La piedra filosofal en el mundo de la mente equivale a la forma de organizar nuestras ideas y percepciones para interpretar la realidad.
La alquimia espiritual es un proceso de transformación interior que protege de una vida miserable, invadida por el dolor y la desesperanza, en la que terminamos siendo objeto pasivo de las adversidades.
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Las Claves de la Alquimia Espiritual
La alquimia espiritual se basa en ciertos preceptos y directrices, entre los que destacan:
- La palabra justa: La forma en que se utilizan las palabras, la expresión de las frases, la entonación y la elección de las palabras son vitales para la transformación interna. Observar lo que se dice, el propósito de las frases, el tipo de palabras y la entonación es un gran trabajo que inicia la transformación.
- La respiración: Saber respirar adecuadamente puede producir muchas transformaciones internas, desde las emociones hasta los pensamientos. Aprender ejercicios de respiración es eficaz para comenzar a producir un cambio interior.
- La alimentación: La alimentación aporta energía al cuerpo físico y también energía etérica. Elegir los alimentos adecuados puede producir una transformación interna. No solo lo que se come es importante, sino también el momento y cómo se come.
Creencias Místicas para el Autocontrol
Las prácticas provenientes de creencias espirituales antiguas pueden ser difíciles de integrar en la vida moderna. Sin embargo, si se entienden como una representación reglada de la intuición humana sobre la mente, pueden producir resultados óptimos.
La Alquimia a Través de la Historia
La palabra alquimia presenta varias acepciones etimológicas: del egipcio "keme" (tierra negra) o del griego "chyma" (fundir, derretir) o "chemei" (jugo extraído de una planta). Se define como la ciencia que trata de las fuerzas de la naturaleza y las condiciones en que obran. Los alquimistas buscaban un Disolvente Universal para resolver los cuerpos compuestos en la sustancia homogénea de la que fueron producidos, llamada Oro Puro o Summa Materia.
El objeto de la alquimia es transmutar los metales groseros en Oro puro, pero su significado es psíquico y espiritual: el alquimista concentra sus esfuerzos en la transmutación del cuaternario inferior (personalidad) en la divina Trinidad superior (el Individuo espiritual).
La alquimia se funda en una visión cosmológica, representando la etapa del camino hacia el objetivo central: el arte de trabajar con la naturaleza sobre los cuerpos para perfeccionarlos. El alquimista debe visitar su alma, penetrar en lo más profundo de sí mismo para encontrar la piedra dentro de sí.
La Piedra Filosofal
Lapis Philosophorum es la Gran Obra de los alquimistas, una sustancia con la virtud de transmutar los metales viles en Oro puro, panacea y elixir de larga vida. Místicamente, significa la transmutación de la naturaleza animal o inferior del hombre en la naturaleza divina y más elevada.
La Piedra Filosofal es la materia animada más perfecta, semejante a la Materia Prima de la Creación, cuando el Caos fue animado por el Fuego Divino, la Mente Divina. Es el Agente Universal, el Oculto Disolvente, del Alma del Mundo, el Alma Cósmica.
Los Elementos de la Alquimia
La Materia Prima contiene los tres elementos (azufre, mercurio y sal) combinados en distintas proporciones.
- Azufre: Principio masculino, activo, viril y luminoso, símbolo del Espíritu, la Voluntad espiritual.
- Mercurio: Principio femenino, pasivo y formal, símbolo del alma y sus facultades plásticas.
- Sal: Eslabón de unión entre el azufre y el mercurio, la Materia, el Disolvente Universal, el Yo Superior.
El Oro simboliza el alma en su estado original que, sin trabas ni nubes, podría reflejar el Espíritu divino de acuerdo con su propio ser.
Las Etapas de la Obra Alquímica
La Obra Menor es la obra ascendente, mientras que la Obra Mayor, o gran magisterio, es la obra descendente, que obtiene la piedra al rojo y transforma los metales imperfectos en oro.
La Vía seca se realiza en el crisol y está reservada a un reducido número de elegidos, siguiendo siete fases: reparación, calcinación, sublimación, disolución, destilación, coagulación y cocción. La Vía húmeda es más larga.
Los preliminares implican construir el laboratorio, elegir un lugar secreto y solitario, comenzar la obra en primavera y contar con la asistencia del "fuego secreto" que desciende del cielo. El alquimista debe ser sano, humilde, paciente, casto, sabio e inteligente.
La materia cercana busca la reducción de las substancias al estado precosmológico. La materia rebis (cosa de dos) obtenida en el huevo filosófico se introduce en el atanor (horno), donde se encuentra el recipiente de vidrio o huevo filosófico, envuelto en una capa de arena o ceniza que se calienta desde abajo.
Las Fases de la Obra
- Obra al negro: Ennegrecimiento, destrucción y putrefacción de los elementos materiales.
- Obra al blanco: Blanqueo, purificación y sublimación.
- Obra al rojo: Enrojecimiento, el esplendor del Espíritu simbolizado por un Rey que surge del huevo filosófico.
Alquimistas Famosos
A lo largo de la historia, numerosos alquimistas han contribuido al desarrollo de esta disciplina, incluyendo a Zósimos de Panópolis, Estéfano de Gaza, Geber, Avicena, San Alberto Magno, Tomás de Aquino, Roger Bacon, Nicolás Flamel, Paracelso y muchos otros.
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