La riqueza cultural de México se manifiesta en sus diversas tradiciones, incluyendo las prácticas ancestrales dedicadas a la salud. Estos oficios, arraigados en las cosmovisiones mesoamericanas, han evolucionado a lo largo del tiempo, adaptándose a los cambios sociales y a la influencia de la medicina occidental. Hoy en día, figuras como hierberos, hueseros, parteras, chamanes, brujos y curanderos continúan desempeñando un papel importante en la salud de muchos mexicanos, ofreciendo alternativas y complementos a la medicina convencional.

El Resurgimiento de la Medicina Tradicional

La poetisa mexicana Zyanya Mariana, conocedora de la cultura mesoamericana, ofrece una perspectiva sobre la brujería en la actualidad. Ella destaca que la medicina tradicional, relegada a un segundo plano tras la llegada de la medicina occidental, ha experimentado un resurgimiento en las últimas décadas. Este fenómeno se debe, en parte, a la crisis de la modernidad, el aumento de las desigualdades sociales y el creciente interés por las culturas asiáticas. La medicina tradicional emerge como una opción para abordar enfermedades crónicas, malestares cotidianos e incluso dolencias graves. Muchos pacientes combinan tratamientos médicos modernos, como quimioterapias, con los saberes ancestrales que aún perviven en México.

En los escritos de Nezahualcóyotl, se distinguía el uso de la magia, valorando si era en beneficio de la comunidad o en perjuicio de la sociedad. El dominio de los meteoros y el poder nahual de leer destinos eran prácticas comunes, realizadas por personajes como Tlatlacatecolo, el Hombre Búho, asociado al mal. La magia, nacida de la necesidad humana de comprender los fenómenos naturales, se manifestó en diversas formas, como la goetia en el medievo y el arte de la agorería entre los aztecas.

En la actualidad, la magia sigue siendo una herramienta para muchos en temas de salud, éxito, amor, envidias y economía. Los diseños de las portadas de las pócimas reflejan su función, con grabados individuales y explicaciones concisas sobre su uso. Ferias como el "Día de nuestra madre tierra" exhiben la mezcla de la medicina tradicional mexicana, donde se combinan elementos como "ovarios y tarot".

La Medicina Tradicional en la Vida Cotidiana

La abuela Cecilia Durán, de la sierra de Hidalgo, viaja a Iztapalapa para participar en la feria de medicina tradicional. Ella, como muchos otros mexicanos, confía en las hierbas medicinales para tratar diversas dolencias. Se estima que cerca del 60% de la población mexicana aún utiliza la medicina tradicional, recurriendo a las 30.000 plantas que conforman su terapia alternativa. Cecilia Durán destaca el uso de la hierba del sapo para la gastritis y el colesterol, resaltando la salud que se encuentra en su pueblo gracias a la abundancia de hierbas medicinales.

Lea también: Hibridez Andina

Florencia Becerra, indígena náhuatl y organizadora del evento, explica que cada pueblo indígena tiene sus propias medicinas tradicionales, con técnicas milenarias que buscan curar el cuerpo. Ella aboga por la integración de la medicina alternativa con la medicina tradicional, reconociendo la eficiencia de las hierbas y rituales en el combate de diversas enfermedades. Sin embargo, lamenta la marginación que ha sufrido esta medicina durante siglos.

Chamanes, Brujos y Curanderos: Distinciones Claves

Es inevitable mencionar a los chamanes al hablar de la medicina tradicional mexicana. Sin embargo, la imagen de los chamanes que realizan limpias espirituales a los turistas en el Zócalo ha sido devaluada, afectando la reputación de brujos y curanderos. Elba Bello, médico tradicional, enfatiza la diferencia: "Somos curanderos o brujos, pero no chamanes".

Para Florencia Becerra, la imagen de los chamanes del Zócalo ha perjudicado su cultura, aunque comprende su necesidad de buscar sustento económico. Ella considera que el término "chamán" se ha convertido en algo "new age". Elba Bello, con seis años de experiencia como médico tradicional, considera que la sociedad actual necesita más que nunca la medicina tradicional mexicana, china o japonesa, para revitalizar las raíces ancestrales.

En el pasado, cada pueblo tenía su brujo, el "sabio" que curaba enfermedades con pases mágicos. Si bien la autosugestión y el curso natural de las enfermedades jugaban un papel importante, la ciencia médica ha logrado avances significativos en la salud, aumentando la esperanza de vida y erradicando enfermedades.

Sin embargo, la ignorancia puede ser aprovechada por brujos que buscan lucrar con el dolor ajeno, vendiendo tratamientos milagrosos sin base científica. Estos charlatanes utilizan términos pseudocientíficos y prometen curaciones a través de terapias milenarias, aprovechándose de la credulidad y el miedo a la muerte. Es crucial recordar que la medicina natural no ha demostrado curar enfermedades graves como el cáncer o el sida.

Lea también: Profundiza en el mundo de los chamanes

La Brujería en el Pirineo: Mito y Realidad

Margit Glassel, una alemana radicada en Graus, en la Ribagorza aragonesa, siente una conexión especial con el Pirineo, un lugar con una rica tradición mágica. Aunque no se considera bruja, acepta el término "maga" y se dedica a la astrología y el tarot. Ella percibe una profundidad en el Pirineo, especialmente en las ermitas construidas para subyugar las fuerzas paganas.

Margit creció en un ambiente relacionado con la magia y los misterios iniciáticos, gracias a su abuela materna, que era ocultista. Ella aprendió a conectar con el ambiente e impactar en la realidad con su voluntad. No le sorprende que el Pirineo atraiga a personas interesadas en la magia, ya que es un lugar con una energía especial.

El área de Tella, en el Sobrarbe, es conocida como un epicentro de la brujería en el Pirineo, con leyendas sobre brujas, akelarres y rituales mágicos. Existen museos dedicados a las brujas en varios pueblos del Pirineo, como Tella, Baztán, Piedrafita de Jaca, Laspaúles y el Pirineo de Lleida.

Si bien el folklore popular del Pirineo está lleno de leyendas sobre brujas, no está claro si la brujería fue un fenómeno real fuera de las mentes de los inquisidores. Julia Carreras, filóloga y antropóloga, explica que la brujería es un constructo y que las prácticas atribuidas a las brujas no se produjeron realmente.

Carreras define a las brujas como espíritus nocturnos que causan enfermedades y tempestades, cuya caza comenzó en el Renacimiento. La creencia en sectas que se reunían en akelarres surgió de un historiador francés del siglo XIX. No existen testimonios documentales sobre las verdaderas creencias de las brujas, ya que los documentos de los procesos están filtrados por la ideología de sus perseguidores.

Lea también: Chamanes del Putumayo: Un Legado Ancestral

Sin embargo, Carreras reconoce la existencia de hechiceras y hechiceros, que han existido en todo el mundo. La hechicería incluye prácticas como el mal de ojo y la adivinación. En el Pirineo, incluso se recurría a los capellanes para realizar conjuros y maleficios. En el Pirineo aragonés, se procesaba a menudo a miembros del clero por su conocimiento de libros y su capacidad de leer.

Carreras cree que "hay cosas" y en el ánimus, pero se dedica a investigar y divulgar. Ella destaca que la brujería vende y que el entorno académico debería subsanar ciertos errores de base. La palabra clave es "magia", que conecta las creencias ancestrales con los creyentes que buscan enclaves con energías especiales en el Pirineo. Ella comprende la conexión entre los falsos brujos y los neochamanes, que eligen el Pirineo por su presencia megalítica, mitología antigua, creencias en hadas y espíritus del lugar, y deidades precristianas.

Chamanismo: Una Práctica Espiritual Ancestral

Isabel Etxarmendi, practicante del chamanismo, enfatiza que "ni un chamán es un brujo ni hay relación alguna entre la brujería y el chamanismo". Ella define el chamanismo como la práctica espiritual más antigua del mundo, anterior a todas las religiones, mientras que la brujería fue un invento.

Etxarmendi practica el chamanismo en el Pirineo porque nació allí y es donde están sus muertos y ancestros. El chamanismo implica conectar con guías en busca de sanación u otro objetivo personal, convocando a espíritus aliados tocando la maraca o el tambor. Ella creció en el cristianismo y luego se sintió atraída por el chamanismo a través de los libros de Castaneda y sus experiencias en la cuenca del Orinoco.

Etxarmendi practica el chamanismo universal, que es minoritario. El Pirineo atrae a los creyentes en la magia y lo sobrenatural, debido a su prestigio histórico y su tradición como escenario sobrenatural.

Ángel Gari coincide con Carreras en que existe un sesgo en la reinterpretación moderna de la brujería. En el Pirineo, hay neodruidas que colocan piedras con fines rituales y personas que profesan otras creencias exógenas. Gari cree que la magia se practicó en el Pirineo como en el resto del planeta, pero no como sugerían los cazadores de brujas. Él ha investigado la brujería durante cincuenta años y nunca ha encontrado pruebas de invocaciones al diablo, aunque sí algunas personas que decían tener poderes y una posible relación con la magia negra.

Biodanza: Bailando Hacia la Integración

En el Pirineo también se baila mucho con fines espirituales. Rosabel Lacoma, formadora y directora de Biodanza, organiza cursos en el Pirineo durante los veranos. La biodanza es un sistema de crecimiento personal que utiliza la música, el movimiento y el encuentro grupal para inducir vivencias integradoras y favorecer la salud física, emocional y existencial.

Lacoma explica que la biodanza permite despertar al chamán interior, conectando con el mundo espiritual a través de la danza o la meditación. Ella pone a la gente a bailar y, a partir de ahí, surgen experiencias y momentos de transformación.

tags: #brujos #chamanes #y #curanderos #diferencias

Publicaciones populares: