Alejandra Pizarnik, poeta y escritora argentina (Avellaneda, 29 de abril de 1936-Buenos Aires, 25 de septiembre de 1972), sigue siendo una figura esencial en la literatura del siglo XX en español. Su obra, a menudo descrita como "densa y peligrosa", continúa generando fascinación y múltiples interpretaciones. Recientemente, ha visto la luz Una traición mística, una antología de sus mejores relatos, editada por Lumen. Esta compilación ofrece una nueva puerta de entrada al universo narrativo de Pizarnik, invitando a lectores nuevos y recurrentes a explorar las profundidades de su particular visión del mundo.
Las fotografías de la poeta argentina, como la imagen de ella abrazada a un árbol, evocan una extraña simbiosis entre la autora y su obra. Una traición mística, a modo de antología de sus mejores relatos, ve la luz ahora. Como afirma Luna Miguel, "No existe en el mundo nada más excitante y aterrador que releer a Pizarnik".
Pizarnik: Vida y Literatura en Fusión
En la autora argentina, la vida es ya un género literario en sí mismo. Escribir un artículo aséptico sobre ella sería lo más próximo a traicionarla. Y, aunque si algo nos enseñó es que toda escritura conlleva una transgresión (al sistema, a la razón, a lo que se espera de uno, en última instancia a los maestros de quienes se ha aprendido), esta debería llevarse a cabo, al menos, de forma distinta, personal, única. Como era ella: distinta, personal, única. Como era la experiencia de leerla, de entrar en su universo por primera vez o de releerla abriendo cualquiera de sus libros, en prosa o en verso, al azar: distinta, personal, única.
De Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 1936-1972) ha trascendido la imagen de la mujer depresiva, triste, carcomida por sus demonios, como sucedió con Virginia Woolf, Sylvia Plath, Cesare Pavese y en general con todos los escritores que decidieron poner fin a sus vidas. Se trata de una imagen injusta, que reduce toda su existencia al suicidio, al túnel final; y, aun aceptando que la melancolía, la insatisfacción crónica, la falta de sentido o los pensamientos en torno a la muerte los rondaron durante mucho tiempo, en sus días también hubo espacio para más: para la ironía, para la exploración, para el placer (ese antagonista inseparable de la muerte, por cierto).
Una Travesía por la Prosa Pizarnikiana
Luna Miguel en su prólogo de esta edición apunta que: «Empeñarse en decir que esto no es poesía, ya lo verán, sería bastante discutible. […] Sus pequeños cuentos alucinados son largos poemas. Su teatro es una escenificación de su ritmo poético. Sus relatos largos o crónicas esconden todas las trampas y los trucos de su poesía». Esta reunión de relatos, cruce de géneros, se postula como un «viaje asombroso, lúdico y a ratos delirante por el universo narrativo de Pizarnik», Es ese territorio en el que confluyen «la visión irónica y burlesca de la realidad y de sí misma, la reflexión sobre el lenguaje, la muerte, así como los límites entre la cordura y la locura».
Lea también: Profundiza en la Devoción a la Rosa Mística
Una traición mística se postula como un viaje asombroso, lúdico y a ratos delirante por el universo narrativo de Pizarnik. Es un territorio donde confluyen la visión irónica y burlesca de la realidad y de sí misma, la reflexión sobre el lenguaje, la muerte, así como los límites entre la cordura y la locura. El volumen permite adentrarse en la autora de Extracción de la piedra de locura.
Intertextualidad y la Poética del Silencio
En el preludio se refiere esa intertextualidad en la poética de Pizarnik. El apunte lúcido de la escritora María Negroni, al comienzo del ensayo 'El testigo lúcido', expresa que la obra de Pizarnik «obliga a reformular los vínculos entre poesía y silencio; represión y canon; carencia y ostentación, tristeza, crimen y estética».
En Una traición mística se compilan veintisiete relatos que abarcan desde sus juegos palimpsésticos -versiones y revisiones de textos clásicos de Valentine Penrose, James Joyce o el marqués de Sade- a su humor sexual o escenas de su viaje por España. «Desearía que las prosas selectas de Una traición mística fueran leídas en clave de aventura, en clave de yincana y, a su vez, en clave de revelación», precisa Luna Miguel. Mientras, la escritora, poeta y gestora cultural argentina Gabriela Borrelli Azara señala en el epílogo que leer a Pizarnik es una de las experiencias «más revolucionarias que podamos encontrar».
Un Canto Inédito: La Originalidad de Pizarnik
Poeta maldita o no, Pizarnik consigue con su escritura no-rigurosamente-lírica «hacernos creer que todo es nuevo y que todo es viejo a la vez; que eso que ella nos está diciendo ya lo hemos visto antes en alguna parte; que su escritura no es sino un gran homenaje a la literatura que amó -fanática, como puede adivinarse por su sistema de citas y por sus diarios (…),- pero que sin embargo su pulso, o su acento, o su manera de estructurar el oscuro humor de sus pasiones se despliega en estos textos como un canto inédito, como un despertar original». En ocasiones con Lewis Carroll al fondo, caben lo mordaz y lo atrevido. La nostalgia imposible, el rito y la exaltación, la infancia, los espejos y lo que cobija su poesía encuentra su trasvase en la prosa.
El Desafío de Descifrar a Pizarnik
Una literatura aún por descifrar, y no porque falten estudios sobre ella, sino porque tiene esa cualidad de los grandes de no agotarse, de incitar la relectura con la conciencia de que releer es casi leer de cero; el néctar (o el veneno) será diferente en cada ocasión. Por descifrar, también, en sentido literal: quedan documentos suyos por conocer, archivados en la Universidad de Princeton, a la espera de la autorización de los herederos. La investigadora Patricia Venti, coautora junto con Cristina Piña de Alejandra Pizarnik. Biografía de un mito (Lumen, 2021), ha dicho: “Cuando yo creía que no había más por descubrir, se publicaron sus obras completas, con la noticia de que Princeton albergaba muchos más inéditos. Pero vayamos a lo disponible, que no es poco, y que se viste de nuevo cada vez que se propone desde otro enfoque, como Una traición mística (Lumen, 2024), una selección de sus prosas a cargo de Luna Miguel. La idea, además de ofrecer una alternativa al vértigo que puede dar asomarse a la Prosa completa (Lumen, 2016), es adentrarse en la parte menos conocida de la autora -que suele ser más apreciada por la poesía y los diarios- “en clave de aventura”, en palabras de Luna Miguel, “y, a su vez, en clave de revelación”.
Lea también: ¿Qué Implica Ser Místico?
Es posible que esta prosa cause más desconcierto, en quienes aún no conocen su obra, que su poesía, sus diarios o su correspondencia, por lo que tiene de “inclasificable”, y porque la autora no la cultivó con la misma disciplina ni la misma definición que los demás géneros, en los que fue prolífica y constante (publicó libros de poemas con regularidad desde su debut a los 19 años, con un prestigio en ascenso, sobre todo tras su paso por París, en los años sesenta, donde trabó amistad con Julio Cortázar y Octavio Paz, entre otros, y profundizó en el surrealismo, el psicoanálisis y el existencialismo). En realidad, la prosa está imbuida del mismo aliento que sus versos, aunque se presente como diálogo: “¿Y el sol? / No hay sol. / ¿Entonces qué? / Nada. Todo está opaco. / ¿Y los espejos que brillaban tan dulcemente?”. Poesía en la cadencia, y en los motivos de la infancia perdida y el acecho de la muerte que predominan en los poemas. Se percibe, en muchos fragmentos, cierta sensación de estar inacabados; es la canalización del impulso por escribir, que en ella es una manera de soportarse, de desahogarse, sin voluntad de crear algo redondo (“al despertar tuve ganas de escribir. Y cómo me gustaría que en vez de esto que voy diciendo fuera una novela con personajes y todo”). Y oscuridad, mucha oscuridad: “En mi pequeño teatro, el lobo las devoró. […] en esta vida me deben el festín”, escribe en un guiño a Caperucita. Y más muerte, ya desde la juventud: “Y pienso en una que me quiso violar en un velorio mientras yo miraba las flores en las manos del muerto”. Piezas más extensas, como unas desconcertantes obras de teatro, metaliterarias, surrealistas, con su sentido del absurdo.
La Condesa Sangrienta: Una Exploración de Obsesiones
Hay una obra (esta vez sí se puede hablar de obra como tal, y además acabada; incluso se publicó en forma de libro tras darse a conocer primero en una revista): La condesa sangrienta, el homenaje de Pizarnik a Erzsébet Bathóry, noble húngara del siglo XVI juzgada por brujería. La leyenda le atribuye una historia sanguinaria como torturadora de jovencitas, a las que asesinaba por celos de su belleza. Se cree que inspiró Carmilla (1982), la nouvelle gótica de vampirismo lésbico de Sheridan Le Fanu. Era de esperar que una historia tan truculenta le interesara.
La condesa sangrienta de Pizarnik no es un retelling ni una biografía; de nuevo, no es sencilla de catalogar. Tal vez es una evocación, cruzando datos históricos y lirismo. Su leyenda le permite explorar obsesiones compartidas -el erotismo, la locura, la muerte-, pero la autora aclara que no siente “ninguna compasión ni emoción ni admiración por ella. […] Ella es una prueba más de que la libertad absoluta de la criatura humana es horrible”.
La Traición Mística: Un Acto de Autoexploración
La traición mística, que toma el título de uno de los textos, y que Luna Miguel interpreta como una declaración de intenciones, no es una búsqueda espiritual, ni pretende contar nada, responder a nada. Pizarnik se escribe a sí misma aunque escriba sobre otros (otra gente, otros personajes, otros libros). En el prólogo, la editora insiste en la importancia de la relectura para la escritora argentina, y, dado que leer es establecer un diálogo con otros autores (pasados, coetáneos y futuros), podría decirse que Pizarnik se reescribe en cada tentativa. Su escritura no es cerebro, sino latido. No es narración, sino desorden. No es herramienta, sino una extensión de sí.
Un Contexto Histórico Turbulento
Pero incluso a una voz tan personal como ella se la puede leer en otros términos. En un interesante epílogo, la escritora Gabriela Borrelli Azara establece una relación entre su obra y el contexto histórico de Argentina, que a finales de los años sesenta comenzó una época convulsa, marcada por el golpe de Estado, la dictadura militar y las protestas que se desencadenaron: “Entiendo lo obsceno [en la obra de Pizarnik] como un fantasma político, una presencia espectral que acecha”, analiza.
Lea también: Profundizando en el Misticismo
Un Legado Inagotable
Desgarrada y desgarradora, pero también juguetona, cómica, curiosa. Esta compilación reúne múltiples facetas, de la contemplativa a la más ácida, y, aunque leerla también es asumir que no se la llega a entender del todo, cada lector hallará a su Pizarnik particular. Sobre todo quienes, como ella, tienen algo más que una afición por la literatura, porque hay escritores que parecen escribir para otros escritores, esos seres obsesivos y torcidos y raros. Es posible que el amor más grande de Pizarnik esté en el acto mismo de escribir, en el pulso que confiere a la muerte cuando la transcribe: “Hablo con la voz que está detrás de la voz y con los mágicos sonidos de la endechadora. […] Me embriaga la luz. No nombro más que la luz.
En definitiva, Una traición mística es una invitación a sumergirse en el complejo y fascinante mundo de Alejandra Pizarnik, una autora cuya obra sigue resonando con fuerza en el panorama literario actual. Leer a Pizarnik es, como señala Borrelli Azara, una experiencia revolucionaria, una confrontación con la belleza y la oscuridad que habitan en lo más profundo del ser humano.
Anexo: Reflexiones sobre la Fuerza en Star Wars y su Relación con lo Místico
El concepto de "traición mística" puede también llevarnos a reflexionar sobre cómo se presentan ideas complejas, incluso religiosas o espirituales, en obras de ficción. Un ejemplo interesante es la Fuerza en Star Wars. Aunque algunos personajes la describen en términos místicos, la realidad es que su naturaleza es ambigua y abierta a la interpretación.
Muchos fans de Star Wars los odian. En la trilogía original hay varios personajes que hablan de ella; y, en efecto, algunos usan términos como «religión» o «campo de energía místico». Sin embargo, ¿quiénes son esos personajes? Tenemos a Han Solo que dice aquello de «ningún campo de energía místico controla mi destino». ¿Y qué sabe Han Solo de la Fuerza? Básicamente lo que ha oído por ahí en algún tugurio. Información tan fiable como las fake news. Luego está Tarkin, militar, gobernador, de mente cuadriculada y burocrática, como salta a la luz por su actitud desde el primer momento. Una mente fría de engranajes y poleas, podríamos decir. Tu viejo maestro seguramente ha muerto. Tarkin ve a los Jedi como una religión. ¿Lo son? Sin duda tienen muchos de los usos, costumbres y rituales de una orden de monjes guerreros. Es una cuestión que no se resuelve del todo en las películas, en realidad. Sí queda claro que la Galaxia los ve como un tipo de orden religiosa, pero eso no significa que lo sean. Se trata de un campo de energía generado por todas las criaturas vivientes. Esta es la primera definición en toda la trilogía original proporcionada por una persona que, es de suponer, sabe lo que es la Fuerza, porque trata con ella a diario. Y está curiosamente ausente de ella cualquier término que invite a pensar en elementos mágicos, místicos o sobrenaturales. De hecho, Obi-wan habla como si describiese una quinta fuerza fundamental del universo, que habría que añadir a la gravedad, el electromagnetismo, la interacción nuclear fuerte y la interacción nuclear débil. Me juzgas por mi tamaño. Y no deberías. Porque mi aliado es la Fuerza. Y un poderoso aliado es. La vida la crea y la hace crecer, nos penetra y nos rodea… ¡Seres luminosos somos! Sin duda su explicación es más florida y poética que la de Obi-wan. ¿Tiene algún componente místico? Podríamos pensarlo por aquello de «seres luminosos somos», por esa idea de trascender la materia. (¿Se refiere ahí Yoda a los llamados «fantasmas de la Fuerza»? ¿Y qué son estos? ¿Tal vez pautas de información que imitan el proceso mental de los Jedi que se han «adentrado» en la Fuerza? Que los legos vean la Fuerza como algo mágico, por otro lado, me parece casi lógico. No creo que los Jedi se dediquen a hablar abiertamente de la naturaleza de la Fuerza. ¿En qué sentido traicionan los midicloreanos esa idea? Somos criaturas biológicas, por muy mística que sea la Fuerza; y que nuestros medios para conectar con ella sean también biológicos (ya sea nuestra propia fisiología, ya la de un organismo simbiótico con nosotros) no tiene nada de extraordinario, ni de raro ni de chocante. Yo creo que no lo son, aunque estén usando muchos de sus mecanismos y rituales. De hecho, me recuerda un poco esa idea que hay en Fundación, de Isaac Asimov, donde Trántor, para que sus vecinos caídos en la barbarie acepten mejor la tecnología que la Fundación les ofrece, la disfraza con ropajes y rituales religiosos. Sin duda para la gente de Anacreonte, lo que hace la Fundación es sobrenatural; para los habitantes Términus es su día a día y no tiene nada de extraño. O, como diría Arthur C. Pero, aunque fueran una orden religiosa, ¿implica eso que el objeto de su adoración, la Fuerza, es de origen místico? Pues eso, que si te sientes estafado y traicionado por los midicloreanos, recuerda que eso solo se debe a que tú mismo, sin ayuda de nadie, has creado unas falsas expectativas. Lucas nunca definió la Fuerza como algo místico. Lucas nunca traicionó su idea original al crear los midicloreanos, siento decírtelo. Por supuesto, no voy a decir que no deberías enfadarte ni sentirte traicionado. Son tus emociones, son cosa tuya.
Anexo 2: Paralelismos con la Mística Española
La mística, como experiencia de unión del alma humana a lo Sagrado, encuentra ecos en la literatura y el arte. En España, la literatura mística floreció en un período de tensión espiritual y reforma religiosa.
La Mística: Un Camino Hacia lo Sagrado
La mística designa un tipo de experiencia muy difícil de alcanzar en que se llega al grado máximo de unión del alma humana a lo Sagrado durante la existencia terrenal. Se da en las religiones monoteístas (zoroastrismo, judaísmo, cristianismo, islamismo), así como en algunas politeístas (hinduismo); algo parecido también se muestra en religiones que más bien son filosofías, como el budismo, donde se identifica con un grado máximo de perfección y conocimiento.
Las Tres Vías de la Mística
1- Vía purgativa (purgatio): el alma se purifica de sus vicios y sus pecados mediante la penitencia y la oración. Las atracciones por sí mismas no tienen por qué ser malas pero sí lo es el apego o gusto que provocan en la memoria, porque la impide orientarse plenamente hacia Dios.2- Vía iluminativa (illuminatio): una vez purificada, el alma se ilumina al someterse total, única y completamente a la voluntad de Dios. El demonio tienta entonces y el alma debe soportar todo tipo de tentaciones y seguir la luz de la fe confiando en ella y sin engañarse mediante una continua introspección en busca de Dios.3- Vía unitiva (unio): el alma se une a Dios, produciéndose el éxtasis que anula los sentidos. A este punto sólo pueden llegar los elegidos y es muy difícil describirlo con palabras porque el pobre instrumento de la lengua humana, ni siquiera en forma poética, puede describir una experiencia tan intensa: se trata de una experiencia inefable. El hecho de haber alcanzado la vía unitiva puede manifestarse con los llamados estigmas o llagas sagradas (las heridas que sufrió Cristo en la cruz), con fenómenos de levitación del santo y con episodios de bilocación (es decir, encontrarse en varios lugares al mismo tiempo).
Períodos de la Mística Española
1- Período de importación e iniciación, que comprende desde los orígenes medievales hasta 1500. Se produce una recepción de la mística medieval extranjera (Ruysbroeck de Holanda, Taulero de Alemania).2- Período de asimilación (1500-1560), durante el reinado de Carlos V.3- Período de plenitud y de intensa producción nacional (1560-1600), durante el reinado de Felipe II y la época de la Contrarreforma, el Iluminismo es reprimido.4- Período de decadencia o compilación doctrinal, prolongado hasta mediados del siglo XVII. No hay creadores místicos, sino teólogos y retóricos que se ocupan de ordenar y sistematizar las doctrinas de los místicos con aparato teológico y escolástico.
Contexto Histórico de la Mística Española
1- El comienzo de la literatura mística en España coincide la terminación de la Reconquista contra árabes y judíos en el 1492. La tensión espiritualista de la lucha contra los protestantes remueve el fermento semítico, acumulado durante siglos de estrecha convivencia con los árabes. Eso explicaría su esencial carácter medieval y lo tardío de su florecimiento. La Reconquista había tenido el carácter religioso de cruzada en defensa del Cristianismo.5- El estado de corrupción de la Iglesia al finalizar la Edad Media provoca la reforma del Cardenal Cisneros (1436-1517).2- El neoplatonismo penetra en España con los Diálogos de amor del judío español León Hebreo (1460-1520).3- El ideal del perfecto caballero cortesano: El Cortesano (1528) de Baltasar de Castiglione (1478-1529) introduce el código de la cortesía del galán y caballero. Los hombres se someten a torturas de adelgazamiento.4- Libros de caballerías: “El ambiente de exaltación religiosa, mezclado con la galantería neoplatónica y el espíritu caballeresco y emprendedor del Reconquistador de antaño, produjo en España una especie de «caballero católico», galante y guerrero.
tags: #traicion #mistica #definicion
