Introducción

El bajo astral es un plano de existencia que resuena con vibraciones densas y pesadas, frecuentemente asociadas con emociones y energías de baja frecuencia. Este plano espiritual está impregnado de emociones intensas como el dolor, la pena, el miedo y la ira, y se percibe como un reflejo de las almas que habitan en él. Adentrarse en este enigmático plano requiere cautela y preparación, ya que alberga una diversidad de entidades con características y comportamientos particulares.

El Bajo Astral: Un Plano de Densidad Energética

El Bajo Astral, conocido también como Astral Inferior, Umbral, Plano Causal o Plano de Deseos, entre otros nombres, es un concepto que se encuentra en diferentes filosofías y sistemas de creencias a lo largo de la historia. En términos religiosos, podría asociarse con términos como Purgatorio, Limbo o Infierno, dependiendo de la tradición. Se trata de una dimensión espiritual que se encuentra en la estructura fundamental de la realidad astral, un peldaño en la escalera de los planos de existencia que se extiende más allá de nuestro mundo físico. A diferencia de los planos astrales superiores, que son descritos como lugares llenos de luz, amor y energías de alta vibración, el bajo astral se caracteriza por su densidad y vibraciones más bajas. Este plano de existencia está impregnado de sensaciones de pena y pesadez, y es un territorio que muchos prefieren evitar. Las energías que habitan aquí pueden ser desafiantes, incluso perturbadoras para aquellos que no están preparados para enfrentarlas. Por tanto, hay buenas razones para tratar este plano con respeto y cautela.

Como su nombre indica, es un plano de existencia que se distingue por su densidad energética y frecuencias vibratorias más bajas que los planos astrales superiores. Esta densidad se manifiesta en la naturaleza de las energías que allí residen, que pueden sentirse como pesadas y opresivas para aquellos que las perciben. Este plano espiritual es el hogar de entidades de baja vibración, seres que a menudo se describen como atrapados en patrones de pensamiento y emoción negativos. En el Bajo Astral, las almas en pena, aquellas almas que se encuentran en un estado de sufrimiento y confusión, también se encuentran comúnmente. La energía en este plano es densa, y las emociones negativas como el miedo, la ira y la tristeza son comunes y se sienten intensamente. Estas emociones no sólo son experimentadas por las entidades que residen allí, sino que también pueden ser sentidas por aquellos que visitan este plano, ya sea en un viaje astral o a través de otras formas de exploración espiritual.

En muchos aspectos, se asemeja a lo que las tradiciones espirituales y religiosas describen como un “purgatorio”. En este plano espiritual, las almas que aún no han liberado los lazos con su existencia terrenal pueden encontrarse atrapadas, a menudo debido a apegos no resueltos, traumas o remordimientos. Este espacio de transición sirve como un lugar donde estas almas pueden procesar y liberar las cargas que han acumulado durante su vida física. Es importante entender que no es un lugar de castigo, sino más bien un espacio de aprendizaje y liberación. Aquí, las almas tienen la oportunidad de enfrentar y resolver los asuntos que han quedado pendientes, permitiéndoles encontrar una resolución y avanzar en su evolución espiritual. La tarea puede ser desafiante y a veces dolorosa, pero también puede ser un paso vital en el camino hacia el crecimiento y la comprensión espiritual.

Entidades del Bajo Astral: Características y Peligros

Las almas que residen en el Bajo Astral a menudo se describen como almas en pena. Estas son almas que, por diversas razones, se encuentran atrapadas en sus propias emociones negativas y pensamientos desordenados. Al no poder liberar estas densidades y avanzar hacia planos vibracionales más altos, estas almas vagan, atrapadas en un ciclo de aflicción y confusión.

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Es un caldo de cultivo para una gran variedad de entidades negativas, cada una con su propio conjunto de características y comportamientos. Estas entidades pueden abarcar desde almas humanas que, tras su desencarnación, han quedado atrapadas en este plano debido a la negatividad que generaron en vida, hasta entidades no humanas que vibran en una frecuencia más baja. Es de vital importancia entender que estas entidades del Bajo Astral pueden ser engañosas y manipuladoras. Muchas de ellas pueden adoptar formas y comportamientos que pueden inducir al error a aquellos que no están preparados o no cuentan con el discernimiento necesario. Pueden alimentarse de miedos, inseguridades y emociones negativas, a menudo utilizando tácticas de manipulación y engaño para mantener a las almas en un estado de confusión y miedo.

Las entidades que residen en el Bajo Astral poseen la capacidad de intentar establecer comunicación con nosotros. No obstante, es fundamental entender que dicha comunicación no siempre se produce con las intenciones más puras. Además, estas entidades negativas pueden intentar manipular nuestras emociones y pensamientos, a veces de formas muy sutiles. Por ejemplo, pueden exacerbar sentimientos de miedo, ira, tristeza o culpa, o pueden sembrar dudas y confusiones en nuestra mente. Este tipo de manipulaciones emocionales y mentales pueden ser particularmente perjudiciales, ya que pueden llevarnos a estados de confusión o desequilibrio, lo que nos hace más susceptibles a su influencia negativa.

Adentrarse en la interacción con el Bajo Astral sin la correcta preparación, entendimiento y protección espiritual puede desencadenar consecuencias indeseables, incluso peligrosas. La naturaleza de las entidades que habitan este plano espiritualmente denso, pueden buscar aferrarse a nuestra energía, y esto puede manifestarse de diversas formas en nuestra vida cotidiana. Es importante comprender que las entidades de baja vibración pueden causar problemas más allá de la fatiga emocional. Pueden afectar nuestra claridad mental, influir en nuestras decisiones, y en casos más extremos, incluso provocar desequilibrios en nuestro bienestar espiritual. Estos problemas pueden manifestarse de muchas formas, como la ansiedad persistente, pesadillas recurrentes, una sensación de pesadez o negatividad constante, entre otros.

El Bajo Astral y la Magia Negra

El Bajo Astral se distingue por ser un plano espiritual denso y oscuro, repleto de almas en pena y entidades que vibran a una frecuencia baja. Pero más allá de ser solo un lugar de transición y purificación para las almas que se aferran a sus cargas terrenales, el Bajo Astral también se convierte en un escenario para las prácticas oscuras y manipuladoras de la magia negra. Estos pactos forjados en las sombras del Bajo Astral tienen como objetivo principal la realización de trabajos oscuros que pueden causar daño, tanto a nivel espiritual como físico, a aquellos a quienes se dirigen. La naturaleza densa y pesada del Bajo Astral, con sus vibraciones bajas y su atmósfera cargada de dolor, miedo y desesperación, facilita este tipo de actividades y proporciona un entorno que resuena y alimenta las intenciones oscuras de estos practicantes.

Uno de los principios básicos de la actitud religiosa de los magos es la posibilidad de involucrar a seres superiores (dioses, démones, ángeles u otras entidades) en el cumplimiento de sus deseos y objetivos. Las formas más habituales de involucrar a estas potencias son las plegarias, con las que el mago busca someter su voluntad y que cumplan el beneficio o maleficio de la fórmula. El problema es que, si esos seres superiores son los astros, en realidad su supuesta voluntad depende del movimiento mecánico del Universo que ellos no pueden alterar. En este caso, la eficacia de las fórmulas mágicas no está tanto en el poder de los seres conjurados, sino en sus posiciones astronómicas y su personalidad astrológica, que Tolomeo quiso reducir a pretendidos parámetros científicos.

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La Luz como Protección

Aunque el Bajo Astral es un plano espiritual cargado de densidad, oscuridad y vibraciones bajas, no debemos olvidar el poder extraordinario de la luz y cómo esta puede actuar como un escudo impenetrable frente a estas entidades negativas. Cuando una persona lleva consigo una luz bien arraigada, es decir, cuando su energía espiritual vibra a una frecuencia alta y positiva, se vuelve inmune a los efectos dañinos de estas entidades de baja vibración. Esta luz, emanada desde el núcleo de nuestro ser, actúa como una barrera protectora que repele a las entidades y las vibraciones negativas del Bajo Astral. La luz es aterradora para estas entidades, ya que su existencia se basa en la negatividad y la oscuridad. Por lo tanto, si mantenemos una vibración alta, alimentada por pensamientos y emociones positivas, y vivimos en un estado de amor, comprensión y perdón, entonces estas entidades de baja vibración no pueden hacernos daño.

Precauciones al Explorar el Bajo Astral

La intriga que despierta el Bajo Astral puede ser considerable, una dimensión oculta que parece invitar a la exploración y al descubrimiento. Sin embargo, no debemos dejarnos engañar por esta fascinación misteriosa. A pesar de su atractivo potencial, un viaje al Bajo Astral no es un lugar que deba abordarse sin la debida preparación. Adentrarse en el Bajo Astral sin la debida preparación puede tener consecuencias severas. Las energías densas y pesadas que impregnan este plano pueden afectar profundamente a los individuos, sobre todo a aquellos que no están acostumbrados a manejar este tipo de vibraciones. El efecto puede ser una opresión emocional intensa, desequilibrio energético y, en algunos casos, problemas de salud física. Por lo tanto, si bien es cierto que el Bajo Astral puede ofrecer una visión única de la realidad espiritual, es crucial entender que no es un lugar para aventurarse a la ligera.

Dentro del espectro de seres espirituales en nuestro mundo, existe un colectivo particular que tiene la capacidad y la responsabilidad de aventurarse en el Bajo Astral: los médiums experimentados. Estos individuos, dotados de una comprensión profunda y una habilidad única para navegar los planos espirituales, son vitales para mantener el equilibrio y la armonía en el espectro espiritual. Su misión en el Bajo Astral no es otra que la de asistir a las almas en pena que se encuentran atrapadas en esta dimensión. Los médiums experimentados, con su conocimiento y su habilidad para manejar energías de distintos espectros vibracionales, son capaces de penetrar en la densidad del Bajo Astral y proporcionar ayuda a las almas que allí se encuentran. A través de su labor, estas almas en pena pueden comenzar a deshacerse de sus ataduras, procesar y liberar sus emociones negativas y, finalmente, avanzar hacia planos superiores de existencia. Este trabajo, que se realiza con amor, compasión y comprensión, es fundamental para la evolución espiritual de estas almas y para mantener el equilibrio en el mundo espiritual.

Los médiums también conocidos como barqueros, esos valientes exploradores de los dominios espirituales, llevan a cabo una labor que tiene un propósito profundo y transformador: ayudar a las almas en pena que habitan en el Bajo Astral a liberarse de la pesada carga de la negatividad que las retiene. Este trabajo de alquimia espiritual implica ayudar a estas almas a procesar y liberar las emociones negativas y los patrones de pensamiento que las mantienen atrapadas en la densidad del Bajo Astral. Esta labor de los médiums no es solo un acto de compasión y amor hacia las almas que necesitan ayuda, sino que también requiere una inmensa fortaleza y protección espiritual. Adentrarse en el Bajo Astral no es tarea fácil, y los médiums deben estar bien preparados y protegidos para enfrentar las densas vibraciones y las entidades negativas que allí se encuentran.

Evitando el Bajo Astral: Un Enfoque en la Vida Terrenal

El Bajo Astral, aunque puede parecer un destino ineludible tras la desencarnación, no es el lugar a donde todas las almas se dirigen. Este hecho, que es crucial entender, nos permite percibir con mayor claridad la relación entre nuestra vida terrenal y nuestro camino espiritual. La clave para evitar la densidad del Bajo Astral yacen en nuestras acciones y enfoque durante nuestra vida física. Si nos dedicamos a cultivar una espiritualidad sólida y saludable, si trabajamos para liberarnos de los apegos mundanos que nos atan y si nos enfocamos en el crecimiento y la evolución personal, nuestra transición al astral medio -un plano de mayor luz y vibración- puede ser más rápida y fluida.

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La importancia de nutrir la mente con enseñanzas espirituales es un principio universal que trasciende cualquier religión o sistema de creencias específico. No importa qué fe sigamos o qué camino espiritual escojamos, lo que realmente importa es el desarrollo de una conciencia superior, el desapego de las ataduras mundanas y la comprensión profunda de nuestra verdadera naturaleza espiritual. Por lo tanto, el aprendizaje y crecimiento espiritual es un trabajo vital para cada uno de nosotros. Este esfuerzo nos sirve no solo para mejorar nuestra vida actual, sino también para prepararnos para la vida más allá de la muerte física. Es un camino de autodescubrimiento y evolución que nos lleva a estados de conciencia más elevados y amorosos.

Cultivar una espiritualidad saludable no implica necesariamente la adhesión a una religión concreta o un conjunto prescriptivo de creencias. En su esencia, se trata de un viaje personal y profundo de autodescubrimiento y autotransformación. Esta búsqueda se centra en la verdad, la compasión, el amor y la sabiduría, valores universales que pueden encontrarse y cultivarse en todas las facetas de nuestra existencia. La espiritualidad saludable es, por tanto, una invitación a vivir de manera consciente y plena, a conectar con nuestra esencia más profunda y a desarrollar una comprensión y un amor más profundos por nosotros mismos y por los demás. Es una práctica diaria de auto-reflexión, autocompasión y crecimiento personal que nos ayuda a vivir una vida más significativa y satisfactoria.

Respeto y Entendimiento

Comprender y respetar el bajo astral es un aspecto clave para cualquier buscador en el camino espiritual. Aunque puede ser tentador explorar todos los rincones del plano astral, es vital recordar que no todas sus regiones son accesibles o seguras para todos. El bajo astral, en particular, es un dominio que exige un enfoque cuidadoso y considerado. Su naturaleza densa y a veces hostil lo convierte en un territorio desafiante, incluso para los más experimentados en la navegación astral. Por encima de todo, el respeto es una actitud indispensable al tratar con el bajo astral. Respeto por la naturaleza de este plano, por las entidades que lo habitan, y por las leyes espirituales que rigen estos dominios. Cada plano astral tiene su propia función y propósito en el gran esquema del universo, y el bajo astral no es una excepción. Aunque puede ser un lugar de sufrimiento y densidad, también sirve como un espacio de transición y transformación para las almas.

El 666 y el Desequilibrio Energético

Cuando el 666 se presenta de manera repetida, está señalando un desequilibrio que necesita ser atendido. Puede estar indicando que te estás enfocando demasiado en lo material, en la necesidad de control o en preocupaciones que te desconectan de tu centro. Este número también puede aparecer en momentos de ansiedad, cansancio mental o cuando estás actuando desde el miedo en lugar de la confianza. Al mostrarse con frecuencia, el 666 te recuerda que es momento de soltar las exigencias externas y reconectar con una perspectiva más consciente y centrada.

Desde una mirada espiritual, el 666 no representa oscuridad ni amenaza. Muy por el contrario, es un llamado a restablecer el equilibrio entre lo interno y lo externo. Su energía se relaciona con la necesidad de volver a lo esencial, de nutrir tu vida interior y soltar las expectativas que nacen del exceso de control o perfeccionismo. En términos simbólicos, el 6 representa la armonía, la responsabilidad y el cuidado. Al repetirse tres veces, esta vibración se intensifica y apunta a una revisión profunda de cómo estás equilibrando tus emociones, tus acciones y tus objetivos.

Como número angelical, el 666 también te recuerda que no estás solo en este proceso. Aunque el camino de regreso al centro pueda sentirse desafiante, estás siendo acompañado por una guía sutil que te impulsa a actuar desde un lugar de calma, no desde la urgencia. Uno de los mensajes principales del 666 es prestar atención a cómo estás relacionándote con lo material. No se trata de rechazar lo físico o los objetivos concretos, sino de reconocer cuándo el apego al control, al resultado o a la seguridad externa está interfiriendo con tu paz interior.

Cuando el número 666 se manifiesta repetidamente, lo primero que puedes hacer es detenerte y observar cómo estás utilizando tu energía. Pregúntate si estás actuando desde el miedo, la presión o la desconexión emocional. Llevar un registro de las veces que aparece el 666 puede ayudarte a identificar patrones y momentos en los que necesitas volver a tu centro. Anotar en qué contexto lo ves y cómo te sientes en ese instante te permitirá comprender qué áreas de tu vida están desalineadas. También es valioso acompañar este proceso con prácticas que te ayuden a soltar el control mental. La meditación, la respiración consciente o el tiempo en la naturaleza pueden ayudarte a reconectar con lo esencial.

El DMT y las Visiones del Bajo Astral

A principios del año 2000, el psiquiatra Rick Strassman investigó los encuentros con seres de aspecto alienígena que experimentaban algunos consumidores de ayahuasca -una mixtura vegetal compuesta por la Banisteriopsis caapi (yagé) y la Psychotria viridis (chacruna)- que se usa desde hace milenios entre los pueblos indígenas de la Amazonia y que contiene dimetiltriptamina -DMT-, un alcaloide que activa un área del sistema nervioso central y otro del cerebro donde se almacena la memoria cerebral. Por sus efectos visionarios, Strassman ha denominado al DMT la "molécula del espíritu" y en su obra The Spirit Molecule (2001) explica que los lugares que bajo su efecto visitaban los voluntarios de sus experimentos estaban habitados por "seres inteligentes, entidades, extraterrestres y diversos guías". Tales seres se manifestaban bajo gran variedad de formas como "payasos, reptiles, saltamontes, abejas, arañas, cactus…". Además de tal diversidad y de que estas experiencias tienen una gran similitud con los encuentros y abducciones de alienígenas, Strassman ha destacado la impresión que daban a los testigos de ser absolutamente reales.

Antropólogos de renombre que han estudiado sus efectos -Claudio Naranjo, Holger Kalweit o Michael J. Harner- no han notificado visiones de este tipo en sus respectivas obras. ¿Acaso influye el entorno en que se llevan a cabo las sesiones? Así vemos que Harner, por ejemplo, sólo informa de visiones de serpientes venenosas gigantes, tapires, caimanes, jaguares y otros felinos en diversas tribus de indios amazónicos. Y en Hallucinogens and Shamanism (1973) menciona lo determinante que es el entorno en relación con las visiones experimentadas:"En virtud de las regularidades que se observan en las experiencias con la bebida de yagé entre tribus tan alejadas entre sí como los indios chocó, al oeste de los Andes en Colombia, y los tacana al este de los Andes en Bolivia, parece virtualmente imposible aislar la naturaleza de la experiencia inducida por yagé de su contexto cultural y por el entorno selvático que habitan".

Todo apunta a que los diversos seres "avistados" pudieran estar influidos por el entorno, así como las creencias o imágenes de la cultura popular. Roger N. Walsh así lo cree al señalar en The Spirit of Shamanism (1990) que "muchas de las fuertes experiencias visuales, especialmente escenas de la selva y visiones de criaturas peligrosas como tigres, serpientes, así como mujeres desnudas, podrían deberse al entorno de la selva en que el brebaje se consume, ya que los investigadores occidentales a los que he entrevistado que han tomado yagé en un ambiente urbano no han informado de tales imágenes".

Sin embargo, como desde un punto de vista científico resulta prematuro llegar a conclusiones que involucren teorías descabelladas de realidades alternativas, sería interesante que la investigación futura tenga en cuenta los factores psicológicos que influyen en los juicios de una persona sobre la realidad. El psiquiatra Roland R. Griffiths está llevando a cabo una encuesta online en la Universidad de Hopkins con el fin de profundizar en esta experiencia y determinar también los efectos a corto y largo plazo del DMT. Pero Griffiths nos ha notificado que todavía no cuenta con datos suficientes para sacar conclusiones.

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