El karma, un término cada vez más popular en las sociedades occidentales, a menudo se malinterpreta. Aunque la Real Academia Española lo recoge, su significado profundo, ligado a la filosofía budista, se diluye en concepciones simplistas de justicia cósmica. Para comprenderlo mejor, exploraremos su definición, sus leyes y su aplicación en la vida cotidiana.
Origen y Definición del Karma
La palabra "karma" proviene del sánscrito, una lengua clásica de la India, y significa "acción". Sin embargo, en el budismo, se refiere a la ley de causalidad, una relación causa-efecto que trasciende las leyes humanas, similar a la ley de Newton en la física. Según el monje Gueshe Thubten Chöden, lama residente en el Centro de estudios tibetanos Nagarjuna, "es necesario que exista una causa o una circunstancia para que se genere un fenómeno, ya que no hay ningún acto absoluto que se sostenga por sí mismo. Todos los fenómenos (mentales o físicos) dependen unos de otros, es decir existen de forma interdependiente".
En este sentido, nuestras acciones físicas, verbales y mentales son causas, y nuestras experiencias, únicas para cada individuo, son sus efectos. La ética budista, además, enfatiza la importancia de la intención. Un acto físico involuntario no genera karma, mientras que un acto consciente, incluso si tiene consecuencias terribles, sí lo hace.
Tipos de Karma: Positivo, Negativo y Neutral
El karma puede ser positivo, negativo o neutral. El karma positivo es consecuencia de buenas acciones y pensamientos, como la generosidad, la bondad, la verdad o el perdón. Por su parte, el karma negativo es resultado de malas acciones o pensamientos como la avaricia, el engaño, el egocentrismo o la crítica destructiva. La purificación del karma negativo se logra generando más karma virtuoso, evitando que el karma negativo "madure". La felicidad en esta vida depende de la cantidad de buenas acciones realizadas.
Aquellos que odian, envidian o desean el mal ajeno crean un campo energético negativo que se vuelve contra ellos mismos. El origen de las malas acciones radica en nuestras propias perturbaciones mentales, derivadas de una actitud egocéntrica. Sufrimos las consecuencias de nuestros pensamientos y actos para hallar una vida más plena.
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Karma y Reencarnación
Las deudas kármicas no se pagan simplemente por sufrir, sino por aprender la lección. Es posible morir sin haber limpiado completamente el karma, lo que se relaciona con la reencarnación. Las consecuencias de nuestros actos pueden dar frutos en la siguiente vida. El lama de Kadampa Duldzin aclara que "el término karma usado coloquialmente es contradictorio en este sentido, porque por una parte se dice "es mi karma", pero a la vez se tiene la sensación de no tener el control sobre ello, como si no fuera responsabilidad nuestra, lo entendemos más como una fatalidad sin remedio, cuando en realidad no es así".
Las 12 Leyes del Karma
Según los hinduistas y los budistas, para transitar favorablemente el camino hacia la evolución, se deben seguir las doce leyes del karma:
- La ley de causa y efecto: Cada elección y acción pone en marcha una sucesión de eventos. Al ser conscientes de este poder, podemos utilizarlo de manera responsable para sembrar bondad y compasión.
- La ley de la creación: Al practicar la manifestación consciente, nos convertimos en cocreadores activos de nuestra realidad. Tu misión es participar en la vida.
- La ley del desarrollo: El alma pasa por una serie de existencias físicas a lo largo del tiempo, aprendiendo y creciendo en cada una.
- La ley de la responsabilidad: Aceptar y asumir la responsabilidad de nuestras acciones pasadas es crucial para el desarrollo personal y espiritual.
- La ley de la humildad: Ser humilde y agradecido es recordar que tu realidad es producto de tus pensamientos y acciones pasadas.
- La ley de conexión: Todo está conectado entre sí. Un acto aparentemente intrascendente está conectado con otros elementos del universo.
- La ley de la focalización: Debes perseguir y focalizar cuáles son tus objetivos vitales, avanzando hacia ellos poco a poco.
- La ley de la generosidad: El crecimiento y la abundancia solo son posibles si somos generosos con quienes nos rodean.
- La ley del presente: Vivir y ser conscientes del momento presente, sin pensar en el pasado ni en el futuro.
- La ley del cambio: La mala suerte tiende a repetirse hasta que encuentres la manera de cambiar.
- La ley de la paciencia: Todo tiene un tiempo de evolución y nada es inmediato.
- La ley de la inspiración: El esfuerzo y el valor que le dediques a tu vida pueden inspirar y provocar cambios en el mundo.
Aplicando las Leyes del Karma al Día a Día
Las leyes del karma se pueden aplicar de manera consciente y realista a nuestro día a día para mejorar las relaciones y sentirnos más felices con nosotros mismos.
- Ley de Causa y Efecto: Todo lo que sembramos, luego lo cosecharemos. Si tenemos energía negativa, esa nos vendrá de vuelta multiplicada.
- Ley de la Creación: Somos responsables de lo que hacemos y somos libres para elegir nuestro camino. Si deseas algo en tu vida, tendrás que pelear para obtenerlo.
- Ley de la Humildad: Aceptar lo que nos ocurre, incluso lo que nos cuesta ver o aceptar de nosotros mismos, es esencial para el crecimiento.
- Ley del Crecimiento: Debemos hacer un análisis interno para avanzar y crecer como personas, sin depender de los demás.
- Ley de Responsabilidad: Asumir lo que hacemos y lo que no hacemos, sin culpar a los demás.
- Ley de la Conexión: Todas las personas están conectadas y en todo acto hay una decisión personal.
- Ley del Enfoque: Enfocar nuestras energías en lo que realmente es necesario e importante.
- Ley de la Generosidad: Ser bondadosos y generosos con los demás sin esperar nada a cambio.
- Ley del Aquí y Ahora: Vivir el presente y dejar de estar anclados en el pasado o en un futuro incierto.
- Ley del Cambio: Ser conscientes de los errores y aprender a cambiar lo que no nos hace felices.
- Ley de la Paciencia y la Recompensa: Trabajar y ser constantes para obtener resultados sin prisa pero sin pausa.
- Ley de la Importancia e Inspiración: Compartir con los demás lo bueno que tenemos para sentirnos también mejor nosotros.
Karma y Existencia
La Existencia, el hecho de existir y tener consciencia de ello, está regida por leyes, ocultas o no, que le dan estructura y movimiento. Una de esas leyes ocultas es la Ley del Karma, una ley universal que ordena la vida humana en una dinámica de causa-efecto presente en cada pensamiento, emoción, acción y reacción.
Toda persona es un alma en proceso que, a lo largo de sucesivas existencias, transita el camino desde su nacimiento como Alma hasta su integración en la Consciencia Cósmica. En ese proceso, el ser humano ha de desarrollar su consciencia para favorecer el acceso del Alma a experiencias cada vez más profundas y sutiles. El desarrollo de la consciencia pasa por cuatro grandes fases: ego, consciencia + ego, consciencia y Espíritu.
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Karma Colectivo y el Libre Albedrío
La Ley del Karma no solo afecta a cada persona de manera individual, sino que el poderoso campo de información creado por tendencias insanas de grupos completos (familias, sociedades, civilizaciones) puede tener como consecuencia un karma colectivo negativo. Sin embargo, a partir del momento en el que la persona puede ejercer el libre albedrío, las potenciales consecuencias kármicas de acciones pasadas (de otras existencias) tienen la posibilidad de ser cambiadas, lo que anula, al menos en parte, la predestinación kármica.
Limpiar el Karma
Si quieres limpiar tu Karma y devolverle el equilibrio, sigue estos pasos:
- Mantén el silencio.
- No juzgues.
- Perdona.
- Enfoca en lo positivo.
- Habla en positivo.
- Ama.
- Medita.
- Ayuda.
- No discutas.
- Mantén la fe.
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