Introducción
El espiritismo, con un número creciente de seguidores, ha puesto en relieve la figura del médium como un intermediario entre el mundo de los vivos y los muertos. Esta creencia ha ganado terreno, especialmente en países como Brasil, donde el espiritismo ha experimentado un auge significativo. El protagonismo de los médiums en esta práctica ha despertado un interés creciente en la comunidad científica, que busca comprender los mecanismos detrás de esta capacidad aparentemente inexplicable. Medium es la evolución lógica de los editores de blogs como Blogger o Wordpress, una plataforma enfocada en la escritura y la publicación en diferentes formatos.
El Auge del Espiritismo y la Figura del Médium
El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística estima que en Brasil hay 3,8 millones de personas que se definen como espíritas. Además, la Federación Espírita Brasileña calcula que entre los años 2000 y 2010, el número de simpatizantes y seguidores del espiritismo se incrementó en un 65%. Este auge explica por qué Brasil se convirtió en el primer país que visitó el Papa Francisco poco después de ser elegido pontífice, con el objetivo de revertir la situación a favor del catolicismo. En esta pujante creencia, el protagonismo no recae en ninguna clase de sacerdotes, sino en los médiums, populares intermediarios entre el mundo de los vivos y los muertos.
Interés Científico en la Mediumnidad
Durante mucho tiempo, los científicos mostraron poco interés en los médiums. Sin embargo, con el surgimiento de la neuroteología o neuroespiritualidad, una disciplina académica que intenta explicar los estados espirituales del cerebro, el estudio de los psíquicos que afirman comunicarse con difuntos ha comenzado a ganar atención. Aunque existe una moderna disciplina académica llamada neuroteología o neuroespiritualidad, especializada en intentar explicar los estados espirituales del cerebro, los científicos que trabajan en dicho campo apenas habían prestado atención a los psíquicos que afirman comunicarse con difuntos. Los investigadores universitarios prefirieron dirigir sus averiguaciones hacia las mentes de budistas en meditación profunda o monjes orando.
Primeras Investigaciones Neurológicas
Desde hace algunos años, se están llevando a cabo investigaciones neurológicas pioneras para analizar el cerebro de los médiums. Las conclusiones preliminares de dichos estudios son tan inesperadas como fascinantes, puesto que han desvelado capacidades y estados cerebrales no contempladas anteriormente; nuevas facetas del funcionamiento de nuestra materia gris que, a todas luces, parece un rico y complejo universo interior sin fondo a la vista. En 2008, un equipo científico multidisciplinar dirigido por Julio F. P. Peres, de la Universidad Federal de Goiás (Brasil), y Andrew Newberg, de la Universidad Thomas Jefferson de Pensilvania (EE UU), convocaron en Filadelfia a diez médiums brasileños practicantes de escritura automática. Los investigadores también prescindieron de los psíquicos dudosos, charlatanes, consumidores de alguna sustancia psicotrópica o claramente diagnosticados con trastornos psiquiátricos, porque todas estas circunstancias contaminarían el estudio. Del mismo modo, para hacer más homogénea la muestra, eliminaron a los sujetos zurdos y únicamente aceptaron a los diestros.
Los sujetos fueron divididos en dos grupos iguales de cinco personas en función de su experiencia. En el primero reunieron a los psíquicos con menos trayectoria mediúmnica, y en el segundo a aquellos otros con décadas de práctica a sus espaldas. En la selección previa, los científicos habían descartado a cuantos cobraban por sus servicios espirituales, ya que «la necesidad de ofrecer un resultado podría distorsionar la experiencia mediúmnica espontánea», argumentaron en su artículo Neuroimagen y mediumnidad: una prometedora línea de investigación, publicado en la Revista de Psiquiatría Clínica.
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Metodología de las Investigaciones
Una vez establecido el grupo de análisis, comenzó el experimento consistente en un acto de escritura bajo estado de trance. Previamente, los habían entrevistado para que explicaran las condiciones ideales en las cuales acostumbraban a comunicarse con los difuntos y trascribir en el papel los mensajes de ultratumba. Peres y Newberg estaban muy preocupados porque todos los médiums se sintieran como «en casa» durante la investigación, porque así obtendrían mejores resultados. Por ello, los sujetos experimentales desarrollaron la prueba a su antojo en un ambiente tranquilo, silencioso y sentados cómodamente.
La psicografía o escritura automática es una de las técnicas más conocidas de expresión mediúmnica. Presenta una particularidad muy curiosa, y es que los psíquicos escriben textos estructurados y legibles aunque, en la mayoría de los casos, no son conscientes de lo que están haciendo. Por lo tanto, actúan ignorando el contenido o la gramática de lo redactado y, sin embargo, estas son operaciones mentales que requieren intención, atención y consciencia. Para tratar de comprender cómo los médiums logran ejecutar esta actividad compleja con un cerebro relajado, Peres y Newberg sometieron a los sujetos a una monitorización profunda, aplicando una tomografía por emisión de fotones para observar el funcionamiento cortical y midiendo el flujo sanguíneo cerebral durante la prueba.
Resultados Inesperados
Los investigadores compararon los datos obtenidos en estado de trance con aquellos recopilados durante la vigilia, es decir, los médiums repetían el mismo ejercicio de escritura bajo idénticas condiciones ambientales, pero esta vez no durante el trance, sino conscientemente. Los resultados finales sorprendieron a todos.
«Nuestra hipótesis a priori era que las áreas involucradas en procesos cognitivos mientras se escribe conscientemente, tales como el raciocinio y la planificación del contenido, mostrarían una activación similar a la escritura bajo el trance mediúmnico», escribieron Peres y Newberg en su artículo. Es decir, esperaban que las zonas del cerebro que trabajan durante la redacción de un texto elaborado, manifestaran el mismo grado de activación tanto si el sujeto lo escribía en estado de trance como si lo hacía en vigilia. En ambos casos deberían aparecer implicadas las regiones corticales asociadas a la creatividad, el razonamiento complejo, la generación del lenguaje y la planificación. Sin embargo, la neuroimagen y los niveles de sangre en el cerebro señalaron otra cosa.
«Nuestra hipótesis a priori no se confirmó, ya que los resultados presentaron significativos cambios en el flujo sanguíneo en diversas áreas del cerebro durante la psicografía, en comparación con la escritura fuera del estado de trance». Por consiguiente, ante análogos movimientos de la mano -escribir un texto elaborado y con sentido-, el cerebro se comportó de una manera muy diferente dependiendo de si el sujeto estaba en trance o no.
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Diferencias entre Médiums Experimentados y Novatos
Durante el trance, los médiums más veteranos presentaban poca actividad en las áreas corticales vinculadas a la creatividad, el razonamiento complejo, la generación del lenguaje y la planificación. Eso no impidió que sus frases escritas automáticamente resultaran profundas y con estructuras narrativas muy complejas. En cambio, la respuesta cerebral de los médiums novatos fue muy distinta. Estos sí que evidenciaban una sobreactividad cortical en las zonas ligadas a la narración escrita, como si tuvieran que esforzarse mentalmente más durante el trance para conseguir los mismos escritos sofisticados que sus colegas veteranos.
Los investigadores no encuentran una explicación válida para este comportamiento neuronal tan llamativo e intrigante. A menor actividad cerebral en las áreas que rigen la escritura elaborada, debería corresponder un texto sumamente sencillo o incoherente, no frases y párrafos propios de quien redacta juiciosamente a plena consciencia.
Peres y Newberg parafrasean en su artículo la opinión de los psíquicos, quienes no abrigaban ninguna duda al respecto: «La autoría de los textos psicografiados se debe a la actuación de los espíritus comunicantes y no puede ser atribuida a sus propios cerebros». Bajo tal supuesto, casi todo el aparataje neuronal, bioquímico y sanguíneo en la cabeza del médium resultaría bastante irrelevante. El cerebro no demandaría altos índices de actividad ni tampoco utilizaría las áreas funcionales relacionadas con la escritura, porque sería el difunto quien pensaría por el propio médium, llevaría la iniciativa, haría todo el esfuerzo intelectual e, incluso, movería la mano del psíquico desde el más allá.
Una osada posibilidad que, sorprendentemente, Peres y Newberg no desestiman de antemano en su informe, ya que, como señalan literalmente, «es también una hipótesis plausible». Por tal motivo, los autores de la investigación plantean la posibilidad de que una práctica reiterada de la escritura automática conlleve un aprendizaje que optimice los recursos de la mente.
Descarte del Fraude y la Impostura
El análisis de los circuitos neuronales descartó absolutamente el fraude o la impostura de los médiums, algo que muchas veces ha sido esgrimido como explicación. Así, Peres y Newberg escribieron: «El nivel comparativamente reducido de actividad en la corteza temporal, giro pre-central, hipocampo y cíngulo anterior en los médiums experimentados, también refuerza sus relatos subjetivos de que no tenían conciencia del contenido escrito durante la psicografía». En consecuencia, este experimento de carácter exploratorio ha revelado un funcionamiento inesperado del cerebro, digno de mayor investigación.
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Otros Estudios y Perspectivas
Otra fecunda línea de investigación ha pretendido resolver e identificar, de una vez por todas, el estado mental de los médiums. Repetidamente, la literatura académica ha postulado que los trances de este tipo responden a una simple autohipnosis o bien a una patología psiquiátrica como la epilepsia, esquizofrenia u otro trastorno disociativo de personalidad. Sin embargo, recientes estudios apuntan en otra dirección y conceden a la mente mediúmnica un estado especial de funcionamiento dotado de cierta originalidad.
Durante 2014 y 2015, investigadores de la Universidad de Mato Grosso (Brasil) midieron en veinte mujeres médiums muy experimentadas la potencia de sus ondas cerebrales Theta, Alpha y Beta antes, durante e inmediatamente después de hablar en trance. Las lecturas electroencefalográficas obtenidas para dichas ondas diferían de las habitualmente registradas en disociaciones patológicas o estados hipnóticos, pero también en el simple estado de vigilia.
En 2004, A. Moreira-Almeida estudió para su tesis doctoral a 115 médiums de centros espíritas ubicados en São Paulo. La mayoría presentaba síntomas disociativos, pero ninguno cumplía con los requisitos de trastornos disociativos, y mucho menos cabía diagnosticarlos como esquizofrénicos. Por tal motivo, el autor de esta investigación advertía de que «sería difícil clasificar como portadores de un trastorno mental a individuos que están satisfechos con su mediumnidad, no presentan ninguna tasa elevada de otros problemas psiquiátricos y poseen una buena integración social».
Igualmente, la hipótesis de que la epilepsia podía ser la causa del trance mediúmnico quedó descartada gracias a una investigación desarrollada en 2010 en la Universidad de San Francisco (EE UU). Los científicos sometieron a nueve médiums a lecturas electroencefalográficas, sin que ninguno de los psíquicos presentara las descargas eléctricas descontroladas propias de dicha enfermedad.
El Caso de Chico Xavier
Brasil posee una larga tradición de médiums psicográficos, aunque, sin duda alguna, el más famoso e influyente de todos ellos ha sido Chico Xavier (1910-2002). No en vano, Xavier escribió más de 400 libros dictados desde el más allá. Algunas de sus obras -siempre redactadas a través de escritura automática- llegaron a vender más de un millón y medio de ejemplares. Chico Xavier se sometió a algunos estudios clínicos. Su electroencefalograma presentaba características propias de la epilepsia, aunque es cierto que nunca fue diagnosticado de dicha dolencia por los médicos.
En 2014, investigadores de las universidades de São Paulo (Brasil) y Aberdeen (Escocia) retomaron el caso. Pretendían averiguar si Chico Xavier disfrutó de alguna capacidad excepcional, un talento desconocido que no pudiera atribuirse a causas naturales y que desafiara la teoría de que la mente es un producto exclusivamente vinculado a la materia. Para ello, el equipo universitario emprendió una búsqueda sistemática de cartas psicografiadas por Xavier. Es decir, textos supuestamente redactados por el médium en trance al dictado de una persona fallecida. Se estima que Chico elaboró más de 10.000 de estas cartas personales.
Análisis de Cartas Psicografiadas por Chico Xavier
El resultado de las pesquisas deparó la localización de 13 misivas pertenecientes a un mismo autor difunto, identificado como Jair Presente o JP. De la lectura de este conjunto de textos se extrajeron una serie de datos y elementos susceptibles de ser verificados objetivamente. En su mayoría se trataba de nombres propios y apellidos, parentescos, descripciones detalladas de acontecimientos y fechas precisas. Al mismo tiempo, los investigadores valoraron la probabilidad de que Chico Xavier hubiera podido acertar dichas informaciones biográficas relativas al fallecido mediante fraude, azar, filtración de datos o lectura en frío mientras efectuaba las sesiones mediúmnicas.
Por eso, el equipo se puso en contacto con la hermana y amigos cercanos de JP, con los que contrastaron uno a uno los elementos verificables tomados de las cartas. A juicio de los investigadores, el 98% de los datos seleccionados se ajustaban a la realidad de un modo «claro y preciso».
La Mediumnidad a Través de la Historia
A raíz del auge que experimentó el espiritismo a finales del siglo XIX y décadas posteriores se descubrieron en las personas con capacidad mediúmnica poderes tan inesperados como sorprendentes. Tales poderes apenas habían recibido atención excepto en ámbitos como el antropológico o el religioso, pero en esa época prodigiosa incluso Sigmund Freud se hizo eco de ellos y defendió la mediumnidad como una forma de comunicación arcaica, anterior a la invención del lenguaje, que se reactivaría en determinadas circunstancias. Si la mediumnidad era un fenómeno natural -como expresaría el investigador psíquico y espiritista italiano Cesare de Vesme- debería poder estudiarse experimentalmente, y eso fue lo que se hizo.
En la década de 1920, René Sudre, por ejemplo, habló de la prosopopesis (del griego prosopon, rostro, y poien, crear), una extraña habilidad que demuestran algunos médiums de moldear personalidades ficticias de apariencia real y estable, que se interpretan como manifestaciones producidas por un ser desencarnado. Años después, en la obra colectiva Mors et vita (1952), René Dufour insistiría en esas capacidades y las despojaría como Sudre, su predecesor, del aspecto sobrenatural tan caro a los espiritistas, que no aceptaban la tesis de que los médiums inventaran personajes, es decir, que fueran entidades ficticias a las que inconscientemente los médiums daban credibilidad prestándoles palabras o afirmaciones extraídas por clarividencia o telepatía en la mente de personas vivas o familiares de los difuntos.
El Caso de Pearl Curran
Casos tan extraordinarios como el de la médium Pearl Curran (AÑO/CERO, 326) no pudo ser pasado por alto por los científicos. La médium contactó con el espíritu de Patience Worth, una mujer del siglo XVII que le transmitió por medio de escritura automática y habla directa largos poemas en un inglés arcaico. A los espiritistas les reafirmó en su creencia de la supervivencia post mortem, pero tal hipótesis no convenció a los parapsicólogos (llamados metapsiquistas en Francia). Para el psicólogo William James, la médium había extraído la información necesaria para escribir sus poemas del gran depósito cósmico de información que nos alimenta psíquicamente sin nuestro conocimiento.
Teorías Generales sobre la Mediumnidad
A pesar de su extraordinario trabajo, aquellos investigadores pioneros de la mediumnidad no solo vieron frustrados sus intentos de determinar la fuente de información de los médiums, sino que fueron criticados cuando no desprestigiados por sus colegas y hemos tenido que llegar al siglo XXI para que se haya retomado el estudio de los médiums. Desde el punto de vista teórico, Méheust ha aportado material relevante a la controversia académico-científica que existe al respecto de la supervivencia y a la realidad de la mediumnidad, que, a pesar de los avances, tropieza con gran escepticismo en el ámbito científico.
Para ejemplificar su visión, Méheust aporta un ejemplo relativo a nuestra infancia: «En primer lugar recordamos una sección de la misma, luego una sección de dicha sección, luego un fragmento de la misma en la playa con nuestra familia y al final intentaremos acordarnos del nombre de una persona que conocimos allí por casualidad y, tras mucho intentarlo, conseguiremos recordarlo. En definitiva, cuando recordamos algo estamos obligados a olvidar todo aquello que no tenga que ver con los detalles precisos de eso que queremos recordar. Todos estamos familiarizados con este proceso, pero justamente así es cómo funciona el proceso mediúmnico: el médium parte de una totalidad o visión global de lo que está buscando y luego en diferentes ‘saltos’ consigue llegar al objetivo que está buscando».
Nuevos Experimentos y el Debate Actual
En los últimos años no solo se han llevado a cabo nuevos experimentos, sino que el debate ha recuperado vigor a raíz de publicaciones como Irreducible Mind, Towards a Psychology for the 21st century (2007), un compendio de ensayos de Edward Francis Kelly, Emily Williams Kelly, Adam Crabtree, Alan Gauld, Michael Grosso y Bruce Greyson. Estos autores han retomado y perfeccionado los viejos argumentos espiritistas, así como las hipótesis avanzadas por científicos decimonónicos relevantes, pero se están inclinando a favor de los primeros en base a los experimentos y datos empíricos que el conocimiento y la tecnología actuales les han permitido obtener.
En la década de 1980, por ejemplo, Maurice Townsend asistió a una sesión espiritista donde creyó tocar una mano viva sin cuerpo, pero ni entonces ni años después pudo registrar con una videocámara de infrarrojos ni otros aparatos los fenómenos de aportes, luces, brisas, mensajes escritos en una pizarra, etc., que acontecían en tales sesiones.
El Yo Subliminal y la Investigación de la SPR
¿Se engañaban también los médiums decimonónicos al creerse receptores de mensajes de seres desencarnados? Los investigadores de la Society of Psychical Research (SPR) intentaron llegar al fondo de la cuestión y sus aportaciones siguen siendo en la actualidad un ejemplo de rigor científico y originalidad interpretativa.
En concreto, el caso de Leonora Piper (1857-1950), estudiado por Eleanor Mildred Sidwick (1845-1936) y Frederic W. H. Myers (1843-1901), entre otros, es el mejor ejemplo de un médium de control investigado científicamente. Los experimentos con Piper -en trance dejaba de ser ella misma, su conciencia desaparecía y otra tomaba su lugar, la del control- pusieron de relieve la dificultad de determinar de dónde procedía la información que aportaba; es decir, si de verdad la suministraban seres humanos difuntos como ella creía y transmitía o, por el contrario, eran una creación de su «yo subliminal» ubicado en el inconsciente de la mente, como lo definió Myers en su obra póstuma, Human Personality and Its Survival of Bodily Death (1903).
Hallazgos Complejos y la Teoría de la Unión
En general, los fenómenos observados en las sesiones con Piper fueron interpretados por los componentes de la SPR como prueba de la existencia de capacidades mentales desconocidas. Myers, por su parte, consideró que se trataba de una forma de telepatía e interpretó al remitente de los mensajes como una presentación dramática, una construcción psicológica elaborada por el médium. Sin embargo, también tenía motivos para creer que, a veces, parecía haber un remitente genuino, que utilizaba la construcción psicológica para caracterizarla con su propia individualidad, en mayor o menor grado.
Tyrrel apunta que sí: «No estamos ante dos alternativas sencillas, la de que el remitente es la persona que dice ser en su integridad total, o que el remitente es una segunda personalidad del médium. Probablemente estemos frente a una mezcla de ambas».
Teoría del Filtro y Nuevos Modelos de la Mente
Por su parte, el investigador Carlos S. Alvarado, recientemente fallecido, recuperaba en Mediumship, dissociation and the unconscious mind: nineteenth century perspectives (2020) la polémica visión de Myers relativa a esta cuestión: «Fue un ejemplo de investigador de la mediumnidad que no solo discutió los aspectos disociativos de las actuaciones de los médiums, sino que también creía que había evidencia para aceptar que los médiums producían fenómenos verídicos, como información sobre los asistentes que no podía explicarse mediante mecanismos convencionales. Pero fue mucho más allá. En su opinión, la automanifestación subliminal a través de medios disociativos y otras formas era el yo real, y uno que no era material, sino la parte que sobreviviría a la muerte corporal».
Nos estamos refiriendo otra vez al citado trabajo de Kelly y sus colaboradores del Instituto Esalen, que pasa por ser el más relevante para la psicología del siglo XXI. No en vano, afirman haber construido un nuevo modelo de la mente que ha revolucionado la filosofía y psicología actuales. La idea global que está naciendo de las investigaciones efectuadas en el Instituto Esalen están apoyadas en hechos que permiten sustentar el nuevo modelo de la mente, en consecuencia, echa por tierra la teoría materialista de que la mente es un producto del cerebro, es decir, que el cerebro produce la subjetividad.
El Viaje Astral como Experiencia Mediúmnica
El viaje astral es una fascinante práctica donde la conciencia se desprende del cuerpo físico para explorar el plano astral, una dimensión de existencia más allá del mundo tangible. El viaje astral también puede ser una herramienta de desarrollo espiritual y autoconocimiento. Para tener un viaje astral seguro, es esencial seguir una práctica estructurada que combine preparación mental, relajación física y técnicas de visualización.
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