Marco Aurelio Antonino Augusto, emperador romano y filósofo estoico (121-180 d. C.), legó al mundo una obra singular: sus Meditaciones. Originalmente concebida como un diario personal, esta colección de reflexiones ofrece una ventana al pensamiento de uno de los líderes más sabios y virtuosos de la historia. En sus Meditaciones, Marco Aurelio, el rey-filósofo, explora la vida y la muerte a través de los valores estoicos, defendiendo la virtud como única guía y renunciando a los placeres carnales. El libro, compuesto por doce libros, se gestó entre nieve y lodo, en las lejanas brumas del norte, en medio de una cruenta campaña militar. Notas sueltas del emperador en las fronteras del imperio.

El Legado de un Emperador Filósofo

Marco Aurelio gobernó el Imperio romano con sabiduría y vigor, liderando campañas militares y, simultáneamente, dedicándose a la reflexión filosófica. Como gobernante reflexivo e imparcial incluso en tiempos de guerra, sus Meditaciones nos permiten ahondar en la forma de pensar de uno de los emperadores más singulares del Imperio Romano y nos presenta un manual de consejos reflexivos para la vida.

Lo que conocemos como las Meditaciones de Marco Aurelio vale su peso en oro. Es el libro que escribió el hombre más poderoso, y a buen seguro más sabio, de su tiempo. El que influyó, directa o indirectamente, en Felipe II de España, Federico II de Prusia, Catalina II de Rusia o George Washington. El que inspiró el ascetismo cristiano, influyó en la Ilustración europea y condicionó la filosofía contemporánea a través del trascendentalismo de Emerson y Thoreau. El que leyó Roosevelt en momentos de angustia, el que aún lee hoy sin cesar Bill Clinton, el que adoran los ecologistas actuales. El que en nuestro tiempo ha logrado fascinar a los magnates de las grandes empresas tecnológicas. Un libro de oro.

El Estoicismo como Guía

En sus Meditaciones, Marco Aurelio ofrece una receta para sobrellevar la incertidumbre moderna: no te preocupes por aquello que no puedes controlar. Los pensamientos construyen la realidad, y la felicidad, según un estoico, es tu responsabilidad. El emperador recomienda vivir una vida sencilla y honesta, sin delirios de grandeza.

Las Meditaciones de Marco Aurelio estan compuesto por 12 libros.

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Influencias y Virtudes

Marco Aurelio atribuye su formación a diversas figuras, destacando:

  1. De mi abuelo Vero: el buen carácter y la serenidad.
  2. De mi madre: el respeto a los dioses, la generosidad y la abstención no solo de obrar mal, sino incluso de incurrir en semejante pensamiento; más todavía, la frugalidad en el régimen de vida y el alejamiento del modo de vivir propio de los ricos.
  3. De mi padre: la mansedumbre y la firmeza serena en las decisiones profundamente examinadas. El no vanagloriarse con los honores aparentes; el amor al trabajo y la perseverancia; el estar dispuesto a escuchar a los que podían hacer una contribución útil a la comunidad. El distribuir sin vacilaciones a cada uno según su mérito. La experiencia para distinguir cuando es necesario un esfuerzo sin desmayo, y cuándo hay que relajarse. (…) El no tener muchos secretos, sino muy pocos, excepcionalmente, y solo sobre asuntos de Estado. (…) Y todo su carácter era así; no fue ni cruel, ni hosco, ni duro, sino que todo lo había calculado con exactitud, como si le sobrara tiempo, sin turbación, sin desorden, con firmeza, concertadamente. (…) Su vigor físico y su resistencia, y la sobriedad en ambos casos son propiedades de un hombre que tiene un alma equilibrada e invencible, como mostró durante la enfermedad que le llevó a la muerte.

El Retiro Interior

Marco Aurelio invita a la introspección y al autoanálisis:

Se buscan retiros en el campo, en la costa y en el monte. Tú también sueles anhelar tales retiros. Pero todo eso es de lo más vulgar, porque puedes, en el momento que te apetezca, retirarte en ti mismo. En ninguna parte un hombre se retira con mayor tranquilidad y más calma que en su propia alma. (…) Y denomino tranquilidad única y exclusivamente al buen orden. Concédete, pues, sin pausa, este retiro y recupérate. Sean breves y elementales los principios que, tan pronto los hayas localizado, te bastarán para recluirte en toda tu alma y para enviarte de nuevo, sin enojo, a aquellas cosas de la vida ante las que te retiras.

Asimismo, insta a la simplificación y a la eliminación de lo innecesario:

«Abarca pocas actividades, dice, si quieres mantener el buen humor.» Es preciso recapacitar personalmente en cada cosa: ¿no estará esto entre lo que no es necesario? Y no solo es preciso eliminar las actividades innecesarias, sino incluso las imaginaciones. De esta manera, dejarán de acompañarlas actividades superfluas.

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La Impermanencia de las Cosas

El emperador reflexiona sobre la naturaleza transitoria de la vida y la repetición de los acontecimientos:

Piensa, por ejemplo, en los tiempos de Vespasiano. Verás siempre las mismas cosas: personas que se casan, crían hijos, enferman, mueren, hacen la guerra, celebran fiestas, comercian, cultivan la tierra, adulan, son orgullosos, recelan, conspiran, desean que algunos mueran, murmuran contra la situación presente, aman, atesoran, ambicionan los consulados, los poderes reales. Pues bien, la vida de aquellos ya no existe en ninguna parte. (…) Y especialmente debes reflexionar sobre aquellas personas que tú mismo viste esforzarse en vano, y olvidaban hacer lo acorde con su particular constitución: perseverar sin descanso en esto y contentarse con esto.

Esta reflexión sobre la impermanencia no busca generar pesimismo, sino promover la apatheia (ausencia de pasiones irracionales) mediante la aceptación de la naturaleza transitoria de nuestra existencia.

El Camino Más Corto

Marco Aurelio aboga por la autenticidad y la congruencia:

Corre siempre por el camino más corto, y el más corto es el que discurre de acuerdo con la naturaleza. En consecuencia, habla y obra en todo de la manera más sana, pues tal propósito libera de las aflicciones, de la disciplina militar, de toda preocupación administrativa y afectación.

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La Virtud como Tesoro

El emperador anima a cultivar las virtudes que están a nuestro alcance:

«No pueden admirar tu perspicacia.» Está bien. Pero existen otras muchas cualidades sobre las que no puedes decir: «No tengo dotes naturales.» Procúrate, pues, aquellas que están enteramente en tus manos: la integridad, la gravedad, la resistencia al esfuerzo, el desprecio a los placeres, la resignación ante el destino, la necesidad de pocas cosas, la benevolencia, la libertad, la sencillez, la austeridad, la magnanimidad. ¿No te das cuenta de cuántas cualidades puedes procurarte ya, respecto a las cuales ningún pretexto tienes de incapacidad natural ni de insuficiente aptitud? Con todo, persistes todavía por propia voluntad por debajo de tus posibilidades. ¿Acaso te ves obligado a refunfuñar, a ser mezquino, a adular, a echar las culpas a tu cuerpo, a complacerte, a comportarte atolondradamente, a tener tu alma tan inquieta a causa de tu carencia de aptitudes naturales?

El Favor Desinteresado

Marco Aurelio describe la actitud correcta al hacer el bien:

Existe cierto tipo de hombre que, cuando ha hecho un favor a alguien, está dispuesto también a cargarle en cuenta el favor; mientras que otra persona no está dispuesta a proceder así. Pero, con todo, en su interior, le considera como si fuera un deudor y es consciente de lo que ha hecho. Un tercero ni siquiera, en cierto modo, es consciente de lo que ha hecho, sino que es semejante a una vid que ha producido racimos y nada más reclama después de haber producido el fruto que le es propio, como el caballo que ha corrido, el perro que ha seguido el rastro de la pieza o la abeja que ha producido miel. Así, el hombre que hizo un favor, no persigue un beneficio, sino que lo cede a otro, del mismo modo que la vid se aplica a producir nuevos racimos a su debido tiempo.

La Importancia de la Perspectiva

El emperador invita a despojar a las cosas de su apariencia superficial:

Al igual que se tiene un concepto de las carnes y pescados y comestibles semejantes, sabiendo que eso es un cadáver de pez, aquello cadáver de un pájaro o de un cerdo. (…) ¡Cómo, en efecto, estos conceptos alcanzan sus objetos y penetran en su interior, de modo que se puede ver lo que son! De igual modo es preciso actuar a lo largo de la vida entera, y cuando las cosas te dan la impresión de ser dignas de crédito en exceso, desnúdalas y observa su nulo valor, y despójalas de la ficción, por la cual se vanaglorian.

El Ejemplo de Antonino

Marco Aurelio admira y emula las virtudes de su predecesor:

Procede como discípulo de Antonino; su constancia en obrar conforme a la razón, su ecuanimidad en todo, la serenidad de su rostro, la ausencia en él de vanagloria, su afán en lo referente a la comprensión de las cosas. Y recuerda cómo él no habría omitido absolutamente nada sin haberlo previamente examinado a fondo y sin haberlo comprendido con claridad; y cómo soportaba sin replicar a los que le censuraban injustamente; y cómo no tenía prisas por nada; y cómo no aceptaba las calumnias; y cómo era escrupuloso indagador de las costumbres y de los hechos; pero no era insolente, ni le atemorizaba el alboroto, ni era desconfiado, ni charlatán. Y cómo tenía bastante con poco, para su casa, por ejemplo, para su lecho, para su vestido, para su alimentación, para su servicio; y cómo era diligente y animoso.

La Naturaleza del Conjunto Universal

El emperador reflexiona sobre la interconexión de todas las cosas y la importancia de la sociabilidad:

No pongas tu mirada en guías interiores ajenos, antes bien, dirige tu mirada directamente al punto donde te conduce la naturaleza del conjunto universal por medio de los sucesos que te acontecen, y la tuya propia por las obligaciones que te exige. Cada uno debe hacer lo que corresponde a su constitución. (…) Lo que prevalece en la constitución humana es la sociabilidad. En segundo lugar, la resistencia a las pasiones corporales, pues es propio del movimiento racional e intelectivo marcarse límites y no ser derrotado nunca ni por el movimiento sensitivo ni por el instintivo. Pues ambos son de naturaleza animal, mientras que el movimiento intelectivo quiere prevalecer y no ser subyugado por aquellos. En tercer lugar, en la constitución racional no se da la precipitación ni la posibilidad de engaño. Así pues, el guía interior, que posee estas virtudes, cumpla su tarea con rectitud, y posea lo que le pertenece.

La Brevedad de la Vida

Marco Aurelio recuerda la fugacidad de la existencia:

Todo cuanto ves, muy pronto será destruido y los que han visto la destrucción dentro de muy poco serán también destruidos; y el que murió en la vejez extrema acabará igual que el que murió prematuramente.

La Búsqueda de la Virtud

El emperador insta a perseverar en la búsqueda de la virtud y a evitar la vanagloria:

Después de asignarte estos nombres: bueno, reservado, veraz, prudente, condescendiente, magnánimo, procura no cambiar nunca de nombre, y, si perdieras dichos nombres, emprende su búsqueda a toda prisa. Por tanto, caso de que te mantengas en la posesión de estos nombres, sin anhelar ser llamado con ellos por otros, serás diferente y entrarás en una vida nueva. Porque el continuar siendo todavía tal cual has sido hasta ahora, y en una vida como esta, ser desgarrado y mancillado, es demasiado propio de un ser insensato, apegado a la vida y semejante a los gladiadores semidevorados que, cubiertos de heridas y de sangre mezclada con polvo, a pesar de eso, reclaman ser conservados para el día siguiente, a fin de ser arrojados en el mismo estado a las mismas garras y mordeduras. Embárcate, pues, en la obtención de estos pocos nombres. Y si consigues permanecer en ellos, quédate allí, como transportado a unas islas de los bienaventurados. Pero si te das cuenta de que fracasas y no impones tu autoridad, vete con confianza a algún rincón, donde consigas dominar, o bien, abandona definitivamente la vida, no con despecho, sino con sencillez, libre y modestamente, habiendo hecho, al menos, esta única cosa en la vida: salir de ella así.

El Control del Guía Interior

Marco Aurelio advierte sobre las desviaciones del juicio y la importancia de la razón:

Debemos guardamos sin cesar de cuatro desviaciones del guía interior; y cuando las descubras, debes apartarlas hablando con cada una de ellas en estos términos: «Esta idea no es necesaria, esta es disgregadora de la sociedad, esta otra que vas a manifestar no surge de ti mismo.» Porque manifestar lo que no proviene de ti mismo, considéralo entre las cosas más absurdas. Y la cuarta desviación, por la que te reprocharás a ti mismo, consiste en que la parte más divina que se halla en ti, esté sometida e inclinada a la parte menos valiosa y mortal, la de tu cuerpo y sus rudos placeres.

La Perspectiva del Tiempo

El emperador invita a reflexionar sobre la fugacidad de la fama y las vicisitudes de la vida:

Rememora sin cesar a los que se indignaron en exceso por algún motivo, a los que alcanzaron la plenitud de la fama, de las desgracias, de los odios o de los azares de toda índole. Seguidamente, haz un alto en el camino y pregúntate: «¿Dónde está ahora todo aquello?».

La Salvación de la Vida

Marco Aurelio define la esencia de una vida plena:

La salvación de la vida consiste en ver enteramente qué es cada cosa por si misma, cuál es su materia y cuál es su causa. En practicar la justicia con toda el alma y en decir la verdad.

La Sumisión a la Razón y a Dios

El emperador invita a despreciar lo efímero y a someterse a la razón y a lo divino:

¿Qué pretendes? ¿Seguir viviendo? ¿Percibir las sensaciones, los instintos? ¿Crecer? ¿Cesar de nuevo? ¿Utilizar la palabra? ¿Pensar? ¿Qué cosa entre esas te parece que vale la pena echar de menos? Y si cada una de éstas te parece bien despreciable, inclínate finalmente a ser sumiso a la razón y a Dios. Pero se oponen el honrar estas cosas y enojarse por el hecho de que con la muerte se nos privará de estas mismas facultades.

La Diminuta Parte del Todo

Marco Aurelio reflexiona sobre la insignificancia de la vida humana en la inmensidad del universo:

¿Qué pequeña parte de tiempo ilimitado y abismal se ha asignado a cada uno? Pues rapidísimamente se desvanece en la eternidad. ¿Y qué pequeña parte del conjunto de la sustancia, y qué ínfima también del conjunto del alma? ¿Y en qué diminuto terrón del conjunto de la tierra te arrastras?

El Guía Interior

El emperador enfatiza la importancia de la razón y la libre elección:

¿Cómo se sirve de ti el guía interior? Que en eso radica todo. Y lo demás, dependa o no de tu libre elección, es cadáver y humo.

Actualidad del Estoicismo

El estoicismo, como guía vital, ha sido adoptado por figuras tan diversas como millonarios de Wall Street, gurús de Silicon Valley, presidentes de naciones poderosas e incluso exseleccionadores de fútbol. Este "neoestoicismo" busca la serenidad ante decisiones cruciales, el éxito empresarial o deportivo y, aún más, una vida feliz.

Magnates como Jeff Bezos, Bill Gates o Elon Musk elogian el estoicismo y comparten máximas de Marco Aurelio y otros filósofos estoicos. La filosofía estoica no es solo teórica, sino una práctica para vivir en armonía con el orden del universo.

El Estoicismo: de Grecia a Roma

El estoicismo prosperó en el mundo global y cosmopolita del Imperio romano por la cuestión práctica de cómo "vivir bien". Zenón de Citio fundó la escuela en el "Pórtico colorido" o Stoa poikile de Atenas, de donde toma su nombre el "estoicismo". El estoicismo busca un conocimiento completo del cosmos y del ser humano, le interesa la lógica, la física, la gnoseología y la metafísica, aunque se caracteriza especialmente por su énfasis en la ética y en la filosofía práctica. Su propuesta se centra en el ejercicio de la virtud, una askesis comparable a la de los cínicos, aunque valorando ante todo el conocimiento como medio para alcanzar el fin del ser humano.

Principios Fundamentales de las Meditaciones

Las Meditaciones de Marco Aurelio reflejan los principios fundamentales del estoicismo tardío:

  • Universo interconectado: El cosmos constituye un todo orgánico y coherente, regido por el logos (razón universal) y la physis (naturaleza). Todo evento particular está integrado en una causalidad universal.
  • Aceptación del orden cósmico: Aceptar este orden cósmico es fundamental para comprender nuestra posición en el universo y adoptar una postura de aceptación ante los acontecimientos.
  • Cosmopolitismo: Todos los seres humanos somos seres racionales que compartimos una misma naturaleza y una misma razón, lo que establece una comunidad universal de seres humanos.
  • Distinción entre hechos y juicios: El sufrimiento no proviene directamente de los acontecimientos externos, sino de nuestros juicios valorativos acerca de esos acontecimientos.
  • Cumplimiento del deber: La vida virtuosa consiste en reconocer y cumplir el papel que nos corresponde en el orden cósmico, actuando conforme a nuestra naturaleza racional.
  • Amor al destino (amor fati): La aceptación del destino no implica resignación pasiva, sino reconocimiento activo de nuestra pertenencia al orden cósmico.
  • Conciencia del presente: La concentración en el instante presente permite evitar tanto la nostalgia por el pasado como la ansiedad por el futuro.
  • Indiferencia ante la injusticia: Responder al mal con mal significa dejarse arrastrar por las pasiones irracionales y comprometer nuestra integridad moral.
  • Interdependencia humana: Nuestras relaciones con los demás deben orientarse bien hacia su mejoramiento moral mediante la instrucción, bien hacia la tolerancia de sus defectos.
  • Felicidad interior: La felicidad se identifica con la recta disposición del alma y depende exclusivamente de nuestros pensamientos.

Reflexiones Adicionales de Marco Aurelio

Las Meditaciones contienen numerosas reflexiones sobre diversos aspectos de la vida:

  1. La sustancia del conjunto universal es dócil y maleable.
  2. Sea indiferente para ti pasar frío o calor, si cumples con tu deber.
  3. Mira el interior; que de ninguna cosa te escape ni su peculiar cualidad ni su mérito.
  4. Todas las cosas que existen rapidísimamente se transformarán.
  5. La razón que gobierna sabe cómo se encuentra, qué hace y sobre qué materia.
  6. La mejor manera de defenderte es no asimilarte a ellos.
  7. Regocíjate y descansa en una sola cosa: en pasar de una acción útil a la sociedad a otra acción útil a la sociedad, teniendo siempre presente a Dios.
  8. El guía interior es lo que se despierta a sí mismo, se gira y se hace a sí mismo como quiere.
  9. Todas y cada una de las cosas llegan a su término de acuerdo con la naturaleza del conjunto.
  10. Barullo, entrelazamiento y dispersión, o bien unión, orden y previsión.
  11. Siempre que te veas obligado por las circunstancias como a sentirte confuso, retorna a ti mismo rápidamente.
  12. Si tuvieras simultáneamente una madrastra y una madre, atenderías a aquélla, pero con todo las visitas a tu madre serían continuas. Eso tienes tú ahora: el palacio y la filosofía.
  13. Al igual que se tiene un concepto de las carnes y pescados y comestibles semejantes, sabiendo que esto es un cadáver de pez, aquello cadáver de un pájaro o de un cerdo.
  14. La mayor parte de las cosas que el vulgo admira se refieren a las más generales.
  15. Unas cosas ponen siempre su empeño en llegar a ser, otras ponen su afán en persistir.
  16. Ni es meritorio transpirar como las plantas, ni respirar como el ganado y las fieras.
  17. Hacia arriba, hacia abajo, en círculo, son los movimientos de los elementos.
  18. ¡Curiosa actuación! No quieren hablar bien de los hombres de su tiempo.
  19. No pienses, si algo te resulta difícil y penoso, que eso sea imposible para el hombre.
  20. En los ejercicios del gimnasio, alguien nos ha desgarrado con sus uñas y nos ha herido con un cabezazo.
  21. Si alguien puede refutarme y probar de modo concluyente que pienso o actúo incorrectamente, de buen grado cambiaré de proceder.
  22. Yo, personalmente, hago lo que debo; lo demás no me atrae.
  23. A los animales irracionales y, en general, a las cosas y a los objetos sometidos a los sentidos, que carecen de razón, tú, puesto que estás dotado de entendimiento, trátalos con magnanimidad y liberalidad.
  24. Alejandro el Macedón y su mulero, una vez muertos, vinieron a parar en una misma cosa.
  25. Ten en cuenta cuántas cosas, en el mismo lapso de tiempo brevísimo, brotan simultáneamente en cada uno de nosotros, tanto corporales como espirituales.
  26. Si alguien te formula la pregunta de cómo se escribe el nombre de Antonino, ¿no te aplicarías a detallarle cada una de sus letras?
  27. ¡Cuán cruel es no permitir a los hombres que dirijan sus impulsos hacia lo que les parece apropiado y conveniente!
  28. La muerte es el descanso de la impronta sensitiva, del impulso instintivo que nos mueve como títeres, de la evolución del pensamiento, del tributo que nos impone la carne.
  29. Es vergonzoso que, en el transcurso de una vida en la que tu cuerpo no desfallece, en éste desfallezca primeramente tu alma.
  30. ¡Cuidado! No te conviertas en un César, no te tiñas siquiera, porque suele ocurrir.
  31. Vuelve en ti y reanímate, y una vez que hayas salido de tu sueño.
  32. Soy un compuesto de alma y cuerpo.
  33. No es contrario a la naturaleza ni el trabajo de la mano ni tampoco el del pie.
  34. ¡Qué clase de placeres han disfrutado bandidos, lascivos, parricidas, tiranos!
  35. ¿No ves cómo los artesanos se ponen de acuerdo, hasta cierto punto, con los profanos, pero no dejan de atender a las reglas de su oficio y no aceptan renunciar a él?
  36. Asia, Europa, rincones del mundo; el mar entero, una gota de agua; el Atos, un pequeño terrón del mundo; todo el tiempo presente, un instante de la eternidad; todo es pequeño, mutable, caduco.
  37. Quien ha visto el presente, todo lo ha visto: a saber, cuántas cosas han surgido desde la eternidad y cuántas cosas permanecerán hasta el infinito.
  38. Medita con frecuencia en la trabazón de todas las cosas existentes en el mundo y en su mutua relación.
  39. Amóldate a las cosas que te han tocado en suerte; y a los hombres con los que te ha tocado en suerte.

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