Introducción
El chakra del corazón, conocido como Anahata, es el cuarto de los siete chakras principales del cuerpo sutil. Situado en el centro del pecho, en la zona del plexo cardíaco, este chakra es el centro de nuestras emociones y sentimientos profundos, representando nuestra capacidad de amar y recibir amor, ser compasivos, vivir la alegría y aceptarnos a nosotros mismos. Anahata es fundamental en la experiencia y expresión del amor incondicional, permitiendo dar y recibir amor sin expectativas, condiciones o límites.
Ubicación y Función
El cuarto chakra, Anahata, se encuentra ubicado en el centro del pecho, entre la cuarta y la quinta vértebra de la columna. Su punto exacto se sitúa entre los pechos, pues está muy relacionado con la forma en la que nos nutrimos y alimentamos energéticamente a los demás.
Este chakra rige los pulmones, el corazón y el timo (glándula que estimula el sistema inmunológico, regula el crecimiento y controla el sistema linfático), y gobierna la respiración en todos los niveles del cuerpo y el espíritu. Se le conoce como el chakra corazón por muchas razones. En primer lugar, porque va unido a la función respiratoria y cardiaca de este órgano. En segundo término, por estar relacionado con la esencia del ser humano, el amor. Pero además, por ser el centro del sistema de chakras, ya que este vórtice es el punto de unión entre los tres chakras relacionados con el mundo material y los tres conectados al espíritu. Entendemos, por tanto, que también se le llame chakra del tránsito. Su función es la de traducir.
El Amor como Energía Primaria
La característica principal del 4º Chakra es el amor. El amor es una se las energías primarias que tenemos cuando nacemos. Aquí podemos añadir, el amor a nosotros mismos que viene desde los primeros Chakras activándose para esa visión amorosa y amable hacia nosotros que nos encontramos en Anahata. Y su color: Verde.
El amor se convertirá en una parte integral de lo que somos, como nunca antes fue posible. Anahata, el cuarto chakra, alude a la fusión por encima de las diferencias y nos impulsa a mirar al otro como un espejo de nosotros mismos, sabiendo que aquello que nos molesta o nos duele es sólo una proyección de lo que no queremos reconocer en nosotros mismos (la sombra) y nos hace mirarle de forma compasiva, porque nosotros también hemos pasado y pasamos por lo mismo. Ese amor incondicional es extensivo a la todas las manifestaciones de la vida: desde un niño a un anciano, personas conocidas y anónimas, animales y plantas, mares, montañas y ríos.
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Anahata y las Relaciones
El chakra del corazón está asociado con el sentido del tacto. Es por ello que cuando alguien te habla desde su corazón te “toca”. Un 4º Chakra armónico y equilibrado te da un correcto sentido de los límites. Los límites son necesarios en las relaciones para definir y conservar el espacio vital de uno mismo. Si no hay amor a uno mismo no se puede expandir el amor incondicional. Los límites ayudan colocarte en tu sitio y desde ahi poder expandir un amor más verdadero.
Cuando se te abre chakra del corazón, tus relaciones y sentimientos cambian. El amor proveniente del cuarto Chakra es incondicional. Un amor que está basado en condiciones y demandas de la necesidad sólo puede provenir de los primeros Chakras. Cada Chakra aporta una manera de sentir. Por supuesto sentimos con todo el cuerpo pero al abrir el cuarto Chakra eres más consciente de tus sentimientos, sabes hacia donde te llevan y sabes dirigirlos. Actuar desde el cuarto chakra implica también reconocer y respetar nuestros compromisos y aceptar vivir en la entrega. Dar amor y recibir amor.
Anahata y la Salud
La salud del chakra Anahata influye directamente en la calidad de nuestras relaciones. Un chakra del corazón equilibrado fomenta la capacidad de establecer vínculos profundos y significativos, manteniendo relaciones saludables y equilibradas.
El chakra Anahata, cuando está bloqueado o desequilibrado, puede manifestarse de varias maneras, afectando tanto nuestra salud física como nuestro bienestar emocional. Estas señales son indicadores de que es necesario prestar atención a este centro energético para restaurar su fluidez y armonía.
Problemas físicos: Incluyen afecciones cardíacas, asma, y problemas en los pulmones.
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Desequilibrios del Chakra del Corazón
Pero la energía del cuarto chakra puede estar desequilibrada. Cuando es por exceso, se puede tender a asumir como propios los problemas de los demás, o a no atender nuestras necesidades y a anteponer siempre el bienestar de otros. Si es por defecto, la persona se puede sentir sola y aislada, o ser excesivamente crítica y carecer de empatía. Este desequilibrio puede deberse a muchas razones: penas que estén sin resolver, o rechazo, abandono o abuso por parte de un ser querido.
Cuando el cuarto chakra está bloqueado es usual sentir una falta de conexión hacia las emociones, tanto las propias como las ajenas. Esa desconexión lleva también a la falta de consciencia de su existencia, por lo que son personas que no reconocen sus propias emociones, o no les saben poner nombre, y que en muchas ocasiones se dejan llevar por ellas, con todas las consecuencias que ello conlleva. Además les cuesta empatizar con los demás, por lo que pueden tener dificultades para experimentar el amor incondicional o tener una relación amorosa con los que están en su vida o más allá de su círculo íntimo.
Además de esto, según esté sobreactivado o inactivo puede tener unas características u otras:
- SOBREACTIVADO: comportamientos egoístas, aislarse en el desprecio condescendiente, siempre dispuesto a recibir de los demás pero nunca dispuesto a devolver nada a cambio.
- BLOQUEADO / POCO ACTIVO: puede hacer que pierdas tu personalidad y te encierres en pensamientos del tipo «lo que pudo ser y no fue», quedándote estancada en el pasado y sucumbiendo a la amargura de oportunidades perdidas. Viven sólo y a través de los demás.
Toda esta energía bloqueada puede tener consecuencias tanto a nivel físico como mental, mostrando síntomas como los siguientes.
Síntomas físicos:
- Problemas de circulación
- Palpitaciones
- Dolores en el pecho
- Presión arterial alta o baja
Síntomas mentales:
- Depresión
- Miedo
- Codependencia
- Narcicismo
- Sentirse aislado
- Arrogancia
- Indiferencia
Cómo Equilibrar el Chakra Anahata
Equilibrar el chakra Anahata es esencial para fomentar relaciones saludables y una vida emocional plena. La práctica de asanas de yoga específicas, la meditación centrada en el corazón, y el uso de cristales y piedras verdes pueden ser de gran ayuda.
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Para equilibrar el Anahata o cuarto chakra, se recomienda:
Asana: posturas como Anahatasana (Postura del Cachorro Estirado), Urdhva Mukha Svanasana (Perro Hacia Arriba) o Ustrasana (Postura del Camello). En general, las extensiones de la columna que abren el pecho y las posturas que permiten que el corazón se derrita hacia el suelo equilibran el Anahata chakra.
Pranayama: Respiración Yóguica Completa. Túmbate sobre la espalda. Inhala lenta y conscientemente llevando el aire hacia el abdomen, luego el pecho y finalmente la zona de las clavículas. Observa cómo se expande cada una de estas zonas a medida que recibe el aire. Exhala lenta y conscientemente y observa cómo descienden en el mismo orden a medida que el aire abandona tu cuerpo. Repite al menos 12 veces.
Meditación: Metta Bhavana. Si se practica de forma constante, esta técnica puede ayudar a sanar traumas pasados y devolver la paz y el equilibrio al corazón. Siéntate en postura de meditación, respira profundamente llevando tu atención hacia el centro del pecho y sintiendo la calidez sanadora que irradia. Expresa un sano deseo de bienestar y felicidad hacia ti mismo en primer lugar, luego hacia una persona querida, después hacia alguien que sepas que está pasando un período difícil y finalmente hacia un ser que creas que has herido de alguna forma. Puedes terminar repitiendo el mantra "Lokah samasta sukhino bhavantu" (que todos los seres en todos los lugares sean felices y libres).
Afirmaciones: siéntate en postura de meditación y repite internamente: “Me perdono a mí misma”. O bien: “Perdono a (una persona que te haya causado dolor) y le agradezco las lecciones que me ha enseñado”.
Otros: realizar actos bondadosos al azar o de servicio altruista, abrazar a otros.
Métodos Adicionales para el Equilibrio
Practicar asanas de yoga específicas puede ser una forma efectiva de abrir y equilibrar el chakra Anahata.
Los cristales y piedras pueden ser herramientas poderosas para el equilibrio y la sanación del chakra Anahata.
- Cuarzo rosa: Es conocido por su capacidad para abrir el corazón al amor y la curación.
La meditación enfocada en Anahata es una práctica poderosa para abrir y armonizar el chakra del corazón. Esta práctica puede incluir visualizaciones, respiraciones conscientes y el uso de mantras.
El uso de mantras específicos es una práctica efectiva para armonizar el chakra Anahata. El mantra más comúnmente asociado con Anahata es “Yam”. Meditación con la sílaba YAM: siéntate en una posición cómoda, toma un par de respiraciones profundas y relaja el cuerpo. Pon la atención primero en tu respiración; en como el aire entra y sale suavemente sin esfuerzo, de una manera continua y en calma. Cuando estés cómodo atendiendo a tu respiración, pon tu atención en el centro de tu pecho y vas a empezar a repetir suavemente la sílaba YAM, como cuando repetimos OMMMM. En este caso repetiríamos YAAAAAAMMMMM y sentiríamos como vibra el centro del pecho activando el Chakra. Puedes repetir primero 10 veces y luego ir aumentando las repeticiones.
Visualizar como fluye la energía en este Chakra: de la misma manera siéntate en una posición cómoda, toma un par de respiraciones profundas y relaja el cuerpo. Pon la atención primero en tu respiración; en como el aire entra y sale suavemente sin esfuerzo, de una manera continua y en calma. Realiza la meditación de amor pleno que tenemos en nuestro canal de YouTube. También con una práctica de yoga enfocada en esa área te serviría, ¡y mucho! Estas son algunas de las maneras de conectar con este Chakra, seguramente haya muchas más.
Una dieta rica en alimentos verdes y nutritivos, como espinacas, kale y brócoli, es beneficiosa para el equilibrio de Anahata.
Pasar tiempo en la naturaleza y asegurarse de obtener suficiente descanso y relajación es vital para mantener el chakra Anahata en equilibrio.
Otras Técnicas para el Equilibrio
Cromoterapia: Si te sientes cómoda con la cromoterapia puedes utilizar una lámpara de color verde varios minutos al día cuando sientas que necesitas equilibrarlo.
Autocuidado: Al tratarse de un chakra tan relacionado con el amor puro, todas las actividades que conlleven una buena dosis de autocuidado, como recibir un masaje relajante, dedicarse un tiempo al día para leer, escuchar música, escribir en un diario nuestras emociones, darte un baño… También es esencial elevar nuestra vibración a la energía del amor, y eso se consigue trabajando la gratitud, la autocompasión y toda acción hacia los demás basadas en el amor.
Ejercicios de Respiración: Muy interesantes también para el equilibrio de este chakra son los ejercicios de respiración.
Afirmaciones Positivas: Igualmente, las afirmaciones positivas son una poderosa herramienta para restaurar el equilibrio de nuestros chakras. Repetirlas ya sea en voz alta, mentalmente o por escrito puede limpiar toda energía negativa y ayudar a que nuestro corazón se abra. Te muestro algunos ejemplos:
- Me amo incondicionalmente y me acepto
- Doy y recibo amor libremente
- El amor está a mi alrededor
- Merezco ser amada
Sanación Energética: Para sanar los bloqueos puedes tener una sesión de Reiki.
Aromaterapia: Utiliza en tus altares velones de estos colores, que puedes ungir en aceites y hierbas para aumentar su alcance, y rodearlos de cristales. Puedes utilizarlas a diario a modo de colonia o perfume, o rociarla sobre tus prendas de vestir. Estos instrumentos de sanación son un medio para equilibrar los Chakras y cambiar la conciencia. Eliminan la ansiedad y nos traen estado de paz y relajación. Completa todas tus prácticas con nuestro producto estrella para los Chakras: Balancing Body Mist SkyGleam.
Simbología de Anahata
El símbolo del cuarto chakra es una estrella de seis puntas conformada por dos triángulos. Uno ascendente y otro descendente. Esto representa la energía del cielo y de la tierra confluyendo en el centro. Anahata es ese centro energético donde el equilibrio fluye. Es como el horizonte, no lo puedes tocar pero está ahí. Así, el centro del corazón es la zona de intercambio entre las energías de los Chakras inferiores y de los Chakras superiores. Al Chakra corazón se le denomina también Chakra Puente al unir la energía del cielo y la tierra. Algunas tradiciones han expresado esto con otros símbolos como la cruz, el caduceo y el símbolo humano del Tao. En el centro del símbolo, hay un hexagrama, una figura de dos triángulos entrelazados que simbolizan la unión de las energías opuestas y complementarias.
Los tres chakras inferiores representan los impulsos instintivos y el ego (supervivencia, pasiones y control). Sin embargo cuando se equilibra y se abre el cuarto chakra, te adentras en una conciencia compasiva, sensitiva y de empatía. Entenderás que los demás son igual de importantes que tú, te posicionarás en el lugar del otro y podrás entenderte a ti mismo desde su perspectiva. Por eso al abrir el cuarto chakra superamos el sentido individual del Yo para adentrarnos en el sentido colectivo de Nosotros. Es una apertura desde la Pasión a la Compasión. Por eso se asocia el cuarto Chakra al amor universal o al amor incondicional.
El Chakra Corazón y la Respiración
El Chakra Corazón está relacionado curiosamente con el elemento aire. El aire es el elemento relacionado con el pensamiento y el conocimiento, y también con los sueños, la intuición y la creatividad. Es el elemento más invisible, pero a la vez es el que une a los demás elementos. Y esto último es justamente lo que hace el Chakra Corazón, es el encargado de unir los chakras inferiores con los chakras superiores.
Según la Medicina Tradicional China, el Corazón es el Órgano “Rey” y es quien rige el conocimiento, la psique y la emocionalidad. El conocimiento de corazón nos informa desde otro saber más profundo, es esa “corazonada” que sabes con certeza que es así. Nos aporta un conocimiento silencioso sobre quiénes somos y qué queremos en las relaciones.
El Niño Interior y el Chakra del Corazón
Para entregarnos al poder del amor es necesario antes curar las heridas de nuestro corazón. No podremos jamás amar a nadie si no nos amamos a nosotros antes. Y algo que parece tan obvio, en la práctica no lo es. Cuando se plantea el amor a uno mismo, muchas personas lo entienden como colmarse de caprichos y objetos materiales o dirigir la voluntad a lo que a uno se le antoja en cada momento. Los conceptos de egoísmo y amor tienden a confundirse habitualmente. Erich Fromm defendía que «el egoísta no se ama, básicamente porque no se conoce, y como mecanismo de defensa a la frustración que le produce su desconocimiento y desamor, le muestra a los demás lo contrario». Pero el supuesto amor del egoísmo está basado en el Tener, no en el Ser. Sólo cuando nos amamos de verdad a nosotros mismos somos capaces de compartir, de comprender y de respetar a los demás.
El conocimiento de uno mismo, el alumbramiento y aceptación de quien realmente se es, sin duda es el primer paso para amarse. Y ese descubrimiento de quiénes somos está relacionado con la sanación de nuestras heridas. Todos, lo reconozcamos o no, hemos llegado a la edad adulta como unos lisiados de guerra desde un punto de vista emocional. Los miedos, las obsesiones, las manías, la tendencia a juzgar o a criticar a los demás, la amargura, la incomunicación, la ansiedad, las disfunciones alimenticias y sexuales, la dependencia afectiva, las adicciones, la incapacidad para comprometerse y muchas enfermedades físicas son síntomas de las heridas de nuestro corazón.
A pesar de que nos hayamos convertido en hombres y mujeres, dentro de nuestra psique, en algún rincón de nuestro inconsciente, vive un niño herido y torturado al que una vez abandonamos y que, sin darnos cuenta, pilota el timón de nuestras vidas con sus heridas. John Bradshaw afirma que «el niño interno del pasado, abandonado y herido, es la fuente principal de la miseria humana. El niño interno sabotea especialmente las relaciones en las que se produce intimidad: las de pareja, las familiares (paternofiliales especialmente), las de amistad (sobre todo cuando no hay pareja ni hijos). C. G. Jung decía que «en el fondo de todo adulto yace un niño eterno, en continua formación, nunca terminado, que solicita cuidado, atención y educación constantes. Ésta es la parte de la personalidad humana que aspira a desarrollarse y a alcanzar la plenitud».
El niño interno es un arquetipo; conecta con el mito del niño divino, pues en él está la capacidad de cambio, de revolución, de promesa. Lo que ocurre es que está estrechamente ligado a la sombra. Por otro lado, si el niño interno ha sido encerrado (casi siempre se le encierra), tal vez irrumpa en escena de una manera violenta y aterradora, como si fuera un monstruo más que un niño, puesto que todo lo que se reprime sale distorsionado. Por otro lado, hay que tener en cuenta que fue encerrado porque causaba dolor; llevaba bajo el brazo un historial de traumas y penurias que el adulto prefiere no recordar. Recuperar al niño implica reconocer el dolor que hemos sufrido, curar nuestras heridas y responsabilizarnos de él. Para hacer esto es necesario saber cómo se hirió nuestro niño y en qué etapas de su desarrollo se quedó bloqueado. He de advertir que éste no es un trabajo fácil ni rápido, sino lento y doloroso. Para hacerlo correctamente uno debe ser paciente y compasivo consigo mismo. Es fundamental que la persona esté abierta a la emoción y a la sensación, ya que el niño está bloqueado y cuando se entra en contacto con él, muchas veces se vivencia desde el llanto y la tristeza.
Al niño se le hiere porque está a cargo de adultos que a su vez tienen desintegrado y herido su propio niño interior. Y, por otro lado, sus heridas proceden de la vulnerabilidad infinita que se vive en la infancia, que hace que los niños sean maravillosos pero al mismo tiempo muy frágiles. Y esa vulnerabilidad está relacionada con su capacidad para maravillarse ante cualquier cosa, con su corazón, su dependencia, su alegría y su ingenuidad, entre otros muchos rasgos. Pero este sentido de integridad y perfección es aún muy precario y necesita reflejarse y validarse en las personas que le cuidan. Si éstas no reflejan de forma precisa y cariñosa al niño, éste perderá la sensación de ser especial y único. En esa ansiedad por ser aceptado y reconocido por su familia primero y después por su entorno, el niño adopta papeles con los cuales combate esa sensación terrible de sentirse inadecuado o malo, y que contribuyen a equilibrar el sistema familiar.
Durante el proceso de recuperación del niño es de gran ayuda imaginarnos a nosotros acudiendo al pasado, a las distintas edades desde que nacemos hasta los veinticuatro años aproximadamente, y visualizar que recogemos a los distintos niños, adolescentes y jóvenes. Les decimos que venimos del futuro, que somos sus nuevos padres y que venimos a llevarlos con nosotros. Los amamos tal y como son y nos encargamos de su educación, su supervivencia y de darles todo el amor y el valor posible. La frase «te quiero y tú vales» es profundamente sanadora para nuestros niños interiores. En este proceso es de gran ayuda ver fotos de nuestras distintas edades y también escribirles cartas a esos niños que fuimos.
En consulta y en los cursos, a través de meditaciones guiadas, me ocupo de que las personas introduzcan la imagen de ese niño en el chakra corazón, de tal suerte que no olviden que llevan un niño dentro, con lo que deberán aprender a cuidarse, a tratarse con delicadeza, a respetar sus necesidades físicas y emocionales y a procurarse placer. También es fundamental que, una vez que se haya recuperado al niño, se establezcan conversaciones con él. Se puede hacer a través de meditaciones o visualizaciones, pero también escribiéndole cartas, utilizando ambas manos. Nuestra mano derecha, conectada con nuestro hemisferio izquierdo (lógica, razón y lenguaje), representa a nuestro adulto. Es la parte consciente. Desde ella le preguntamos cosas a nuestro niño, representado por la mano izquierda, conectada a su vez al hemisferio derecho de nuestro cerebro (emociones, intuición, creatividad). Ésta es nuestra parte inconsciente. El niño debe expresarnos qué necesita, cuáles son sus miedos y sus pesares y qué espera de la vida. Hay que entender que ha estado encerrado mucho tiempo y al principio no se fiará de nuestras decisiones. Cuando hayamos realizado todo esto, es fundamental el perdón. Recuperar al niño implica asimismo perdonar a los …
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