Cuando hablamos de intuición, muchas personas aún desconocen realmente qué es y dudan de que el ser humano tenga esa habilidad psíquica. La intuición es un canal entre nosotros y el Universo, el acceso directo a la sabiduría universal. Según la RAE, es la "facultad de comprender las cosas instantáneamente, sin necesidad de razonamiento". La ciencia nos dice que nuestro cerebro ha evolucionado para poder dar respuestas rápidas a decisiones cruciales en la vida. De la información visual que recibimos a través de nuestros ojos, hay una parte consciente y otra inconsciente, por lo que vemos más de lo que creemos; la intuición estaría trabajando con información no consciente.

La Intuición en la Vida Cotidiana

Aunque no nos demos cuenta y lo hagamos de manera automática, cada día decidimos pequeñas cosas basadas en nuestra intuición, y las decisiones más importantes de nuestra vida las tomamos gracias a nuestra intuición, como por ejemplo enamorarnos. Justo lo contrario de lo que se venía pensando en los últimos años. Es decir, lo que siempre nos han dicho, que para hacer la mejor elección ante una decisión importante, debíamos recoger información y hacer listas de pros y contras, resulta que nos va a llevar a una peor decisión que si escuchamos nuestra intuición. En profesiones como el coaching coactivo, se utiliza la intuición como habilidad fundamental para suscitar la transformación de los clientes.

La Naturaleza Sutil de la Intuición

La intuición es sutil, una sensación física, casi visceral, no un pensamiento ya que proviene de una parte diferente de nuestro cerebro. Cada persona siente la intuición de diferente manera y en distintas partes de su cuerpo, pero siempre como una sensación física, quizás un impulso, un cosquilleo. Ignoramos nuestras intuiciones porque no tienen ningún fundamento lógico aparente, e incluso a veces nos parecen equivocadas y sin sentido. El problema radica en que procesamos esa información a través de nuestra razón, nuestros juicios y percepción, desvirtuándola y convirtiéndola en absurdo.

Cada día de nuestras vidas está lleno de pequeñas decisiones. Las organizaciones siendo sistemas compuestos de personas, el número de decisiones que se deben tomar diariamente se multiplican. Desde Humanas Salud Organizacional, se ha preparado una formación enfocada a cómo “desarrollar tu intuición” y aprender a utilizarla en las organizaciones agilizando la toma de decisiones.

La Intuición Según Albert Einstein

¿Alguna vez has sentido una corazonada, o has tenido la sensación de que debías hacer algo (o, todo lo contrario, que no debías hacerlo)? Hay quien habla de intuición, o de un sexto sentido. Albert Einstein ya lo mencionó en una entrevista que concedió, en 1929, al diario ‘The Evening Post’, y aseguró que “a veces siento que estoy en lo cierto, aunque aún no sepa que lo estoy”. El afamado científico afirmaba que, cuando sentimos en nuestro interior una certeza, aunque no tenga una base lógica, es mejor confiar en este instinto y comprobar, a posteriori, si se corresponde con la realidad, en lugar de ignorarlo o descartarlo. Escucha los mensajes que te manda tu subconsciente.

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El alemán aseguraba que la mente intuitiva es un don sagrado, mientras que la mente racional es un siervo fiel, y consideraba que los seres humanos hemos creado una sociedad que honra al siervo y ha olvidado al don. Con esto se refería a que en ocasiones sentimos, por ejemplo, rechazo hacia algo o alguien que, en principio, no tiene ningún fundamento, pero podemos interpretarlo como que algo dentro de nosotros, nuestra mente intuitiva, nos está dando un aviso.

Según los expertos, cuando nos encontramos ante un reto, o algo nuevo o desafiante, nuestro subconsciente explora el conocimiento que tiene almacenado para poder darle una respuesta, aunque no seamos capaces de asociarla con ningún recuerdo o aprendizaje previo. Es lo que se llama corazonada, premonición o intuición, que no implica excluir el pensamiento analítico o racional, sino que lo complementa y puede enriquecerlo a la hora de tomar una decisión.

Intuición y Sabiduría Interior

En su libro ‘Intuición: el conocimiento que trasciende la lógica’, el líder espiritual Osho afirma que intuición significa “algo que surge dentro de tu ser, es tu potencial”. Según el hindú, la intuición forma parte de nuestro instinto de supervivencia, es un tipo de sabiduría interior que hay que dejar aflorar.

La Intuición Bajo Presión

Según diversos estudios científicos, cuando estamos en una situación bajo presión, sometidos a estrés o con un exceso de datos, la intuición puede ser muy útil. Es el caso del ajedrez, juego que utilizó un grupo de investigadores de Neurociencia Integrativa de la Universidad de Buenos Aires para comprobar el poder de las corazonadas, y que publicó la revista ‘Journal of Experimental Psychology’. La conclusión fue que, cuando un jugador se enfrenta a un competidor que es superior a él, la mejor opción suele ser la primera que le viene a la cabeza.

Estrategias para Aprovechar la Intuición

Para poder aprovechar al máximo el poder de nuestra intuición podemos poner en marcha dos estrategias. Por un lado, la meditación, pues mirar hacia dentro y olvidarnos del ruido exterior, ayuda a que surjan ideas y sentimientos que, de otro modo, se pierden sin ser escuchadas. Por otra parte, la creatividad está internamente relacionada con la intuición y el inconsciente, y practicar actividades creativas ayuda, también, a ejercitar la intuición.

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Inteligencia e Intuición: Un Enfoque Armonioso

Albert Einstein ya nos señaló en su día que la inteligencia y la intuición siempre deben ir de la mano. Es más, el psicólogo Gerd Gigerenzer, director del Instituto Max Planck, señala que la persona intuitiva siempre marcará la diferencia en nuestra sociedad. Cuando inteligencia e intuición funcionan en armonía somos capaces de dar lo mejor de nosotros mismos. De hecho, conjugando ambas realidades, logramos resolver los problemas con mayor eficacia. Aún más, es bajo esta combinación cuando las personas tomamos mejores decisiones porque logramos usar con adecuado equilibro tanto la razón como el sentimiento.

Ahora bien, si hay algo bastante común es concebir conceptos como nuestro coeficiente intelectual y la intuición como dimensiones opuestas. Es más, algo habitual es entender la inteligencia como ese modo de operar altamente racional, lógico y hasta analítico, mientras que la intuición queda a menudo vinculada a un sustrato poco científico y casi hasta mágico.

Nada más lejos de la realidad. Libros tan conocidos como Inteligencia Intuitiva, de Malcolm Gladwell o Pensar rápido, pensar despacio de Daniel Kahneman nos animan a entender un poco más cómo funcionan estos procesos. Debemos empezar a pensar mejor, y para hacerlo, no es necesario dedicar horas o incluso días a deliberar sobre nuestras decisiones; se trataría más bien, de conectar un poco más con nuestra voz interna.

Decía Albert Einstein que la mente intuitiva es un don sagrado, mientras que la mente racional es su fiel servidora. Sin embargo, nuestra sociedad otorga mayor valor a la sirviente, olvidando el regalo que es para nosotros la primera.

Es momento por tanto de empezar a entender que ambas esferas deben trabajar siempre en armonía, solo así pasaremos del mundo de la inteligencia al reino de la sabiduría.

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El Vínculo Entre Inteligencia e Intuición: Un Ejemplo Práctico

Para comprender mejor el vínculo entre inteligencia e intuición pondremos un ejemplo. Pensemos en un médico, en un buen profesional al que de pronto le llega un paciente con síntomas poco comunes. Decide, por un momento, aplicar el sentido lógico e intentar deducir de manera objetiva qué dolencia padece la persona.

Sin embargo, opta también por hacer uso de su intuición, de ese sentido que le otorga la experiencia, su bagaje y ojo clínico. Sabe que mediante esa voz interna puede reaccionar más rápido pero siempre es mejor hacer uso de ambas esferas: de la razón y la intuición, de la inteligencia y esas corazonadas que laten por el rodaje que le ha dado su profesión.

Todos deberíamos dominar ambos esquemas de pensamiento. La mente racional y la mente intuitiva se sirven la una a la otra y cuando trabajan en armonía, siempre salimos ganando. Ahora bien, si nos limitamos a usar solo una de ellas, estaremos limitando nuestro auténtico potencial. Porque quien se deja llevar solo por la intuición puede darse de bruces no una, sino diez veces.

Por otro lado, quienes opten por silenciar eso a lo que llamamos «instinto» o incluso «sexto sentido» están arrancando las patas que dan soporte a la inteligencia. Veamos por qué.

La Intuición Como Guía, No Como Oráculo

Solemos concebir el término intuición casi a modo de oráculo. Como si de nosotros emergiera una voz profética capaz de revelarnos qué hacer y qué no hacer en cada momento. La verdad es que esta dimensión no funciona de dicho modo. Un ejemplo, estudios tan interesantes como el llevado a cabo en la Universidad de Elizabethtown, en Estados Unidos, por parte de la doctora Jean Preatz, nos señalan algo relevante.

Casi el 90% de las enfermeras se dejan llevar por su intuición a la hora de tomar decisiones en el día a día en su trabajo. Lo hacen porque saben que esta área actúa como marco de actuación. Es decir, es el instinto quien nos dice qué es lo que merece nuestra atención y lo que no, qué es lo que podría ser un poco más acertado y lo que no.

Inteligencia e Intuición: Un Acto de Valor y Autoconfianza

Gerd Gigerenzer, director del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano, es uno de los psicólogos más destacados en el estudio de la toma de decisiones. Para él, inteligencia e intuición conforman ese ejercicio cotidiano capaz de ponernos en situaciones de ventaja.

Así, tal y como nos explica en su libro Gut Feelings: The Intelligence of the Unconscious, las personas inteligentes son las que escuchan a su intuición, a sus emociones y a sus corazonadas. Es más, si hay algo que ha aprendido a lo largo de su vida como investigador es que los presentimientos merecen, como mínimo, un poco de nuestra atención. Cuando estos aparecen, no hay que descartarlos o invalidarlos al instante.

Escucharlos es un acto de valor y de confianza en uno mismo. Porque cuando llega la voz de la intuición siempre nos desafía de algún modo. Nos susurra determinadas direcciones, orientaciones y caminos. Todo esa información debe valorarse y pasar por el filtro de la razón; solo entonces, descubriremos opciones más sugerentes y adecuadas para nosotros.

El Sendero del Inconsciente al Mundo Consciente

Nadie puede garantizarnos que por seguir nuestra intuición vayamos a tomar las decisiones más exitosas. No obstante, lo que sí conseguiremos es un aspecto igual de importante: actuar de acuerdo a nuestras esencias, valores, emociones y valoraciones obtenidas de acuerdo a nuestras experiencias previas. Uno de los máximos entendidos en esta materia es el sociólogo y ensayista Malcolm Gladwell. A través de sus estudios nos demuestra cómo agentes de bolsa, médicos, psicólogos, publicistas, mecánicos o amas de casa son capaces de tomar decisiones acertadas en muy pocos segundos. ¿Estamos entonces ante un tipo de poder que va más allá de las capacidades psíquicas ordinarias? En absoluto, te lo explicamos a continuación.

Características Esenciales de la Intuición

Señalábamos hace un momento el interés creciente en el área de la intuición. Al lector le interesará saber que en Estados Unidos se creó hace ya 40 años el Centro para el estudio de la Intuición (CAI). Este organismo está dirigido por el doctor William H. Kautz, del Instituto de Investigación de Stanford. La intuición forma parte de lo que se conoce como “inconsciente adaptativo”. Cada cosa aprendida, sentida, interiorizada, pensada y experimentada crea un poso de sabiduría única y particular que nos define. El poder de la persona intuitiva reside en saber utilizar este capital como canalizador. El buen intuitivo sabrá separar todas las ramas del bosque para encontrar el camino en medio de la encrucijada.

  • Hay personas más intuitivas que otras.
  • Se presenta de forma repentina e inmediata.
  • La intuición actúa instantáneamente y sin que medie el razonamiento de la persona. En este sentido, es una reacción que se presenta en el individuo ante un determinado estímulo o situación.
  • Puede ser desarrollada. Gracias a la neuroplasticidad cerebral, es posible el aprendizaje de la intuición.

Cómo Desarrollar Nuestra Inteligencia Intuitiva

Antes de saber cómo podemos potenciar nuestra inteligencia intuitiva, es posible que te preguntes por qué deberíamos hacerlo y qué utilidad tiene. Bien, para ello hemos de recordar cómo funciona la inteligencia tradicional, es decir, mediante la reflexión y el procesamiento más lógico.

Gracias a Howard Gardner sabemos que existen muchos más tipos de inteligencia y que todas son igual de útiles. “Escucha más a tu intuición que a tu razón. A su vez, tal y como nos indican en un estudio de la Universidad de Nueva Gales del Sur llevado a cabo por los psicólogos Galang Lufityanto, Chris Donkin y Joel Pearson, la intuición y el atrevernos a desarrollarla y potenciarla nos puede ayudar a tomar decisiones más acertadas. Si no acertadas conectadas al menos con nuestras auténticas necesidades, y algo así ya es importante.

Claves para Desarrollar la Inteligencia Intuitiva

  • La intuición se siente más que se piensa. Los mensajes que suele enviar la intuición son a veces algo complejos: sensaciones, formas, palabras… Es tarea nuestra saber interpretarlas.
  • Otorgarles credibilidad a los pálpitos que tenemos. Confiar lo suficiente como para, por lo menos, tener en cuenta las corazonadas que tenemos diariamente.
  • Diferenciar entre prejuicio e intuición. Si nuestra intuición nos avisa que no confiemos en alguien, debemos sopesar hasta qué punto esa señal está interferida por ciertos prejuicios y estereotipos que podamos tener en contra de ese “tipo de persona”.
  • Practicar mindfulness tienen beneficios claros para nuestra intuición: nos hace más conscientes de los estímulos y la información, incluso a cosas que antes nos pasaban desapercibidas.
  • La visualización es una técnica que podría estimular la intuición al generar estados de tranquilidad y silencio para que la persona pueda escuchar sus emociones. Cierra los ojos y centrarte en tu respiración. Visualiza un paisaje que te transmita seguridad. Respira pausadamente y en profundidad, y vuelve a abrir los ojos. ¿Qué sentiste? ¿Qué mensajes emocionales recibiste?

¿Por Qué Es Importante Desarrollar Nuestra Intuición?

La intuición nos ayuda a relacionarnos con el mundo a través de nuestros valores, experiencias pasadas y a la información almacenada en nuestro inconsciente. Además, este tipo de conocimiento involucra sensaciones, emociones y lo que comúnmente se conoce como “presentimientos”, lo cuales representan aportes valiosísimos a la hora de valorar la realidad.

Por su parte, es una capacidad que nos permite tomar decisiones rápidas y automáticas. Además, nos permite resolver problemas en base con nuestras características; apuntando siempre al desarrollo personal y a la búsqueda del bienestar.

Al ser una fuente irracional, en muchos casos, se desconfía de la intuición, no es tomada en cuenta, o queda relegada frente al conocimiento intelectual, que suele ser concebido como más confiable o correcto. No obstante, es importante tener en cuenta que la intuición sirve como guía para la toma de decisiones, e implica tener confianza y autoestima para confiar y creer en ella. Aunque, siempre es bueno equilibrarla con la información que proviene de otras fuentes.

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